Aquest llibre té dos protagonistes, l’Olga i l’autor. Es van conèixer molt joves, l’Olga tenia dinou anys i Theodor Kallifatides uns quants més. La seva amistat va durar més de tres dècades. Va sobreviure a amors i desamors, divorcis i passions, llargues separacions i treball dur.
Un dia l’Olga truca al seu amic perquè el vol veure. Li dirà que pateix una malaltia incurable.
En aquest llibre senzill i profund alhora, Theodor Kallifatides erigeix una làpida en memòria de la seva amiga. Repassa els records, les trobades, els sentiments i les reflexions que li desperten la seva relació al llarg dels anys, sobretot durant la malaltia de l’Olga. De vegades no pot aturar les llàgrimes, d’altres no pot deixar de riure.
Un llibre per estimar sobre una dona a qui estimar.
Novela corta donde el autor hace un homenaje a Olga, una amiga íntima del propio autor durante mas de tres décadas. En esta obra el autor recuerda a Olga tras recibir la noticia de su enfermedad incurable. Olga y el nunca fueron amantes, tuvieron un vinculo que se convirtió en una amistad duradera, y aquí el autor reconstruye su historia reflexionando sobre el sentido de la vida, el miedo a la muerte, el abandono de la lengua materna… Es la primera vez que leo al autor y aunque la novela es cortita, me ha gustado mucho la forma de escribir, muy poetica y muy cercana. Una novela breve que es capaz de emocionar en sus pocas páginas, además de hacerte pensar. Perfecto para lectores que les gusten las novelas cortas, introspectivas y con fuerte componente humano y filosófico.
Fueron mis libreras las que me dieron a conocer a Theodor Kallifatides hace unos años. Pusieron “Timanda” en mis manos con la convicción de que me iba encantar. Desde entonces leo cada libro que publica la editorial del autor como si fuera uno de esos encuentros especiales, que ocurren en contadas ocasiones pero cuyas sensaciones se quedan para siempre.
“Una mujer a quien amar” lo escribe como forma de homenaje an Olga, una amiga muy querida a quien describe como una persona apasionada, que “leía mucho y pasaba frío”. Es un libro breve pero inmenso, cada línea es una puerta a una idea nueva. Cada punto obliga al lector a pararse, tomar aire y pensar.
Lo bonito de Kallifatides es que en cada uno de sus libros reflexiona sobre la vida, la familia, y en este en particular más sobre la muerte. Es un regalo leerle.
“Cabe otra posibilidad: morir saciado de la vida. Así que empecé a hacerme esa pregunta: «¿Te ha saciado la vida?». No, no estaba saciado, no estoy saciado. Me basta con el aroma del café por la mañana para anhelar más vida.”
Si el egocentrismo y lo histriónico quedaran para tomar un café, no habría duda del lugar elegido: la mesa estaría puesta en casa de Theodor Kallifatides. Así es como se me ha presentado esta historia, desde el primer momento.
Kallifatides nos explica la vida y la muerte de Olga, amiga del autor y enferma de cáncer. Él, cargado de las mejores intenciones narrativas, decide contárnoslo, pero sin contárnoslo del todo. La enfermedad y la muerte de Olga transcurren a una velocidad de trámite, como si la trama no fuera más que un telón de fondo, una excusa perfecta, para lo que realmente importa aquí: el narrador.
De ella apenas sabremos nada que no sirva para fortalecer el monólogo interior del propio autor. Olga no es un personaje, es un pretexto. Es que la pobre está por estar, como por hacer bulto. No es ni tan siquiera una vida dentro de la trama, sino una excusa literaria para seguir hablándonos del yo de manera constante, de un mero espectador que observa cómo otros mueren mientras él se pone a reflexionar en voz alta de manera desproporcionada y desmedida. Y así es como hay que leer la novela. Aceptando que ni la muerte de los demás le va a robar a Kallifatides la oportunidad de protagonizarla.
En definitiva, y sin extenderme demasiado, creo que es un libro más para hacer crecer una enorme colección de libros, de esos que están ahí y decoran una estantería y que, tal vez, solamente vuelves a coger para quitarles el polvo. Yo no es un libro que regalaría, y tampoco creo que tenga demasiado jugo que sacar. ¿Tiene buenas intenciones? De eso no hay ninguna duda. Incluso la narrativa del autor me parece notable, pero la historia en sí no logra conmover ni atrapar ni nada que se le parezca. Es corto y, al mismo tiempo, pesado. Como una cuesta empinada que parece no tener fin. ¿Cuándo llegamos? ¿Falta mucho para acabar? Estoy cansado.
Gracias, Kallifatides, por el intento, pero para mí se ha quedado exactamente en eso: un ejercicio de introspección personal más que una historia que merezca ser recordada.
Premisa: Kallifatides nos muestra lo que la amistad con Olga ha supuesto para él. Una mujer con la que ha compartido conversaciones, experiencias y reflexiones a lo largo de media vida y que le conecta con innumerables partes de sí mismo. Su indomable y vertiginosa enfermedad le lleva a plasmarlo por escrito, ese ámbito en el que se siente como pez en el agua.
Opinión: Tenía muchas ganas de descubrir a Kallifatides, y al ver que este libro tenía tintes autobiográficos y abordaba una de las amistades más significativas en la vida del autor, supe que tendría que ser mi puerta de entrada a su obra. Y es que creo que se puede conocer mucho acerca de una persona observando la forma en que se comporta con sus amistades más íntimas, aquellas que despiertan facetas suyas que ni siquiera reconocen.
El autor nos conduce a través de su pensamiento como si estuviese haciéndonos un viaje guiado por sus recuerdos, las formas de procesarlos y las conexiones que pueden desatar: con sus circunstancias, aficiones, recuerdos, impresiones y formas de hacer y escribir. Un compendio que podría ser un pequeño resumen de su ideario, pero que poco me ha acercado a la figura que supuestamente enraíza el sentimiento que engendró la narración.
Y no se puede decir que Olga no aparezca, porque lo hace en numerosos momentos, pero siempre acompañando, dando respuesta, interpelando. Una compañía en apariencia paralela, acogedora y constante; una garantía de estabilidad y seguridad a lo largo del tiempo. Pero parco reflejo del carácter tremendamente poderoso, brillante y atrayente que el autor nos dice que tiene.
Esta paradoja es lo que más me ha hecho reflexionar a lo largo de la lectura, intentando hallar el reflejo de lo que debería ser mientras encontraba divagaciones y anécdotas centradas en experiencias propias, totalmente independientes de lo que presume de contar. Como si fuese una de esas conversaciones que se tienen con personas que se gustan tanto a sí mismas que la inevitabilidad acontece y todo acaba derivando en lo único y verdaderamente importante: ellas.
Escribe innegablemente bien y, en determinados momentos, ha conseguido emocionarme -también he de confesar que tengo el corazón blandito-, pero no puedo evitar haberme quedado con una sensación agridulce, como de espejismo aterrizado. Eso sí, me ha hecho reflexionar sobre todas las palabras que tendría yo que decir sobre los grandes amigos que me acompañan, y tengo la certeza de que me faltarían recursos literarios. Solo con eso, el balance ha sido positivo.
me ha gustado mucho de una manera muy distinta que el asedio de troya pero me ha gustado nonetheless y he sentido a kallifatides muy cercano y muy templado, casi como un amigo contándome una historia, pero un amigo muy reflexivo. me quedo con ganas de más kallifatides.
“Hay personas cuya esencia es una caricia prolongada”. Este libro, se puede definir con esta frase del autor, como una caricia prolongada. Una lectura que te acompaña y te sostiene.
Tras la intensidad y la hondura de Otra vida por vivir, Una mujer a quien amar me ha resultado claramente menor. La relación con la mujer que da título al libro apenas se desarrolla y queda perdida entre anécdotas personales que no logran construir un verdadero núcleo emocional. Falta profundidad y falta esa honestidad introspectiva que caracteriza lo mejor de Kallifatides. En conjunto, una lectura floja dentro de su obra.
Es el primer libro que leo suyo y no será el último. Su manera de escribir es sublime, es un abrazo que te hace sentir bien y en el que me he sentido reflejada en muchos pasajes pensando ‘qué bien explica esto que yo también siento’. Leedlo, en serio.
Este libro podría haber sido fácilmente un 5 estrellas de no ser por su título. Hay muchísimas reflexiones interesantes propias de un autor que fue a su vez profesor de filosofía, sin embargo, la razón de ser de esta novela, es decir, la historia de la mujer amiga del protagonista, sale poquísimo. es un libro mucho mas autobiográfico dd lo que parece, con capítulos enteros dedicados a lal infancia del autor, a sus sentimientos respecto a la misma y a su identidad en un país extranjero donde ha tenido que dejarlo todo atrás aun cuando lo ha hecho por su propio beneficio al querer descubrir quien es. asimismo, hay muchísimos personajes secundarios que uno llega a sentir cercano, que aparecen en capítulo si y capítulo no. y es justo esto lo que pasa con Olga, la mujer a la que amar. Los momentos en lso que aparece, o los capítulos enternece dedicados a ella son maravillosos. me encanta la sencillez del autor oara retratar la melancolía que siente al recordarla y la sencilla humildad con la que nos presenta su vida, pero sale muy poco. Hay veces que Olga parece mas una excusa, y tal vez lo sea. y aunque se note el respeto del autor por su amiga, creo que a veces se nota que incluso le da vergüenza tratar el tema de su muerte, lo que me parece muy tierno, y tambien muy humano, es por eso que le pongo tan buena nota, pero no dejo de tener sentimientos encontrados. en cualquier caso si que me ha parecidonun autor maravilloso; sencillo, humano y muy despierto. Me gustaría seguir leyendole.
Esta semana ha sido una semana Kallifatides. Había leído hace tres años, creo, “Otra vida por vivir”. No me dijo mucho, sinceramente. Estos días lo he vuelto a leer. Algo más me ha gustado. Todo tuvo su aquel y ese aquel es Mercedes. Tras haberse leído y gustado otro de sus libros, me lo pasó a mí. Me encantó. Muy posiblemente porque no lo leí de izquierda a derecha, sino como se tienen que leer estos libros: de dentro hacia fuera, acompasando las pulsaciones. Me quise quedarme a vivir en ese libro que no era otro que “Madres e hijos”. No os diré que es la octava maravilla, pero sí un libro en el que cobijarse. Como todo buen libro, no sólo te interpela a ti, sino que, en verdad, habla de ti. Yo leía y me escuchaba.
A veces me pregunto que la chavalada no lee porque los profesores de Literatura nos empeñamos en hacerles leer de izquierda a derecha como si fuera la única forma. ¿Acaso no leen los árabes en sentido inverso? ¿O los orientales de arriba a abajo? Es más. ¿No existen dos lenguajes en Matemáticas? En clase se habla de equis e íes, cetas -me gusta más que zetas- y potencias, pero en el día a día se transforman en si me llevo una… ¿Alguien maneja raíces cuadradas en su día a día? Igual de claro lo tienen los de Química. Nadie va por la calle traduciendo Zn por cinc o entra en un “Compro oro” a vender Au. Ya lo de las valencias ni de coña. Pues eso, que deberíamos enseñar a leer textos como los de Kallifatides. A mí, me cuesta. Lo reconozco. De hecho, voy por el tercer Kallifatides cuyo título es “Una mujer a quien amar” que es el último publicado y lo estoy leyendo por segunda vez seguida. Conforme leía era como los corredores de marcha, que sin querer me bailaba la línea y me ponía a correr como si fuera maratoniano. Y claro, penalización al canto.
Muere una amiga suya y esto le sirve como todo acto ególatra para hablar de sí mismo. Estoy refiriéndome a “Una mujer a quien amar”. Como las reseñas, que más que descifrar un libro, sirven para desnudarse un poco uno mismo. ¡Despelote! Kallifatides siempre tiene entre sus obsesiones la lengua y el acto de no sentirse parte de ningún lugar. Kallifatides estudió Filosofía y perla sus libros con ciertas y brillantes reflexiones. Muy pequeñas. Como perlas, pero de una agudeza a veces sin igual. Y de todos sus libros, me siento muy convencido de un aporte en el que indica que para ser escritor hay que traicionar. Y en todos sus libros lo cumple. En este último a Olga, a Grecia, a Suecia, a sus idiomas, a su mujer, a su familia completa. Escribe que “uno no puede irse de su vida. Sin embargo, a eso es a lo que me he dedicado yo casi siempre”.
Me cuesta definir a estos escritores. Sólo quiero seguir leyéndome en ellos. Recuerda: de dentro hacia fuera.
Retornar a un llibre de Kallifatides és com tornar a un recer segur on trobaré una escriptura reposada amb idees esparses que van d'aquí cap allà on hi batega sempre el mateix fons d'humanitat tant reparador.
Dedica el llibre a la seva amiga Olga, sueca d'ascendència russa i grega, i a partir de l'amistat que van forjar i del sentiment de pèrdua que té en morir l'amiga, va elaborant un discurs que no sempre se centra en aquest tema. És interessant veure com en molts llibres de l'autor sempre hi ha el tema de les dues entitats que viuen en ell mateix i que sovint es presenten com a contraposades, o fins i tot antagòniques, perquè la llengua connecta amb una entitat determinada. Una reflexió interessant que no sempre és ben acceptada.
"Faig una vida sueca, llegeixo diaris i llibres suecs, parlo suec tot el dia. I de sobte he d'escriure en grec. No és un ordinador el que necessito, sinó una pala per desenterrar les paraules" (...) "... m'entossudeixo a continuar traduint, i de vegades em compensa l'esforç. quan la meva llengua grega de sobte es desperta dins meu, comença a viure. Aleshores és com si et trobessis algú de qui et vas enamorar fa temps i finalment entens per què" (pàg. 63).
Kallifatides prové d'una terra que li és hostil i arriba a una altra que li ofereix una vida per això diu: "... no m'interessava la literatura de la paraula adient, sinó de la idea adient. Si volia començar a pensar seriosament havia d’abandonar la meva llengua. És terrible dir-ho, però fer-ho encara és més difícil" (pàg. 39)
Theodor Kallifatides, he seguido su trayectoria y le admiro, pero siento una distancia en su obra más reciente. ¿Estará sucediendo lo que les pasa a los grandes autores? El riesgo de repetir fórmulas en temas profundamente personales. La muerte de Olga le obliga a escribir sobre ella, pero repite temas, sí, sé que son su sello, el desarraigo y la psicología del emigrante, pero la muerte de Olga no eleva la historia. No hay frescura en este texto, la identidad fragmentada la capto, como la capté antes. ¡Feliz lectura!
«Había encontrado mi forma de manejar la vida cuando amenazaba con resultar insoportable. No eran imágenes, no eran tonos, no era Dios. Eran las palabras. Más grandes que todo, más fuertes que todo, un navío poderoso capaz de superar cualquier tipo de peripecia».
‘Una dona a qui estimar’ és la darrera novel·la traduïda al català per Galaxia Gutenberg de Theodor Kallifatides. La recomane.
“Hi ha éssers que són una carícia prolongada”. I la pèrdua és difícil de pair. Cadascú hauríem de tenir, si més no, una Olga que ens acaronara. Ací teniu una ressenya i una invitació a la lectura publicada en La Veu dels llibres:
Pffffffffffffffffff. Estoy intentando controlarme para no regodearme en los circos que he leído en este libro porque, objetivamente, alguna reflexión interesante hay. Pero el problema es que se nos intenta vender el libro como algo que absolutamente no es. Decidí comprarlo porque me apetecía leer sobre los vínculos no románticos entre mujeres y hombres. ¿Es, en realidad, algo imposible establecer una amistad sincera, sin ápices de erotismo y sensualidad, entre un hombre heterosexual y una mujer? Pues este libro no te aclara una mierda. La premisa es que el bueno de Theodor, en el funeral de su mejor amiga, decide escribir un libro sobre ella y sobre la amistad de ambos. La cosa es que el cabrón empieza a desvariar y a intentar demostrar lo intelectual, interesante, filósofo, sabio y profeta que él piensa que es. Habla de Olga en contadas ocasiones. Sin embargo, nos mete 5 páginas de la pasión que él siente observando los pájaros de la isla en la que veranea. Se pone a recordar sus batallitas de juventud en las que poco o nada tiene que ver Olga. Otras 5 páginas narrándonos como casi se convierte en futbolista de primera división en un momento en el que ni siquiera había emigrado a Suecia, que es donde conoce a Olga. SEÑOR PUEDE USTED PARAR?? Como decía, hay reflexiones interesantes sobre la identidad de las personas emigrantes, pero desde luego, no es un libro que hable en absoluto de la amistad entre hombres y mujeres. Así que me siento estafada.
Lo siento por ser tan pesado, pero una vez más: Kallifatides. Qué ilusión me hizo cuando, hace unos meses, se volvió a traducir al castellano uno de sus libros. Intuyo que tiene bastante éxito entre los lectores hispanohablantes, me resulta curioso.
Siempre lo digo cuando reseño sus obras, pero leer a Kallifatides es como volver a casa y quedarse en la zona de confort. Sus libros son ligeros y apacibles, con una prosa sencilla y a la vez profunda, en la que aborda temas que nos tocan a todos: la familia, la nostalgia, el paso del tiempo, la muerte.
Este libro en concreto lo escribió a principios de los 2000 tras el fallecimiento de su amiga Olga, también exiliada griega en Suecia como él. En su honor compone una obra en la que repasa una amistad de décadas: una amistad verdadera, de las que sobreviven a cualquier circunstancia vital hasta la vejez. Me detengo a pensarlo y me doy cuenta de lo difícil que es lograr algo así; al mismo tiempo, me siento afortunado por contar con amistades tan buenas desde hace tantísimos años (P, L, O...). Ojalá algún día poder mirar atrás y recordarlas como hace Kallifatides aquí.
En definitiva, como todos sus libros, me ha gustado. Ahora bien, quizá sea algo más flojo que el resto, o tal vez simplemente me impresiona menos porque ya conozco su estilo. Por eso, recomendaría empezar por otros títulos suyos antes que este.
Tot comença amb la mort de l'Olga, una amiga íntima del protagonista que ha estat al seu costat durant més de trenta anys. Aquesta pèrdua el deixa sumit en un buit emocional i el porta a una profunda reflexió sobre la seva vida i el seu passat.
La novel·la tracta diversos temes, entre els quals destaca la migració d'un home grec que viu a Suècia i com aquesta comporta un conflicte constant entre la necessitat d'integrar-se a una nova societat i la nostàlgia per les arrels perdudes. L'idioma, tot i ser una eina d'adaptació, es converteix en un testimoni de la seva cerca d'identitat i d'una connexió emocional que no acaba de ser plena.
És una lectura de ritme lent i molt reflexiva, que aborda temes com la solitud, l'amor i la pèrdua. Convida el lector a connectar amb les seves pròpies experiències sobre la identitat, la migració i el desig d'estimar i ser estimat.
És un llibre que m'ha costat llegir. Algunes parts m'han resultat interessants, però en conjunt l'he trobat més un conjunt de reflexions que una trama definida. Sort que és una novel·la curta.
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Me gusta mucho Kallifatides pero Una mujer a quien amar es especial. Es la historia del escritor y Olga, su amiga de toda la vida, de más de treinta años. Una amistad que aguantó amores y divorcios, largas ausencias y mucho trabajo y también risas y lágrimas. Cuando Olga le llama para decirle que quiere verle porque tiene una enfermedad incurable, imagina el shock. Y los recuerdos vuelven de golpe y las reflexiones sobre la vida se hacen presentes, y recuerda como se conocieron y la importancia que tuvo en su vida. Y nos cuenta como es la vida, y como hay personas importantes e imprescindibles en ella, y como hay que querer a las personas y nos sigue contando su amor por Grecia y el dolor de no estar y nos cuenta tanto en tan poco que parece mentira cuando acabamos de leer el libro el vacío que nos deja.
Kallifatides es un clásico que escribe sencillo, muy bonito, muy emotivo y muy cercano. Es un autor al que leer.
Theodor Kallifatides es un autor que siempre acierta. Todas sus novelas me han gustado (no se pierdan “Madres e hijos” y la trilogía sobre la historia reciente de Grecia). En este libro autobiográfico, el autor nos habla de un duelo. El que se siente cuando algún amigo/a cercano/a desaparece, el que se vive cuando uno tiene que emigrar y le asalta la morriña, esa nostalgia de la tierra natal. El libro está repleto de reflexiones personales, a veces filosóficas, sobre todo lo que se nos pasa por la mente o se siente a lo largo de la vida cuando tal suceso ocurre. Es más bien un canto al amor (a una persona o una tierra), escrito desde la ternura, la admiración y, a la vez, desde la ausencia. La prosa de Theodor Kallifatides es muy amena pero no por eso menos profunda. Me ha gustado, aunque algo menos que mis lecturas anteriores. Algunas partes del relato se me han hecho un poco largas, pero es una opinión personal. (3,5/5)
Me ha gustado bastante el libro, sobre todo por la cantidad de alusiones filosóficas. Comulgo bastante con la forma de pensar de este autor. De allí que le haya dado 3.5 estrellas. No esperéis nada de amor en este libro, ni siquiera de amistad, aunque el título sea: Una mujer a quien amar. Lo que te esperas es que hable de su amiga o lo que sea Olga (porque no queda muy claro si es solo una compañera o un amor frustrado), pero realmente no es así, solo habla de él, él y él. Es una constante repetición del yo, lo que me hace pensar… ¿por qué cojones pones ese título?, ¿Para llamar la atención? Si es así… 🤢Al final, creo que el estar cerca de la muerte o haberla experimentado (la de su amiga) ha sido el motivo por el cual le ha llevado a una sucesión de reflexiones interesantes a mi parecer.
Libro breve en el que el autor rinde homenaje a Olga, una amiga muy cercana con quien compartió más de tres décadas de amistad íntima. En esta obra, el autor evoca a Olga tras recibir la noticia de su enfermedad incurable. Nunca fueron amantes, pero tuvieron un vínculo que se transformó en una amistad duradera. Tras su fallecimiento, el autor recuerda no solo a Olga y la vida ligada a esa relación, sino también sus pensamientos y memorias de esos años. Es una especie de recuerdos de Olga, complementada y enriquecida con su propia autobiografía y reflexiones. Es la primera vez que leo al autor y me ha gustado mucho: narra y describe, pero también invita a pensar y reflexionar sobre muchos temas. Me gustaría releerlo más adelante, porque aporta mucho y estoy segura de que se me escapan detalles. No le doy cinco estrellas porque no paso por un buen momento de salud y en algunos momentos no pude concentrarme del todo, pero estoy segura de que las merece y, cuando lo relea, se las daré.