Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963), escritor y traductor literario, ha publicado libros de viaje, entre ellos Macedonia de rutas, los poemarios Farewell to poesy, El árbol de la vida y Lejos, y varios ensayos, el más reciente de los cuales es Las líneas de otras manos. Ha reunido una muestra de entradas de su blog en el volumen Afán de permanencia. Ha vertido al español selecciones de poesía gaélica escocesa e irlandesa, así como de los primeros poetas norteamericanos. Ha traducido también la obra de poetas admirados por Luis Cernuda, como John Keats (Poemas, I Premio Rafael Cansinos Assens de Traducción), Sir Alfred Tennyson, Gerard Manley Hopkins, William Shakespeare o William Butler Yeats. Sobre Cernuda ha publicado artículos en revistas de España y México y una monografía, Con otro acento. Divagaciones sobre el cernuda «inglés», ganadora del Premio Archivo Hispalense de Literatura 2005.
En 2008, el primer tomo de la biografía que concluye con este volumen, titulado Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938) y publicado en esta misma colección, mereció el XX Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias.
Decía en la introducción el autor de la obra, el fallecido Antonio Rivero Taravillo, que esta es una biografía a la inglesa, queriendo decir que aspiraba a ser muy fáctica, a aportar muchos datos, a contar, más que a interpretar, todo lo que ocurrió en la vida de Cunqueiro. Y lo consiguió, lo consiguió. Hasta la extenuación del lector. Calcula uno, así a ojo, que de las quinientas páginas de libro debe haber unas cuatrocientas que se dedican a dar noticia de las conferencias que dictó Cunqueiro y los actos públicos (inauguraciones, concursos gastronómicos, literarios, de belleza y de todo tipo) en los que participó. Y no sobran, están bien, pero cansan y, en realidad, cuentan poco o nada del hombre.
Con ese trabajo ciclópeo de fatigar hemerotecas y recabar informaciones sobre el biografiado es difícil echarle nada en cara al biógrafo, pero lo cierto es que no termina de aclarar las zonas más oscuras de la vida de Cunqueiro (naturalmente oscurecidas por él mismo): sus trapisondas económicas en el Madrid de los años cuarenta, sus timos (mejor llamarlos así que estafas) y su ingreso en prisión, del que no se sabe prácticamente nada.
Lo ignoraba uno todo de estas actividades de Cunqueiro e ignoraba también que hubo en la época casi un género literario (parece que oral, más que escrito) sobre sus andanzas picarescas. Al parecer se contaban, se repetían, se exageraban y probablemente se inventaban anécdotas sobre los engaños y líos de Cunqueiro en aquella tardo-bohemia madrileña de postguerra. El autor de la biografía, tan fáctico él, las insinúa, pero se niega a contarlas, y como tampoco cuenta (porque no se conocen con certeza) lo que realmente ocurrió, deja al lector asaz insatisfecho.
La labor de recopilación de textos escritos e intervenciones orales (muchas de ellas en la radio y no pocas en la televisión) es apabullante y exhaustiva. El libro es la guía definitiva para quien quiera buscar todo lo que Cunqueiro dejó dicho y escrito, que fue muchísimo más de lo que uno creía. Pero una biografía no debería ser solo la historia de una obra, sino la de su autor. Y uno termina de leer el libro y tiene la sensación de no conocer mucho mejor a Cunqueiro (sus creencias, sus miedos, sus intenciones, sus motivaciones) de lo que lo conocía antes de leerlo.