Los dioses otorgaron a Pheyre el don de mantener la primavera. Gracias a ella, el Reino lleva diecisiete años sin inviernos. Pero todo tiene un precio... Y con cada flor que nace, Pheyre se vuelve un poco más frágil.
Cuando la vida de Pheyre empieza a apagarse, Haran, el dios de la Muerte, le ofrece una solució podrá liberarla del dolor si a cambio se casa con él.
Pheyre siempre creyó que el mayor demonio contra el que tenía que luchar estaba dentro de ella. Pero, cuando la verdad acerca de su vida y su pasado se tambalea, la joven descubre el riesgo que supone dejar su vida en manos de los dioses.
Una perspectiva muy actual del mito de Hades y Perséfone, de la mano de una de las plumas más elegantes de la literatura juvenil española.
Beatriz Esteban Brau (Valencia, 1997) es graduada en Psicología y actualmente compagina sus estudios de máster con su carrera como escritora, además de impartir charlas sobre literatura y salud mental tanto en institutos como en universidades.
Su primera novela, Seré frágil (Editorial Planeta, 2017) quedó finalista en el X Premio Literario Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes. En 2018 ganó la segunda convocatoria del Premio Ripley de ciencia-ficción y terror con el relato Niña caducada, publicado por Triskel Ediciones, y publicó Aunque llueva fuego (La Galera, 2018), una novela sobre el perdón y la resiliencia ambientada en la Francia de los años 50. Un año más tarde salió su libro Presas (Nocturna, 2019), ambientado en una cárcel y que profundiza temas como la deshumanización. En 2020 publicó dos novelas: Las voces del lago (Nocturna) transcurre en un pueblo de Irlanda donde una joven es capaz de ver fantasmas; y Donde no haya niebla (La Galera), ambientada en los años 80, que narra la historia de una joven capaz de leer la mente en busca de un lugar donde sentirse segura.