Un relato que reinterpreta la creación y los relatos de siempre, mostrando cómo el tiempo transforma la verdad. Me dejó pensando que los llamados adversarios tal vez fueron solo piezas necesarias en el mismo relato.
¿Y si lo que nos han contado sobre nuestra creación está equivocado? ¿Cómo veríamos el mundo si nos hubieran criado bajo las enseñanzas de una Diosa, y no de un Dios? ¿Por qué Caín? ¿Por qué la cruz? ¿Por qué el diablo se rebeló? Y, más importante aún, ¿es realmente perverso? Este libro es un ejercicio literario que fue resultado de una cascada de supuestos ante una pregunta fuente original: Si Dios existe, ¿para qué nos creó? A partir de ahí, comenzó la duda sobre muchas afirmaciones incuestionables del credo al que una vez siguió el autor, quien nos lleva por su juego de cambiar la perspectiva e imaginar cómo hubiera sido la historia bíblica con preceptos distintos. De este modo, se concibió esta nueva alternativa que en ningún momento busca juzgar la fe en una religión, sino que nos empuja a vernos más profundamente y reconocernos como forjadores de nuestras creencias.
Acabo de leer La hipótesis del todo y es un libro que me encantó profundamente. Me sorprendió la capacidad de imaginar otra posibilidad para el origen de todo y hacerlo desde la sensibilidad y no desde la confrontación. Es un texto narrado con una delicadeza admirable, casi como una prosa poética que envuelve al lector con suavidad. La manera en que aborda el amor y la muerte es profundamente sensible. No hay dogma; hay belleza. El amor aparece como fuerza creadora y la muerte como parte del mismo tejido poético de la existencia.