Este título es un thriller psicológico con tintes sociales que nos sumerge en la vida de Laura, una enfermera que regresa a su ciudad natal para cuidar a su madre enferma. Su rutina se rompe cuando descubre indicios de un posible caso de abuso en el conservatorio de música donde estudia su sobrina. A partir de ahí, la novela se adentra en un territorio incómodo y necesario: las dinámicas de poder, los silencios cómplices y la fragilidad de quienes deciden alzar la voz.
Lo primero que atrapa es el prólogo: visceral e inquietante. Axven logra que la incomodidad física del personaje se vuelva también la del lector, generando empatía y desasosiego a partes iguales. Otro gran acierto es el tema de la memoria fragmentada: la aparición del nombre Sofía, los lapsos y delirios, el eco de lo no dicho…
La novela brilla especialmente cuando muestra la tensión entre lo privado y lo público: cómo las instituciones tienden a proteger reputaciones antes que personas. Ese trasfondo social, tratado con ritmo ágil y capítulos breves, le da un valor añadido frente a otros thrillers más convencionales.
¿Lo menos logrado? A ratos la historia recurre a excesos melodramáticos que, aunque intensifican la tensión, rozan lo inverosímil.
En conjunto, es una lectura que combina suspense, crítica social y atmósfera inquietante. Un debut que merece ser leído.