Del otro lado del alambre de púas, está el monte: un incendio verde sin intersticios de aire. De este lado, la casa del doctor Gorgonio Riera Brites, médico y veterinario. Para llegar a sus dos consultorios, primero hay que atravesar un camino de tierra colorada, el mismo que lleva al cementerio. Acompañada por su novio, hasta ahí llegará una estudiante argentina de Filosofía para encarnar, de comienzo a fin, un extraño duelo: perturbador, físico y mental. Moscas que zumban como el alma de un paraguayo, una gallina ciega con bronquitis, un loro que ladra, mujeres en trance, viudas en competencia, payeseras, ordalías, poetas, músicos y borrachos, son elementos que, entre lo bello y lo fantástico, Martín Sancia Kawamichi recupera de la cultura guaraní con una prosa siempre exquisita para construir la trama de esta novela que recibió el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes 2023.
La historia transcurre en un pueblito de Paraguay, adonde Juan y su novia —una estudiante de filosofía— viajan desde Argentina para cumplir con una tarea encomendada por la madre de Juan: ayudar al médico del pueblo a identificar las especies de vegetación que tiene en su hogar-consultorio. Sin embargo, la verdadera motivación del viaje surge por impulso de ella, quien desea que Juan pueda encontrarse con su padre biológico, a quien hasta entonces desconocía.
El encuentro con el doctor abre la puerta a otras historias, mitos y leyendas típicas de pueblo que desvían, en parte, el propósito inicial de la visita de la joven filósofa. La atmósfera del lugar está narrada de una forma tan vívida que, por momentos, sentí el olor a campo y el zumbido de los bichos como si estuviera ahí.
Si bien la trama no presenta grandes sobresaltos, la narrativa cautiva desde el principio. La inclusión de frases y palabras en guaraní suma muchísimo y le da un color especial. Las historias secundarias enriquecen el relato principal, y la lectura transmite una calma particular, incluso cuando se vuelve por momentos inquietante.
Me dejó resonando especialmente la presencia de la mitología popular y cómo se construye la identidad en las zonas mas rurales, así como también la manera en que se entienden a sí mismos y al mundo que los rodea. El final me resultó bastante inesperado.
La verdad que un libro que me divirtió muchísimo. Cuando arranque a leerlo no sabía bien que esperarme y pero a medida que pasaban las páginas me fue atrapando. Es bastante rápido de leer, no tiene casi descripciones pero entendes perfectamente en dónde estás, te sentís en esa casa del doctor doctor en medio de Paraguay y hasta me sentí enredada yo misma con él y hasta incómoda al mismo tiempo. La verdad que el libro es un delirio pero en el buen sentido de la palabra, me encantó
En Kurepa, ambos mundos (el fantástico y el racional) se entrecruzan. Elementos que el autor extrae de leyendas guaraníes irrumpen en la estadía de Guadalupe y Juan en Arroyos y Esteros, Paraguay. Entre un "doctor doctor", la advertencia de una vecina e insectos que se cuelan en las conversaciones, el viaje se transforma en un duelo físico y mental del que la protagonista intentará salir ilesa. Kurepa es una de esas novelas que se quedan con vos mucho después de haberla cerrado. La palabra kurepa es el término que utilizan los paraguayos para referirse a los argentinos. El origen es burlesco y se remonta a la Guerra de la Triple Alianza, cuando Argentina, Brasil y Uruguay enfrentaban a Paraguay. Los soldados argentinos usaban unas botas hechas de cuero de chancho que no servían para nada, por lo que el sobrenombre, que en guaraní significa "pie de cerdo", quedó como una marca irónica hasta hoy.
La selva paraguaya, las payeras, el mito, todo me interesa. Este libro no solo lo reúne, sino que lo describe muy bien .
La descripción del entorno es tan minuciosa que sentis el zumbido de los bichos. Lo mismo pasa con los platos típicos paraguayos, dan ganas de probarlos.
La forma de escribir de Kawamichi es impecable. Relatos largos, con mucho detalle, muchas voces distintas, es siempre atrapante y enroscado.
La selva paraguaya, la mitología, el guaraní. Una gallina ciega, un loro que imita hasta la voz o un ladrido. Las competencia de viudas y uno que se convierte en Luisón por la transición de su hermana a varón. Un viaje fantástico y divertido lleno de relatos y detalles.
Me gustó muchísimo, sobre todo la primera parte donde la historia toma un cariz más costumbrista si se quiere. Pero la segunda parte, donde las cosas se ponen oscuras, también me atrapó. El recurso de poner palabras en guaraní, algunas traducidas y otras no, me encantó.
Una novela atrapante. Empieza tranqui pero después es tanta la tensión y suspenso que dan ganas de seguir y no parar de leer. Una historia en un pueblo del monte paraguayo en el cual de a poco te vas sumergiendo con gran intensidad.