Me atravesó, lo leí en un par de horas, con algunas pausas para procesar lo que leía. Hubo lágrimas.
Estoy agradecido por la recomendación de la librera. Como acompañante en fin de vida, leer este diario sobre un duelo perinatal me permitió vivenciarlo muy de cerca. Es necesario que haya un espacio para que estas historias sean contadas y escuchadas.
No entiendo por qué la contratapa no menciona con claridad el tema central, y la imagen de la portada tampoco evoca, para mí, una relación con el relato, siento que se aleja.
Creo que es un libro que debería ser leído por todos. La perspectiva de la vida y la muerte, la aceptación o, sencillamente, el tránsito por estos momentos, enriquecen la experiencia de estar vivo, nos humanizan, expanden la capacidad de ser empáticos y, sobre todo, despiertan muchas preguntas.