Esta es la historia de una familia narrada por sus propios integrantes, desde el punto de vista de cada uno. La autora escribe con mucha sensibilidad y consigue que empatices con todos los personajes. En ese sentido, ninguna pega.
Sin embargo, esperaba que la trama se desarrollara más, que hubiera algún giro inesperado o algo que me sorprendiera. Al final se me hizo un tanto lineal e incluso repetitiva.
Otro detalle es que, al ser la autora argentina, utiliza el español de allí, que tiene muchas expresiones diferentes al español que yo hablo, cosa que me dificultó un poco la lectura y me sacó de la historia en ocasiones. No es una crítica hacia ella, sino una forma de entender por qué este libro, que pensaba que me encantaría, no lo hizo tanto.
Definitivamente no es un libro para todo el mundo, pero si disfrutas de esas historias en las que parece que no pasa nada y, aun así, se quedan contigo, seguramente lo disfrutarás.