EDUARDO RABASA estudió Ciencias Políticas en la UNAM, donde se tituló con una tesis sobre el concepto de poder en la obra de George Orwell.
Escribe una columna semanal para Milenio y ha traducido libros de autores como Morris Berman, George Orwell y Somerset Maugham.
En 2002 fue uno de los miembros fundadores de la editorial Sexto Piso, donde trabaja como editor desde entonces.
Fue nombrado uno de los 20 mejores escritores mexicanos menores de 40 años por el Hay Festival, el British Council y Conaculta como parte de su proyecto México20.
Esta novela representa de una manera casi exacta esa noción de incertidumbre que se logra sentir en la transición a la adultez. Con un protagonista errático y fuera de lo convencional, se nos presentan un montón de situaciones disparatadas que nos pueden hacer eco de las primeras obras de José Agustín. De hecho, creo que me tardé un poco en conectar con la narración, pues no podía evitar compararla con el estilo joseagustiniano, pero poco a poco me fui inmersando más en el mundo de estos personajes. Al describir lugares en los que en los últimos meses he coincidido dentro de la CDMX, puedo decir que es uno de esos libros que te hacen sentir nostalgia por un tiempo que no viviste. Toda una increíble mezcla de caos, arte y filosofía.
Amor, vida, arte y filosofía como un todo. Y sí: la existencia se nos presenta como un asunto que debe ser tratado con la mayor reflexión y amor posibles.
A veces, cuando eres joven, cometes muchísimos errores y estás completamente perdido. Casi todos nos quejamos de nuestros padres y de lo rígidos que fueron, pero con el tiempo entiendes también lo bueno que te dieron. En este libro, en cambio, el protagonista crece con un padre alcohólico y mujeriego; sin rumbo, no estudia, pierde el tiempo y termina en trabajos que son más un problema que una oportunidad.
Su vida da un giro cuando conoce a Milena, se enamora de ella y, al perderla, comprende que si no cambia acabará desperdiciándolo todo. Sentí el libro muy cerca de mi alma: se desarrolla en Copilco, la colonia del Valle y Coyoacán, lugares que frecuenté en mi juventud y que reconocí con nostalgia en cada escena.
Una novela que al final deja una tristeza profunda por todos los que viven atrapados en una vida así y nunca logran salir.