One of the most prolific writers in comics, particularly in the Silver Age. He took over scripting duties on Wonder Woman after William Moulton Marston's death, and handled the character's transition from the Golden to the Silver Age. He also created Barry Allen, the second Flash, for editor Julius Schwartz's superhero revival of 1956, as well as writing and editing DC's pioneering war titles. His creations include Sgt. Rock, the Unknown Soldier, Barry Allen, Ragman, the Losers, Black Canary, the Metal Men, Poison Ivy, Enemy Ace, the Suicide Squad, and Rex the Wonder Dog.
De nuevo, la línea «DC Finest» nos ofrece algunos de los mejores cómics clásicos de todos los tiempos. En este caso, se trata de una selección de historias de los olvidados pero excelentes tebeos del Oeste que en su tiempo constituyeran algunas de las más sólidas publicaciones de DC, antes de que la implosión de finales de los 70 y principios de los 80 arrasara con todo lo que no fueran súpers, para eterna desgracia del aficionado al noveno arte.
En este volumen tenemos historias muy sólidas, repletas de violencia y sordidez, pero también de heroísmo y de un, tal vez fallido, pero bienintencionado intento por comprender y ponerse en el lugar de los nativos americanos, sobre todo en los relatos protagonizados por Tomahawk y su hijo. Sin embargo, lo que destaca de todas todas es el inmenso talento desplegado por los dibujantes de las diversas historias: tenemos a Joe Kubert en el serial de «Fireheart», a un excelente Frank Brunner en el de «Tomahawk», a Alfredo Alcalá, Gray Morrow y hasta a Neal Adams en «El Diablo»... pero, sobre todo, quisiera destacar al injustamente infravalorado Tony de Zuñiga, que hace un trabajo inconmensurable —me atrevería a decir que a la altura de sus mejores episodios en The Savage sword of Conan—, ilustrando las desventuras del más carismático de todos los pistoleros que jamás hayan poblado las páginas de un comic-book: el estoico Jonah Hex, cuyos guiones, obra de John Albano, tampoco desmerecen. Las historias de Hex son desgarradas, polvorientas, tristes, crueles y violentas, dignas de ser llevadas al cine por Sergio Leone. Para mí, representan el mayor atractivo de este volumen, y no comprendo la razón de que en la portada aparezca acreditado el guionista, pero no el dibujante.