Si hay algo más bajo que robar, es robarles a los pobres. El saqueo a Segalmex —compañía paraestatal que buscaba beneficiar a los más necesitados— fue el mayor caso de corrupción del sexenio de López Obrador, y uno de los más grandes de la historia mexicana. La Auditoria Superior de la Federación llegó a cifrar el desfalco en más de 15 mil millones de pesos.
En esta investigación Zedryk Raziel y Georgina Zerega —periodistas de El País y Al Jazeera, respectivamente— documentan la gigantesca corrupción en Segalmex mediante la revisión de cientos de denuncias, carpetas de investigación, auditorías, contratos e informes internos, y con decenas de voces de los protagonistas directamente involucrados, algunas de ellas en exclusiva. La reconstrucción del saqueo permite dilucidar a dos grupos que estuvieron en el centro. Uno encabezado por Ignacio Ovalle, el primer director de la paraestatal y padrino político de López Obrador, quien le tendió un manto protector impenetrable. Y otro liderado por Julio Scherer Ibarra, que fue consejero jurídico de la Presidencia de AMLO.
Licencia para robar no solo es el recuento de cómo distintos funcionarios y empresarios se beneficiaron de la estructura porosa de Segalmex para robar y estafar en todos los niveles; es una historia de mentiras y contradicciones de un gobierno que prometió perseguir la corrupción a fondo, pero por el contrario terminó otorgando impunidad y un encubrimiento de altos vuelos.
Antes que nada, externo mi solidaridad con todas aquellos ex servidores públicos y sus familias que son afectadas por los “daños colaterales” y que están luchando día a día por demostrar su inocencia ante instituciones cuestionables producto de persecuciones políticas.
Es una excelente investigación, aplaudo el gran esfuerzo de los autores y la valentía de quienes participan, aunque a mi punto de vista podría ser una introducción de todo lo que fue el caso, faltan desentrañar bastantes piezas del rompecabezas, y sobre todo darse cuenta que las “ocurrencias presidenciales” traen graves consecuencias.
Menuda tarea tiene la nueva Titular de Alimentación para el Bienestar, antes SEGALMEX, espero entienda que más que políticos, debe tener gente que sepa, ya basta de ocurrencias.