In a gripping, atmospheric new novel by acclaimed Mexican writer Daniel Saldaña París, three friends forever bound by erotic flames of the past reunite in a city engulfed by wildfires and an ecstatic dancing plague.
After years apart, three high school friends return to Cuernavaca, Mexico, where an intense love triangle once left an indelible mark on their adolescence. The city, surrounded by a ring of claustrophobic wildfires, brings out the past and confronts them with their present: they must once again face the entanglement of friendship and desire, the seemingly distant discovery of sexuality, complex parental relationships, and the daunting task of artistic fulfilment.
In the background, two forces of chaos and destruction are a constant presence. As fires ravage the physical landscape, one of the friends begins choreographing an ecstatic dance inspired by the German expressionist Mary Wigman and medieval Danse Macabre. What starts as a coping mechanism for the anxieties of youth and climate catastrophe becomes an overpowering, all-consuming hysteria. Mysterious powers are awakened, the boundary between reality and myth begins to blur, and the friends find themselves immersed in an increasingly turbulent and uncertain universe.
DANIEL SALDAÑA PARÍS (Ciudad de México, 1984) escribe narrativa y poesía. Es autor del libro de poemas La máquina autobiográfica (Bonobos Editores, 2012) y de la novela En medio de extrañas víctimas (Sexto Piso, 2013). Ha sido becario del FONCA en los programas Jóvenes Creadores (2006-2007) y Residencias Artísticas (2012), así como de la Fundación para las Letras Mexicanas (2007-2009). En 2012 antologó y prologó Doce en punto. Poesía chilena reciente y Un nuevo modo. Antología de narrativa mexicana actual, ambos publicados por la UNAM. En 2014 fue escritor en residencia en Ledig House-OMI International Arts Center (Nueva York).
Fue elegido por el Hay Festival, el British Council y Conaculta como uno de los 20 escritores menores de 40 años para representar a México en la Feria del Libro de Londres en 2015.
Lo que más me sorprende de este libro es que fuera finalista en un premio tan importante como este, aunque cada día creo menos en los premios. Daniel ya me tenía ganada desde la primera página, porque amé su novela pasada y porque me cae bien. Pero me perdió pronto, luego de una prometedora, interesante y emocionante primera parte, lo que le sigue, para mí, es igual a nada. Dos personajes que no tienen ningún chiste porque no se terminan de definir bien, acciones que me parecen absurdas y ridículas (con lo que a mí me gusta lo absurdo y ridículo), un cierre que no deja nada, no me deja nada de nada. Un marco que adoro (Cuernavaca) pero unas plantas y unos incendios que no terminan de cuajar. Quizá, en una de esas, se tiene muy sobrevalorada a esta generación de escritores jóvenes que de pronto construyen un buen libro, pero nada mas. Claro que esta es mi versión de la historia y mi opinión muy personal y si le dedico tantas palabras a Daniel es porque como dije, me cae bien. El libro me cae bastante mal.
Amid raging wildfires, a woman in Mexico plans a dance performance like no other. It’s meant to mimic the “dancing plagues” of centuries past, where people would break out in contagious fits of ecstatic dancing. She knows it will be chaotic, but even she cannot foresee how out-of-control it’s about to get.
This book is told in three sections, from the perspectives of three different characters, and I LOVED the first one, which shows the choreographer’s research process. Scenes from her personal life are interspersed with the things she’s learning, which I found absolutely fascinating. I was less enthused when we pivoted to other characters’ POVs, but this was still a solid four-star read. If you like translated lit fic, you will probably enjoy this one too!
Amazing, insightful writing about three adults whose erotic adolescent bond follows them into their thirties. Set in Cuernavaca, Mexico and translated from Spanish. Very weird, slow-paced, and melancholy, about "what happens when the built-up dread of our world on fire begins to seep into the soul". Bisexual men representation!
"Time is cyclical, and its only aim is to fuck us all up."
"It's so exciting to read the first four lines of a book and immediately know it's exactly the book you need to read at that precise moment. The world ceases to be the hostile place it almost always is, filled with bad, ignorant people, and becomes an endless meadow, like the island of Blockula, where I can move around at will, surrounded by crab-women. Paths open up before me like ripe mangos trickling the sweet syrup of Truth, and I can eat and get my hands and face dirty, like a rosy-cheeked child having the time of her life."
Three people in their 30s who grew up in Mexico go through a range of emotional upheaval - broken relationships, broken friendships, parental relationships in disarray, drugs, alcohol and sexual experiments. Add to this mix expressive and obsessive dancing and you've got one delightfully chaotic novel.
El libro me ha gustado muchísimo. No diría que es una obra perfecta, pero creo que es una gran mezcla de ingenio, buena escritura, grandes personajes y mucho fondo. Gran mano de Daniel Saldaña. Ahora lo único que quiero es bailar!!!!!!!!!!!
El pasado 8 de noviembre del 2021 el jurado que otorgó el 39º Premio Herralde de Novela a “El año del búfalo”, de Javier Pérez Andújar, consideró como novela Finalista a “El baile y el incendio”, del escritor mexicano Daniel Saldaña París, valorando que “Tres personajes admirablemente perfilados dan cuerpo a una historia personal que lo es también de una edad de la vida. Después de las aspiraciones frustradas y los sueños inconclusos de la juventud, quizá quepan formas distintas, radicales y sublimes, de rozar algo parecido a la felicidad. Una novela volcánica, violenta y precisa como una coreografía”.
Anagrama es una de las editoriales que más admiro y leo. Gracias a sus publicaciones he conocido a un conjunto de escritores y escritoras europeos a los que difícilmente habría tenido acceso. Además, su colección “Narrativas hispánicas” nos ha acercado a los mejores autores españoles y latinoamericanos contemporáneos. Y desde 1983, el certamen Premio Herralde de Novela ha servido como invaluable plataforma de promoción de sus ganadores, ya sean escritores noveles o consolidados.
A Daniel Saldaña no lo conocía. Mi lectura de “El baile y el incendio” es un ejemplo de que el galardón funciona. Y no es que Saldaña Paris sea un escritor desconocido: en el 2017 fue incluido en la lista Bogotá39, la cual reconoce y acredita a los Mejores Escritores Latinoamericanos menores de 40 años, pero ha publicado poco: dos novelas más, las dos en Sexto Piso, otra editorial que leo, además de un libro de poesía y otro de ensayo.
“El baile y el incendio” es una novela de sobresalientes hechuras, destacando, además de la excelente factura de los tres personajes que estructuran la historia, la creación del ambiente, de esa atmósfera de sofoco, desolación y pesimismo que se siente en la ciudad mexicana de Cuernavaca, durante una época reciente, una ciudad donde la Primavera se suponía eterna, y que se encuentra asediada por una sequía extrema, e intoxicada por los humos producidos por los incendios de los bosques que la rodean.
“El baile y el incendio” cuenta la historia del reencuentro después de varios años, de tres amigos de la adolescencia, que a mitad de sus treinta, se encuentran en esa etapa de la vida cuando comienzas a darte cuenta que tu vida no es como la que soñabas: Erre, divorciado, desorientado, fracasado en sus pretensiones cinematográficas, presa de dolores crónicos que lo conducen a la dependencia de los opiáceos; Conejo, el mal trío, encerrado y al cuidado de su padre ciego como causa y justificación de su estéril vida; y Natalia, la bailarina y coreógrafa, la creativa que bajo encargo, da forma a “El baile”.
Al inicio de la novela, cuando encontramos a Natalia enfrascada en la temática de las coreomanías, esas epidemias “danzantes” que ocurrieron en varias ciudades europeas durante la Edad Media, o investigando sobre los juicios contra Märet Jonsdotter, en Suecia, tras ser acusada de convertir a distintas mujeres en brujas, estuve a punto de abandonar la lectura. No es que los temas no fueran interesantes, aunque por momentos temí que el escritor nos ensartara una pretenciosa pieza, más ensayo que ficción, pero me equivoqué rotundamente.
Y es que me sentí obligado a acudir constantemente a Google para investigar que tanto era verdad, curioso que soy, y entorpecía mi lectura. Que bueno que no lo hice, porque de eso trata “El baile y el incendio”. La investigación no estaba de más, mostraba el proceso creativo de Natalia. Hiló fino Daniel para unir historia medieval, danza moderna, crisis climática con el relato del reencuentro de Natalia, Erre y el Conejo. Muestra del talento del escritor, quien arriesgó a que sus lectores se perdieran en el camino.
Otra apuesta en la que salió airoso el autor, fue la elección de utilizar como narradores a los tres personajes. Historia contada desde tres puntos de vista, tres voces claramente diferenciadas, que además de narrarnos la historia, nos permitió conocer mejor a nuestros personajes, pues profundizamos en sus recuerdos, reflexiones, sentimientos y emociones que el reencuentro les provoca.
Novela retrospectiva, fruto de autor maduro al que hay que seguir, llena de nostalgia, donde las expectativas que los protagonistas evocan sobre su adolescencia, se confrontan con la decepción de su presente. Escrita con una prosa intensa, personajes bien tratados, dando cuenta de un relato que terminó irremediablemente enganchándome, con un final sorpresivo, cuando menos para mi ¡Te leo!
Me gustó esta novela muy sensorial de Saldaña Paris. Como dice el titulo, el autor es capaz de transmitir al lector el baile y el incendio sobre el cual gira la historia y se mueven nuestros personajes, de una manera tal que parece verlo y olerlo. La forma en que los 3 narradores continúan la historia es muy lograda. Recomendable.
Wow, this was incredible! I had read reviews that claimed after the first part the story died, or at least diminished, but I disagree wholeheartedly. Did it change? Surely. But just sideways in narrative, not downwards. The tone never wavered, nor did the quality of the writing. While I was in college I had a friend who did free dance, and this section brought back memories of watching her perform. The unscripted, chaotic, mesmeric movements were fascinating. Anyway. Check out the clip of the Hexentanz by Mary Wigman on the interweb, it is creepy and unsettling, and a fine set piece to set the mood for Natalia's ideations. I enjoyed the shift to Erre's and then Conejo's stories, and how all three characters are intertwined, emotionally, physically, and socially in the tale. Interspersed are related history fragments - these always make me happy! - that flesh out the text and give food for thought (and interweb reading later!). This was fantastic in every sense of the word. I am going to read París' previous book too, 'Ramifications', and hope to see the same style and superb storytelling flair.
La primera parte me gustó mucho pero mi entusiasmo fue mermando conforme avanzaba el libro. No sé que me pasa pero traigo una exigencia de subtexto, de espacios ricos en evocaciones, de tensiones y atmósfera y no es culpa del libro realmente, pero no encontré nada de esto a pesar del inminente peligro de los incendios, a pesar de una relación amorosa reprimida entre dos amigos, a pesar de la búsqueda de brujas, a pesar de la presencia del cuerpo, del dolor del cuerpo, a pesar de una Cuernavaca salvaje, no, no encontré la tensión, la víscera que yo esperaba (pero es que ahora lo que más me llama es la víscera, lo que te deja huellas y sensaciones...todo está muy enunciado, ejemplo esta frase: "El mundo, en general, me parece un sistema de guiños y señales" y pues el sistema nunca apareció). Lo que sí se encuentra como ya es costumbre en mucha de la literatura mexicana actual, fueron las historias de la prepa, la evocación idealizada de ese otro tiempo que yo no estoy entendiendo como tendencia. A pesar de que en general me gusta mucho lo que hace Daniel Saldaña París, esta vez no fui yo el buen receptor, tal vez estoy cansada de autores tan inteligentes, que escriben personajes que son sobre todo inteligentes y que incluso rotos, son tan cerebrales, que qué sé yo. La lectura es fluida y nada pesada, eso sí.
«estábamos allí porque sabíamos estar en los lugares de una forma rotunda, como las piedras»
Creo que la primera parte, en la que la voz es la de Natalia, es la que mejor perfilada está. Quizás en la segunda y la tercera se pierde algo la dirección. Aún así, me encanta esa ambientación algo extraña, los incendios que se anuncian desde el principio, la epidemia del baile, y creo que es lo que más me ha absorbido, más allá de la trama o los temas que van atravesando la novela.
The Dance and the Fire (2025) is Christine McSweeney's translation of El baile y el incendio (2021) by Daniel Saldaña París.
The novel is set in the Mexican city of Cuernavaca, with the surrounds of the city ravaged by wildfires, and is centred around three high-school friends, and indeed then lovers, who are meeting again in their mid 30s.
The first section is narrated by Natalia, a choreographer who lives with an older artist Argoitia (a rather underexplored secondary character in the novel). Her section is the most expositional, but for me the most interesting as, commissioned by the city due to her partner's connections to stage a modern dance perform, she muses on 17th century witch trials in Sweden and the dancing plagues of the middle ages, and the 20th century modern dance of Mary Wigman (seen here in a 1926 versio of her Witch Dance)
Two nights ago, I dreamed of the witches dance on the island of Blockula; I'd been reading about it before going to sleep. I visited the dreaded island, which, in my dream, was located in Morelos State, near Huitzilac and the Lagunas de Zempoala. There, I saw women walking in reverse, milking goats with their arms bent behind their backs, surrounded by frogs and snakes. I was woken by the mews of the cat very close to my face. I believe the smoke from the fires is putting it in an odd mood and it spends a lot of its time trying to communicate, meowing to the brown clouds or to its sleeping humans.
The German choreographer Mary Wigman would have liked the backwards dance of the witches of Blockula. Her 1914 production Hexentanz would have fitted well in my dream. Wigman came to dance later in life, without formal training; I sometimes think she felt the need to learn it for no other reason than to create that piece - her first composition - and so contort her body on the stage like a Blockula witch. In my opinion, except for isolated cases of virtuosos with a great many ideas, each person comes to dance in order to perform a single piece, to set a particular idea in motion.
The second section is narrated by the bi-sexual Erre. He has returned to the city from the capital after his marriage broke up and attempts, although rather half-heartedly, to rekindle his relationship with both Natalia and the third friend Conejo. His section for me was less successful than the first, more a coming-of-age-revisited personal narrative, although Erre does succumb to a Reddit conspiracy theory that the city's water supply is contaminated by a new, hitherto unknown, element.
Erre manages to miss Natalia's performance, but when he wakes (from a stupor caused by alcohol and strong painkillers) he finds the city in chaos - plagued by entranced dancers.
Conejo picks up the story, telling us that Natalia and her dancers didn't show for their performance, and he (and the reader) suppose the dancers are, in fact, her troupe, but as it becomes clear the dancing plague is more serious than that, with multiple deaths as some collapse through exhaustion and some dance into the fires, other theories compete:
On news bulletins, in the opinion sections of papers, in the conversations echoing incredulously on every corner of the - devastated and hurting - city, the same explanations can be heard, at times contradictory and at others corroborative. No one has a clear timeline of the events, but the experts - I flatter myself on being right in my first diagnosis - say that prolonged inhalation of carbon dioxide and the other toxic delicacies of the smoke from the wildfires triggered psychotic episodes in certain people who might - or might not - have a genetic predisposition.
On the other hand, in the darkest and most odoriferous corners of the Web, where the wackiest creatures thrive, and which I visit with morbid delight, they say that the city's water supply, as had been earlier claimed, has been contaminated for years (here, the general public is divided into those who believe this was intentional -'silly conspiracy theorists' - and those who think it was accidental - described as 'simpletons' by the others). The oily evangelist Don Profeta, however, held a mass in a public space in Temixco to lay the blame on - naturally the vampires of laicism, who lie in wait among the embers of now extinguished wildfires.
Mixed view - 4 stars for the dancing and 2 for the revisited love triangle - 3 overall.
Llevo ya casi diez años leyendo (y disfrutando leer) a Daniel. Y este libro no me ha decepcionado. QUé maravilla, además, leer un libro que toma lugar en lugares en los que crecí, que conozco, que me recuerdan también a mi Cuernavaca de la juventud.
La novela está contada a tres voces. En la primera parte Natalia alterna sus recuerdos juveniles, con su afición por las bromelias (un tipo de planta) y su deslucida relación con un pintor y exfuncionario cultural de Cuernavaca. Natalia, que es la voz más interesante de la novela, recupera reflexiones sobre la historia de la danza, las persecución de brujas en siglos anteriores y ciertos trastornos psicológicos. Todo esto se vuelve la proverbial escopeta de Chejov que de alguna manera anticipa a dónde irá la novela en su tercer acto. La segunda parte sigue a Erre, su exnovio; quien cataloga su tedio y sus padecimientos mientras recorre la ciudad en busca de drogas más fuertes para el dolor psicosomático que lo atormenta después de su fracaso vital (divorcio, quiebra y regreso a la casa de sus padres). La tercera parte, la más breve, aborda al tercero en esta suerte de triángulo. "Conejo", amigo de Erre y Natalia en la secundaria. El escenario es una sugerente Cuernavaca postapocalíptica, rodeada de incendios, humo y centros comerciales interminables. La novela va perdiendo oxígeno al transitar de un personaje a otro. Particularmente porque Erre es una voz difícil y un tanto anodina. Conejo, que cuida a su padre ciego, es más interesante, aunque sea más estático como personaje: pasa buena parte del día consumiendo drogas y añorando a Erre o a Natalia o reflexionando en función a ellos. De hecho, las voces de Erre y Conejo son tan parecidas que por momentos no recordamos quién está hablando, hasta que escuchamos la mención al padre ciego o al dolor de muelas o al otro. La última parte de la novela es quizá la más fallida. Desde una improbable y forzada repetición de diálogos escuchados que nunca suenan a voces reales, sino a una narración literaria de diálogos escuchados y reconstruidos por un escritor más preocupado por la prosa que por su oralidad. Hasta el papel asumido por Conejo de narrador de cierre, o sea, su misión es contar qué pasó con los otros dos y dónde terminaron (como esas letras en forma de coda que aparecen al final de una película sintetizando la suerte de tal o cual personaje que se quedó al margen de la narración principal. Es lo primero que leo de Daniel Saldaña Paris, y me queda claro que es un narrador con mucho oficio: hay un cuidado (notable) en su prosa y en sus imágenes. La primera parte es lo mejor de la novela, y pasé el resto del tiempo, como Erre y Conejo echando de menos a Natalia. El único momento en que el autor deja caer el balón (valga la metáfora deportiva), es en la reconstrucción oral de la escena en un microbus. Ahí, Saldaña Paris nos deja ver detrás de la escenografía y el efecto es devastador. Nos recuerda que todo es artificio y para cuando levantamos la vista, estamos fuera de la historia, sin camino de vuelta. Hay momentos emotivos en el resto de la novela. Escenas como un viaje padre-hijo de campamento, frustraciones sexuales o los recuerdos juveniles del primer amor, pero son escasos. El resto del tiempo son personajes moviéndose de aquí para allá, viendo manchas en el techo o esperando a que la vida pase de largo para recapitular después cómo fue que pasó y ni cuenta se dieron, y eso, aunque sea un retrato del vacío existencial y una generación evasiva; no es suficiente.
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La escritura de Daniel Saldaña París es hipnótica. En sus mejores momentos, el autor consigue de forma fácil atrapar al lector, no soltarlo y llevarlo de paseo por frases que pasan de la narrativa al ensayo sin notarse y eso es lo que consigue en este libro, al menos en la primera parte. Pues estructurado como un tríptico, El Baile y el Incendio cuenta la historia de tres amigos: Natalia, Erre y Conejo. Sus vínculos, nacidos en la adolescencia y rotos ahora, endebles, se cruzan nuevamente en una Cuernavaca en la que se respira el fin del mundo. De un mundo al menos, el de ellos. Quien conozca el trabajo anterior de Saldaña París podrá reconocer fácilmente las obsesiones que navegan por su trabajo: la ciudad, el dolor, el cuerpo y la no pertenencia. Si bien, el apartado de Natalia muestra la habilidad que Saldaña París tiene para atrapar al lector en un abismo gracias a su prosa elástica, los siguientes dos pierden fuerza por su variedad, quizá. Eso sí, los capítulos de Erre están llenos de una molestia física tan presente que incomoda al lector, mientras que el de Conejo se encuentra lleno de murmullos, voces que hablan al oído y que vuelven todo como una especie de visión borrosa. Una locura que no termina de cerrar del todo bien aunque, eso sí, no es mala.
Contrario a la mayoría de las reseñas de aquí mis partes preferidas fueron las partes de Erre y Conejo, creo que la primera de pronto la gana la prosa ensayística al punto de difuminar el tránsito narrativo. También puede ser que Natalia me cayó muy mal, ja. Lo que sí es que hacia el final sentí un tanto apresurada la resolución de la plaga dancística y muy extraña la reacción de Natalia, quizás yo esperaba un mayor involucramiento por lo minuciosa que fue en su investigación. Sobre Cuernavaca, hay partes que me gustan mucho, sobre todo cuando Erre camina por la ciudad, creo que es un gran acierto el de Daniel al mover a su personaje fuera de los espacios comunes que se usan cuando se escribe de la ciudad, me gusta que se mueve más allá del centro y miré la nostalgia de Erre y Conejo. No comparto el pesimismo de los personajes sobre la ciudad y de pronto me parecen insufribles. ¡Gran acierto al representar a la bolita cultura acñorada y burócrata!
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"Su sonrisa revela un esfuerzo: se nota que perdió la costumbre de sonreír y hace días decidió retomarla por decreto, pero hay una tristeza profunda más alla de los dientes."
"Paseándose entre los cuerpos -siempre, otra vez- Natalia."
me he quedado seco. libro perfecto sobre el recuerdo y la nostalgia en un mundo psicótico en el que cuesta respirar. lo que queda del amor entre incendios y bailes.
“hay algo deprimente en el hecho de cortejarnos con aquellos que nos conocen desde hace tiempo. siempre esperan que seamos los que éramos antes, que encarnemos a esa persona, preservada en el formaldehído de la memoria, a la que se arroga un derecho vitalicio, inalienable. (…) y yo también, en el fondo, espero de él cierta congruencia: que nunca cambie tanto como para desconocerlo, que se ría de las misma bromas y ceda a las mismas caricias, con esa renuencia tosca que lo engarrota cuando le paso la mano por el pelo revuelto, con esa mezcla de ternura y sorna que caracteriza el amor entre amigos de la infancia. pero a lo mejor debería desconocerlo, preguntarle cada vez por sus miedos y sus traumas, como si nunca hubiéramos bailado hasta el amanecer en una cantina de suelos pegajosos.”
Me gustó mucho leer este texto porque tiene un lenguaje, sencillo, noble y a la vez poético. El libro tiene varias referencias históricas, culturales y se entrelazan muy bien con la trama. En esta novela vemos la vida de tres amigos que en un momento tuvieron ambiciones, sueños pero ahora el peso de la edad, la vida y el futuro los tiene nadando en un mar sin orilla. Daniel sabe muy bien cómo narrar el dolor del cuerpo, cómo se vive con él y sus consecuencias en la vida cotidiana. Aun no tengo 30 o 40 pero el autor transmite con mucha verdad la crisis que se vive en esos años.
This book follows three friends who each get their own section of the book (as opposed to alternating perspectives). I really liked the first characters section of the book, but the other two fell kind of flat. They both spend a lot of time recapping things that have happened to them in the past instead of what is happening in the present.
Also, there are no quotation marks, which bothered me less than it normally does because it was usually made very clear through colons and paragraph breaks who was speaking and where dialogue started and ended.
'Hay una luz en Argoitia que lo ve todo: su decadencia, la ternura displicente con que lo trató, la certeza de que el único que lo toma en serio es su cardiólogo: ese mensajero de malos augurios que lo apremia a cambiar de vida. Argoitia esconde su miedo tras una cortina de arcaísmos y gruñidos, pero yo sé que sabe que va a morir sabiendo que se equivocó mucho'.
This was a Lynx Bookstore First Editions Club selection, and it does not disappoint. An atmospheric tale of an adolescent friendship / love triangle revisited 20 years later while wildfires encircle their hometown in Mexico. Told in three points of view, exploring each character’s coping mechanisms and reflections on their life choices amid climate catastrophe and artistic disappointments.
Conocía Daniel Saldaña París en un taller de Talleres de Bolsillo, y resultó ser una experiencia bastante buena y memorable. El autor nos habló de su propio método de escritura (denominada "omnívora") y el cómo se enfrentaba al ejercicio en sí. Al principio me sentí mal porque jamás había leído algo de él, y solo un año más tarde me planteé empezar a olisquear su literatura.
Partí con "El Baile y el Incendio" aunque mi intención es leer "Aviones Sobrevolando un Monstruo". Supe que esta novela había quedado de finalista en el Premio Herralde (ejemplos de novelas que lo ganaron: Nuestra Parte de Noche de Mariana Enríquez, Los Detectives Salvajes de Bolaño) y dije, bueno, a pesar de que no confío mucho en el criterio de los premios, quedar de finalista debe de significar algo.
Acabo de darme cuenta que casi siempre parto diciendo cuáles fueron las razones de por qué empecé a leer un libro antes de hacer la reseña del libro en sí.
El libro está dividido en tres partes, o tres grandes capítulos; cada uno desde el punto de vista de uno de los protagonistas, narrado en primera persona.
1) Natalia, una bailarina de danza contemporánea 2) Erre, un fracasado divorciado que vuelve a Cuernavaca 3) Conejo, un drogodependiente conspiranoico que jamás salió del pueblucho para cuidar a su Padre ciego.
De fondo, Cuernavaca se quema y hay sobre la ciudad un ambiente de pesimismo y ceniza que se deja ver en el ánimo de los personajes.
Daniel Saldaña habla mucho sobre la ciudad, sobre cómo se ve, cómo se siente, cómo ha cambiado y cómo cambiará. Predomina un sentimiento nostálgico y de desgano que, en mi opinión, no llega a ser lo suficientemente estimulante porque los personajes o están desganados o saben de su fracaso con anterioridad y ni siquiera lo intentan.
En ese sentido, el personaje más interesante es Natalia, la bailarina. Luego de una serie de malas decisiones, se emparejó con un artista connotado y gracias a él consigue un espacio en el Jardín Borda para un show especial. Ella, obsesionada con un tipo de planta (que luego no lleva a ningún lado) también lo está con los episodios de coreomanía de la edad media, y su relación con, no sé, las mujeres o los estados alterados de consciencia. Una chapucería medio punk que ni ella misma se cree. Todo su capitulo, escrito a modo de bitácora explora sus descubrimientos en un tono casi de crónica, que insisto, es muy interesante. Su capítulo termina en el momento en que desarrolla su danza y elige al team de bailarines amateur que protagonizarán el show.
Luego pasamos a Erre, antiguo novio de Natalia (y de alguna manera, también de Conejo) que me resultó un personaje bastante despreciable, vacío y poco interesante. Su narrador está cargado de metáforas que se van muy lejos y que llegan a tomar un cariz esotérico o pretencioso y que no aportan mucho a la trama en sí. Insisto en que nunca deja ser divertido de leer, pero la historia de este personaje no resulta atractiva por si misma, ya que depende de Natalia y de Conejo.
Por último, Conejo, el personaje más consciente de sí mismo, y también el más lúcido, analiza su relación con Erre, tiene flashbacks de su infancia y de su relación con su padre, y es el único que se comporta como una persona medianamente decente en este ambiente de artista wanabe. Su narrador es mucho más sencillo, más sincero, diría, aunque la voz se confunde con la de Erre y a veces era difícil distinguir si acaso es un tema de estilo o si Erre y Conejo se parecían mucho. Algo que no pasaba con Natalia.
En fin, el libro tiene un desenlace que podría catalogarse de fantástico, o de científicamente improbable, que la verdad, hubiera disfrutado mucho más si hubiese estado ese evento desplazado al principio de la historia. En su conjunto, la historia no me fascinó ni volvería a leer el libro, como que me dio la sensación de que era una recolección de un montón de pedazos disonantes que terminaron armados en un débil hilo argumentativo (el baile y el incendio) y que no se llega a desarrollar del todo. No hay conclusiones en un final abierto, aunque podría destacar, con ánimo de hacer spoiler, que gran parte del espíritu de lo que yo percibí del libro se puede resumir en la última escena de Conejo, cuando se entera de la muerte de Erre en el incendio:
Un nudo de garganta que nunca llega a desatarse.
Sin embargo, destaco la narrativa del autor, muy divertida y original, mucha atención al detalle que quedaría mejor, pienso, con un narrador omnisciente. Definitivamente leería más del autor.
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Disfruté mucho el libro. En particular, disfruté cada una de las historias, aunque el ritmo de la primera fue mucho mejor. Las dos restantes me parecieron algo inconclusas, al igual que el final. Rescato la frustración de los tres personajes con la vida, sobre lo que debería ser y no fue en relación al futuro y éxito augurado para nuestra generación.
Mas que la historia -el reecuentro de tres amigos, seres bastante cliché- lo que puede resacatarse de este relato son las referencias a datos históricos interesantes como ser la Epidemia de la Danza de 1518, la Coleccion Prinzhorn o la vida del obispo mexicano Méndez Arceo.
More than the story -the reunion of three friends, very cliché beings- what can be highlighted in this story are the references to interesting facts such as the Dancing Plague (1518), the Prinzhorn Collection or the Red Bishop's biography (Méndez Arceo).
El libro tiene una buena investigación histórica y referencias que merman mientras se avanza. La primer parte te atrapa, la segunda cuesta trabajo y si decides no bandonar, la tercera parte te atrapa de nuevo.
Creo que pudo aprovechar más el hilo conductor de la fiebre del baile, que en ocasiones parece olvidada por centrarse en la narrativa de los personajes.
Lo que más me gustó, fue conocer esa Cuernavaca en desaparición y en decadencia cultural.
« C’était ça la comédie typique de nos amours : une poursuite, un semblant de lutte, un désir impérieux, puis un pas en arrière, comme on retire brusquement la main d’une casserole brûlante. Mais on ne savait pas faire autrement, c’était l’âge des premières fois, on s’aimait de cette manière syncopée, erratique, ensuite on se regardait du coin de l’oeil en classe et on croyait, pour un instant, à la télépathie.»
Ce qui m’a tout de suite frappée dans ce roman, c’est à quel point chacun des trois personnages principaux a une voix qui lui est propre. On commence par suivre Natalia, jeune femme chorégraphe, dans la conception de son spectacle de danse, qu’elle intitulé avec justesse « Le Grand Bruit ». J’ai particulièrement apprécié cette première partie, car elle m’a permis d’apprendre beaucoup de choses sur les sorcières et les fameuses épidémies de danse dont j’avais un peu entendu parler. Arrive ensuite Erre. De retour chez ses parents à Cuernavaca après son divorce, sa vie est hantée par d’intenses douleurs. Cela se ressent immédiatement dans le ton de la narration. Après une première partie plutôt factuelle, scolaire, celle-ci se caractérise par des phrases très longues et ponctuées de multiples points-virgules et parenthèses. La douleur lui fait très clairement perdre la tête, et il ne cesse de se perdre dans ses propres pensées. Lapin vient conclure ce roman en répondant répondant à quelques questions qu’avait suggérées la partie d’Erre, ce que j’ai apprécié.
Malgré tout, de nombreuses questions sont quand même restées en suspens à la fin de ma lecture. (No spoil, promis.) Le spectacle de Natalia a-t-il mal tourné ? La fumée toxique des incendies a-t-elle finalement eu raison des habitants de la ville ? Je me sens finalement un peu comme Lapin, démunie face à la situation. Je voudrais en savoir plus, et ce serait mentir que de dire que cette fin plutôt ouverte m’a satisfaite.
En bref, j’ai beaucoup aimé la plume poétique de ce roman et la profondeur de ses personnages, mais je reste sur ma faim face à l’intrigue. La danse et les incendies servent de fil rouge, oui, mais ça n’était pas vraiment assez pour moi.
- 3.75/5
Un grand merci aux éditions Métailié et à NetGalley France pour m'avoir permis de découvrir ce roman avant sa sortie ! (Service presse non rémunéré).