Lady Aria MacKinnon ha huido de la vida que otros trazaron para ella. Sobrina del rey, educada entre muros de oro y seda, escapa la noche previa a su matrimonio forzado con un poderoso noble inglés. Sola, herida y perseguida por soldados y enemigos, se adentra en las Tierras Altas, donde la libertad tiene el precio del frío, el hambre y el peligro.
Cuando su fuga la lleva hasta el aislado valle de Glenfyne, Aria encuentra refugio bajo una identidad falsa, haciéndose pasar por un muchacho sin nombre. Allí, el laird Fergus Kinnaird y su hijo Niall la acogen, sin saber que el joven hambriento que trabaja en sus caballerizas es de sangre real, y en realidad una mujer. Pero Niall, un guerrero de mirada acerada y corazón inquieto, no tarda en sospechar que tras los ojos de ese «mozo» se esconde algo más que un fugitivo común. Mientras Aria lucha por adaptarse a un mundo que le es ajeno y forja inesperados lazos con el clan Kinnaird, su pasado no tarda en alcanzarla. Las Tierras Altas se verán envueltas en un juego de alianzas y traiciones donde la política, la lealtad y el amor se enfrentarán cara a cara. Y en medio del fuego cruzado, Aria deberá elegir entre seguir huyendo o quedarse a luchar por su libertad... y por el hombre que empieza a ocupar su corazón.
Un paso hacia la libertad femenina en un mundo en que esa idea resulta inconcebible. El personaje es antiguo pero con una mentalidad que sólo podría tenerla en nuestros días. En ello hay un pequeño problema, pero no es un libro de historia, sino de entretención y logra su propósito. Recomendable