María Álvarez nos presenta un libro con mucha verdad, pero también con mucho dolor. Todavía respiro es un poemario que duele y es capaz de transportarte a momentos difíciles que todos hemos vivido.
Cada poema es un latido, a veces suave y contenido, otras veces abrupto y desgarrador. La autora escribe desde un lugar de honestidad absoluta, sin máscaras, dejando que la palabra se convierta en herida y en cura al mismo tiempo. Sus versos son breves, pero dejan ecos largos; tienen la sencillez de lo cotidiano y la profundidad de lo vivido.
Hay en este libro una voz poética que sabe detenerse en los silencios, que entiende que el dolor también se expresa en lo que no se dice. Entre las páginas, encontramos instantes de pérdida, de duelo y de fragilidad, pero también destellos de luz, pequeñas pruebas de que, incluso en medio del vacío, la respiración continúa.
Lo que me ha encantado: • La capacidad de condensar tanto sentimiento en tan pocos versos. • El equilibrio entre crudeza y ternura. • La fuerza de las imágenes poéticas, que permanecen mucho después de cerrar el libro.
A quién se lo recomendaría: • A quienes encuentran en la poesía un refugio y un espejo. • A lectores que buscan textos breves pero cargados de intensidad emocional.