Hay silencios que pueden romperse... y otros que pueden romperte.
En el último año, Carmen se ha acostumbrado al silencio. Al silencio de sus padres, que la observan y callan al de sus amigos, que parecen haberse rendido con ella. Y al silencio en su propia mente, que por fin ha dejado de gritar. Hasta que una noche se le aparece un fantasma que no soporta el silencio que insiste, una y otra vez, en que Carmen lo mire. En que lo escuche. Carmen busca ayuda en su antigua pandilla: en Fito, el creyente en Gabriel, el escéptico, y en Agatha, la médium. Ellos podrían ser su única esperanza para entender por qué se le ha aparecido ese fantasma... y atreverse, por fin, a escucharlo.
Estela Bescós nació en Zaragoza en 2002 y actualmente compagina el grado de Medicina en la Universidad de Zaragoza con su carrera literaria. Antes de publicar, quedó finalista en el Premio Jordi Sierra i Fabra para jóvenes hasta en tres ocasiones, además de ganar varios certámenes de relatos. Cuando no está escribiendo ni leyendo, se la puede encontrar vagando por los Valles Occidentales o haciendo ganchillo junto a una taza de rooibos.
Besos de canela y hielo, seleccionada para la I Beca Elastic Books/Audible, es su primera novela publicada.
No me cansaré nunca de decir lo bonito que escribe Estela, cómo transmite tantas emociones a través de sus palabras. Adoro a todos los personajes, no puedo evitar amar este grupito de amigos. Y en resumen: sí lloré, Aitana, SÍ LLORÉ.
Segunda novela publicada de la autora. Aunque me ha gustado mucho el final (y he acabado llorando), el principio se me ha hecho un poco bola. Carmen es una chica muy triste. Se ha alejado de sus padres y de sus amigos, y está solo centrada en su trabajo. Una noche, después de trabajar, se da cuenta de que no está sola: un fantasma está pegado a su espalda, y no parece dispuesto a alejarse de ella. En esta situación, decide contactar con sus antiguos amigos: Gabriel, Fito y Ágata, pues esta última es capaz de hablar con los muertos. Con el paso de los días, y motivada por descubrir la identidad de su fantasma, Carmen vuelve a hacer planes más allá de su casa. Y, poco a poco, va recuperando su antiguo yo. Eso sí, una cosa parece estar clara: deben resolver el misterio antes del 31 de octubre.
Leer a Estela es siempre un gustazo. Después de descubrir la pluma de la autora con «Besos de canela y hielo» tenía muchísimas ganas de leer «Todo lo que callamos», y no me ha defraudado. La historia de Carmen, de su fantasma y del resto de la pandilla seguirá conmigo mucho tiempo.