Al llegar a un aeropuerto Elena recoge la maleta de una extraña que, a su vez, se ha llevado la suya. Desde que la fatalidad cambió su vida para siempre busca un nuevo rumbo.
Mientras su cuerpo se entrega al baile y al sexo y recupera el oficio de ilustradora, dibuja un destino que no acabará de descifrar hasta la última línea y que abarca también el de Rosa, la amiga o rival; el de Lina y su secreto, y el de Samir, el hombre que quiere aferrarse a la vida que ella lleva intentando ser otra, como si una tarde en Palermo, años atrás, no se hubiera cruzado con Sergio.
María Fasce (Argentina, 1969) is a writer and the literary director of Alfaguara in Madrid. She has translated Marcel Proust and Patrick Modiano, and has worked as a journalist, literary and cinema critic. Her work has been translated into French, English, Russian, Dutch, Portuguese and German.
She has published several novels and story collections, including La verdad según Virginia (Virginia’s Truth) and La felicidad de las mujeres (The Happiness of Women, Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes 1999). The Woman of Isla Negra was written as part of the Writers in Residence program in Amsterdam.
Her collection of unpublished stories Un hombre bueno (A Good Man) won the Premio Iberoamericano Cortes de Cádiz 2015.
Las vidas de Elena es una novela de desplazamientos íntimos. María Fasce construye su historia a partir de un mecanismo aparentemente sencillo: en un aeropuerto, Elena —ilustradora argentina residente en Madrid, devastada por la muerte de su hija— recoge por error la maleta de una desconocida. Lo que sigue no es una trama de misterio ni un thriller de identidades. Es algo más difícil: una exploración de qué queda del yo cuando la continuidad se fractura.
La novela se divide en cuatro partes de peso marcadamente desigual. La primera y la última funcionan como marcos; el núcleo real de la historia se concentra en la Parte III, donde Fasce despliega con mayor libertad la vida cotidiana de Elena en Madrid —el tango, el deseo, la relación con Rosa, la recuperación lenta de su trabajo como ilustradora. Este desequilibrio estructural no es un defecto: es una decisión. La novela no busca simetría, sino acumulación y corte.
Lo que mejor funciona en Fasce es la contención. La prosa es limpia, sin exceso ornamental, construida sobre elipsis y subtexto. El lector debe reconstruir zonas no explicitadas: el dolor de Elena, sus relaciones pasadas, la magnitud de una pérdida que nunca se dramatiza. Esa economía expresiva dialoga con una tradición que va de Hemingway a Modiano, aunque la voz es reconociblemente propia.
El duelo aquí no produce revelaciones. Produce clausura. Elena no busca sentido en la muerte de su hija; busca, apenas, interrupción del pensamiento. Y la encuentra en el tango, en el deseo, en la lenta recuperación de su mirada de ilustradora. Fasce tiene el acierto de no convertir nada de esto en solución narrativa: el deseo no cura, interrumpe. El arte no salva, da forma.
Cuatro estrellas y no cinco porque la novela asume un riesgo consciente al privilegiar la atmósfera sobre el conflicto, y en algunos pasajes esa elección genera una distancia emocional que puede dejar a ciertos lectores fuera. No es un defecto estructural. Es una declaración estética. Pero conviene saberlo antes de entrar.
* El ejemplar de esta obra ha sido recibido por cortesía de Editorial Almadía para su estudio y análisis crítico independiente.