Sofón es una revista cuatrimestral de ficción especulativa en español. Nuestro primer número contiene cuentos y poemas de autores de México, España, Cuba y Marruecos.
Cuento
“Las estaciones del vacío”, de Su Ying Loo“La carretera transoceánica”, de Krsna Sánchez“El primer viaje del Transamericano”, de Andrea Chapela“El lenguaje de los hongos”, de Daniel Badosa Moriyama“Las lágrimas binarias del micelio”, de Abraham Campos“Destierro”, de Iliana Vargas“Los renglones torcidos de Deus”, de Armando Saldaña Salinas“Yo en tu lugar me suicidaría a los veinte”, de Daniel Centeno“Becoming Karabudjan”, de Raúl Gonzálvez del Águila“Naves imposibles hacia la luz”, de Efraím Blanco
Poesía
“En el espacio”, de Barbarella D’Acevedo“Para no dormir”, de Souad Zakarani“Mi gato es un agujero negro”, de Abigail Guerrero“Vaporwave”, de Héctor Justino Hernández“Crónica de un árbol desde el borde del universo”, de Ricardo Rojas Mora“Teorema de No Pelo”, de Éricka Ishaiah Zapata“Abanico de Venus - Gorgonia flabellum”, de Pamela González
Admiro iniciativas como esta. Hay que tener coraje para decir "esto es lo que yo quiero publicar". Publicar no es solo leer y editar, también es situarse, proponer una visión y desgarrarse por ella. Y cuando digo desgarrarse es en todo sentido, incluso físico. El cuerpo cobra.
Hay que tener coraje... pero además hay que hacerlo bien. Y Damián Neri lo hizo increíblemente bien. (Y destaco la versión impresa, que ha quedado muy linda).
Mis historias favoritas (sin orden particular):
- «La carretera transoceánica», de Krsna Sánchez. Un viaje en un mundo postapocalíptico, donde lo que queda es la infraestructura abandonada, ya sin sentido y, por lo mismo, con mitología. - «El primer viaje del Transamericano», de Andrea Chapela. Otro cuento sobre infraestructura y transporte. Me encantan los trenes, y también disfruté el tono íntimo: es la carta de una hija a su padre, ingeniero, ambos con una relación problemática. El tren cruzando Los Andes nevado es mi imagen favorita. - «Yo en tu lugar me suicidaría a los veinte», de Daniel Centeno. Una sociedad donde la muerte solo llega por voluntad propia de alguien y la relación de interdependencia entre madre e hijo. Esto último fue lo que más disfruté, la introspección ante lo que es (o no es) una relación filial para cada uno de sus integrantes. - «Destierro», de Iliana Vargas. Una madre que va a morir y cuya única esperanza es llegar a un lugar donde la esperan sus amigas. Un lugar que te destroza y te transforma, parte por parte. Horror corporal y horror en la calidez familiar a la vez, puesto que su hija decide acompañarla en ese viaje sin retorno. - «Naves imposibles hacia la luz», de Efraím Blanco. El que cierra la revista y mi favorito. Un niño abandonado que vive en la calle construye una nave espacial. Una narración que describe sin anestesia y sin lástima, con maravilla y esperanza.
Ya había leído a Daniel e Iliana. Ahora sé que debo leer a Krsna, Andrea y Efraím más adelante.
No conecté con todas las historias, por cierto. Algunas propuestas simplemente no me llegaron al corazón, otras tienen un toque paródico o caen en un exceso de referencias que me distrae de la lectura. Pero entiendo que puede haber lectoras y lectores que disfruten eso. De cierto modo, es una muestra de la diversidad de enfoques y estilos que presenta la revista.
Como el subtítulo de la revista dice, se trata de "ficción especulativa", al más puro estilo de las elucubraciones basadas en el LSD o en sueños de esos en los que te despiertas y, antes de que se te olvide, te maravillas de lo absurdo y sinsentido de lo que has estado experimentando. Ojo, no digo que eso sea malo, pero sí que afirmo que ya mayoría de los relatos no tienen ningún tipo de fuste más allá de ensueños oníricos. Lo cierto es que no me ha gustado, yo soy más de leer cosas con algo más de coherencia.