Danford, Inglaterra, siglo XIX. En el momento en que los sindicatos mineros empiezan a presionar en leyes de protección laboral, Sarah y Katherine Larson ven cómo su mundo se desmorona. Su padre murió hace pocos meses y dejó Hillock Park, su hogar, en herencia a un sobrino quien ha vendido la propiedad. Y por eso las hermanas se ven obligadas a ir a vivir con su tía Bertha, que cree que lo mejor es buscarles un marido que les asegure el futuro.
El nuevo propietario de Hillock Park es John Doyle, un nuevo rico, que también acaba de comprar una mina y está despertando rumores en la ciudad porque ha mejorado las condiciones laborales de sus trabajadores. Por otro lado, las obras que está realizando en Hillock Park escandalizan a la familia Larson y le ponen en el punto de mira de la alta sociedad. Junto a Doyle han llegado a Danford, el abogado Tyler y el doctor Fischer con un proyecto en común que removerá los sedimentos de la estricta división de clases sociales, y que involucrará a las hermanas Larson, también.
Sigue la línea y el esquema general de todas sus novelas. A mí me gustan mucho, pero todas tienen un argumento muy similar y no son novelas románticas al uso. En ellas, el romance pierde su protagonismo frente a las aventuras de un pequeño pueblecito inglés al que están llegando los cambios de la revolución industrial. Sus distintas clases sociales y un pequeño misterio que aunque no tiene gran importancia no deja de tener su gracia. Como siempre, muy bien ambientada y con una buena documentación que la respalde. Quizás en esta novela, el romance tiene menor importancia que en otras que he leído de la autora Aún así, me sigue gustando mucho su estilo, y sabe enganchar con historias sencillas
Empezado y acabado en apenas un día. Me ha encantado, le doy de puntuación un 4,5 porque me ha faltado un poco más de interacción entre los protagonistas y un final menos brusco. La historia se centra en Sarah, una chica de la alta sociedad que ve como todas las creencias en las que ella ha vivido siempre, no son ni parecido a la situación del mundo real. En pleno apogeo de la revolución industrial en una Inglaterra donde la clase privilegiada ve peligrar su estatus, tenemos al protagonista. Un hombre que se ha hecho a sí mismo desde que nació, un ex convicto por un error y cuya fortuna se debe a un golpe de buena suerte en la especulación (y de lo que se siente culpable, puesto que no es partidario de estas operaciones), compra la casa familiar de Sarah y su hermana y es ahí cuando empieza toda la historia. La autora ha sabido reflejar muy bien las apariencias y la doble moral de la sociedad acaudalada inglesa y cómo vivía en esa época la clase obrera y las injusticias que tenían que soportar para poder subsistir. Con un aire al libro de "Norte y Sur" de Elisabeth Glaskell, y fiel reflejo de ese aire Austeniano es una historia que atrapa desde la primera hasta la última página.
Las hermanas Larson, Katherine y Sarah sufren la pérdida de su padre y pierden su mayor legado, la famosa mansión de Hillock Park, con lo que tienen que vivir con su tía Bertha Larrison, una mujer altamente clasista. La vida de Sarah dará muchos cambios y deberá enfrentarse a muchas situaciones y sobre todo a un hombre que la saca de quicio John Doyle. No voy a comparar la novela ni con cierta autora muy conocida ni con su novela, me parece que las comparaciones son odiosas, y no me gusta hacerlas. La autora era una total desconocida para mí y ha sido una sorpresa muy agradable puesto que tiene una manera de narrar exquisita que nos recuerda a famosas novelas. Siglo XIX. La historia se ambienta en un pequeño pueblo llamado Danford en Inglaterra, donde poco a poco vamos viendo los grandes cambios que se producen. La autora se ha documentado bastante bien y plasma con gran pericia tanto la sociedad del momento y los cambios que poco a poco se van dando; también el movimiento obrero con la aparición de los sindicatos; y ese comienzo de lo que será la revolución industrial. Sus protagonistas principales nos muestran dos puntos de vista diferentes que resultan interesantes. John Doyle, es ese “nuevo rico” que planea hacer reformas en este pequeño lugar que significarían una mejor calidad de vida y de condiciones para los trabajadores de las minas. Y Sarah Larson es una joven que forma parte del grupo de la alta sociedad que desconoce lo que le ocurre a la clase pobre, vive en una especie de paraíso ideal y poco a poco irá descubriendo que no es así que la realidad del mundo no es tan idílica. Sin duda el libro es de lo más interesante y está bien escrito, no me ha aburrido y es más me ha emocionado en muchos momentos, manteniéndome expectante hasta el final. Sobre los personajes tenemos de todo tipo y cada uno de ellos refleja una parte de esa sociedad con lo cual te imbuyes de lleno en esa época y consigues empatizar con ciertos personajes. La pega que le pondría es los pocos momentos que hay entre los personajes principales para que entendamos un poco mejor esa relación y ese final tan rápido (y un poco triste por una parte), fue un visto y no visto, se merecía un epílogo por lo menos. Por lo demás puedo decir que el libro es una joyita.
Primer libro que leo de esta autora y solo puedo decir : uauuuuuu con mayusculas... se nota que ha bebido de los libros de Jane Austen y de Elizabeth Gaskell... Se ha documentado bien sobre las costumbres y los usos de la epoca y ha sabido plasmar la ruptura de la sociedad tradicional con la nueva sociedad que poco a poco iba naciendo y que dio lugar a la revolucion industrial... Los personajes estas muy bien definidos y construidos... y me ha encantado ver como Sarah va cambiando de parecer con respecto a Doyle ( un guiño a orgullo y prejuicio)... si quereis revivir la buena lectura de Jane Austen y Elizabeth Gaskel no lo dudeis, este es vuestro libro!!!
No voy a comparar su estilo narrativo con el de Jane Austen o Elizabeth Gaskell, porque son estilos diferentes pero este libro podría haber estado escrito perfectamente por alguna de ellas. Me engancho de tal forma que comencé a leerlo después de comer y me dieron las cuatro de la mañana sin poder dejarlo.
Se nota el profundo conocimiento que Jane Kelder tiene sobre la realidad que describe en su historia, en pleno siglo XIX con las restricciones sociales a las mujeres, abusos de los trabajadores y el desarrollo de la era industrial... Sobre este escenario se aprecia un trabajo bastante interesante a nivel histórico con un toque romántico que lo hace muy tentador. Hillock Park nos evocará a autoras como Jane Austen y sobre todo Elizabeth Gaskell, una mezcla cautivante.
Al plantearse la historia sobre el marco de la plena ebullición de la era industrial con todos los problemas que ello conlleva, también nos acercará a la idiosincracia de una sociedad rural, con historias de amor y desamor que no faltan en la vida de la personas, también encontraremos descripciones, curiosidades y creencias que hace una trama deliciosa. La autora es minuciosa con los detalles y retrata con mucho atino a muchos de los integrantes del pueblo de Danford, unos con más profundidad y otros con más detalles sobre todo de los protagonistas. Su estilo elegante, sutil, formal y austero resulta atractivo, deja espacio para que eches la imaginación a muchos de los hechos. No se puede dejar de notar el trabajo de investigación y documentación exhaustivo que hay detrás.
Un desarrollo de personajes de lo más variopinto con sus respectivas peculiaridades integrantes de esa sociedad, muy representativa de muchas así, pequeñas, rurales, tranquilas, prejuiciosas, donde no falta el cotilleo, el juzgamiento, el apego al decoro y donde se verán obligados a aprender algo de solidaridad y caridad a muchos de sus integrantes. Kelder crea distintas situaciones divergentes que atrapa el interés y los pone a prueba.
Disfruté de la crítica y planteamientos del pensamiento social sobre el hombre y de los movimientos sociales que en cierta manera no son diferentes a los de ahora. Para graficar un poco esta idea aquí os dejo una cita:
Tyler se aferraba a la idea ilustrada de que todo hombre es bueno por naturaleza, pero Doyle pensaba que el hombre solo es hombre y esa era la única naturaleza humana. Y es que se había criado entre pobres y, como ellos, condenó sin juicio el interés y el egoísmo de los miembros de otras clases sociales, pero, al contrario que la mayoría de los suyos, también detestaba la tendencia al victimismo de los trabajadores, su propensión al escapismo fácil y terrible, sus aspiraciones egoístas, sus envidias o su facilidad para acomodarse en momentos de efímera bonanza. No podía idealizarlos, aunque tampoco censuraba la compasión que por su situación sentía Tyler. El abogado era de ideas francesas, pensaba que una buena educación podría salvarlos, pero Doyle no creía que la educación fuera una garantía para todos, aunque sí lo asumió como esperanza. Una formación correcta siempre ayuda.
Entre los peros que pude sentir en la historia es que varios capítulos antes de que terminara, ya se sabía por dónde iban los tiros con algunos desenlaces de parejas, aún así no se pierde el interés en la historia. Por otro lado, la autora toca el tema de la especulación como si fuera algo diabólico, sin profundizar mucho sobre el tema, quedándome con la incertidumbre a qué exactamente se refería y ya de paso saber cómo funcionaba en esa época ese mundillo. Hoy en día, la especulación en sí no puede ser malo, hasta cierto punto, porque especular es comprar y vender. Quien haga mal uso de ello sí entiendo que tenga un problema de conciencia.
Es curioso los distintos mensajes que recogí de esta historia: personas que pretenden guiar el comportamiento de los demás por creer que su dinero y posición social les da esa potestad, pero cuando la vida los golpea, da igual el dinero y la posición, solo importa la solidaridad, la amistad, la caridad...
Kelder nos retrata varios procesos de aprendizaje de algunos personajes, aprender a conocer su propia naturaleza, la búsqueda de un mayor conocimiento y entendimiento sobre lo que les rodea, la apertura de su mente para aceptar los cambios y la valentía para actuar según sus creencias y no según lo que dictaba la sociedad. Fue bastante aleccionador.
En resumen, una novela con toques románticos muy bien ambientada e influenciada por las obras de Orgullo y prejuicio, Norte y sur, Mary Barton y Cranfort, me atrevería a decir; mostrándonos todo un fenómeno psicológico y sociológico y hasta filosófico que explica como las personas actúan como individuos dentro de una sociedad. Altamente recomendable.
Lo mejor del libro son las reflexiones sobre la sociedad victoriana, el reflejo de las diferencias que había entre las distintas clases sociales, la dureza de la vida de los más pobres, las condiciones de trabajo de la clase obrera, las consecuencias de la industrialización... Además es entretenido, se lee muy rápido y la verdad es que no me resultó para nada denso. Pero si me detengo a pensar más profundamente en el libro hay muchas cosas que no me gustaron.
Para empezar, los personajes me resultaron poco profundos y muy esquemáticos. Eran simples representaciones de personalidades bastante básicas. Sarah: es la sensata, de mucho carácter, bondadosa y casi perfecta me atrevería a decir; Susan: tímida y adolescente; Kitty: la que se deja llevar por los sentimientos; el señor Doyle: misterioso, con un pasado oscuro, pero filantrópico, generoso, buen jefe, buen amigo y mejor persona... No evolucionan. No pretendo ofender, pero creo que están concebidos con la única finalidad de agradar al lector, pero a un lector un tanto básico o, al menos, a uno que no le dé demasiada importancia a los personajes. Personalmente disfruto muchísimo con los personajes con muchos matices y, la mayoría de las veces, lo que realmente me hace apreciar el libro son sus personajes y no tanto la historia en sí. La historia de amor me pareció demasiado precipitada, me fue difícil implicarme. Los sentimientos de los dos protagonistas de repente eran demasiado intensos y no me resultó creíble.
Por otra parte, se ve que la autora ha hecho un esfuerzo por adecuarse al momento histórico en el que está ambientada la novela, pero honestamente tengo que decir que ciertas actitudes del señor Doyle me parecieron incomprensibles y sobre todo indefendibles. Sé que fue un período muy machista, pero he leído otros libros ambientados en la época victoriana y con ninguno me ha pasado esto. No creo que sea cuestión de las costumbres que imperaban en aquel momento, sino que la problemática para mí puede estar en la forma en la está escrito, en el modo en el que se desarrolla la relación amorosa entre Sarah y el señor Doyle. Ejemplos: 'Incluso estuvo tentado de zarandearla y pudo notar el miedo en ella' o 'se sentía incómodo y tentado de insultarla una y otra vez'. Esto no es amor, al menos para mí. El problema está en que estas escenas, las cuales llegan a rozar la violencia, aparecen de modo anecdótico y no se dan como una crítica, sino como explicación de un "amor pasional".
Otro inconveniente es que me pareció muy previsible. Por ejemplo, cuando aparece el doctor Fischer resulta muy evidente que va a ser el interés amoroso de Kitty. O cuando aparece un "misterio" en forma de asesinato, desde el primer momento supe que iba a ser el deus ex machina perfecto para deshacerse del villano de la historia. Además me pareció que algunos personajes se querían parecer a los de Orgullo y prejuicio, pero no se quedaron ni cerca de conseguirlo. Incluso algunas escenas me recordaban a la novela de Jane Austen como cuando, por ejemplo, la señora Lorrimer obliga a las chicas a fingir que estaban bordando en el salón ante la inminente llegada del señor Whitaker.
Y, por último, algunos acontecimientos me parecieron muy precipitados. Podría poner muchos ejemplos, pero solo hablaré de que en varios capítulos se habla del chico que robó dinero a Sarah y el interés que tiene ella en conocerlo. Cuando finalmente ocurre el encuentro este es desarrollado en apenas un párrafo y ni tan siquiera hay un diálogo entre los dos personajes. En mi opinión estas escenas eran de puro relleno, parecía que iban a resultar interesantes o importantes para la trama pero, al final, no aportaban nada y solo servían para esquematizar aún más a los personajes y recalcar lo buena o mala persona que era tal individuo.
Cuando empecé a leerla me recordó mucho a otras obras de esta época, tiene una mezcla entre Norte y Sur y Orgullo y prejuicio que te engancha desde el principio, esta muy bien documentada y detallado todo, la sociedad de esa época, los prejuicios, la lucha de clases, las habladurías, las revueltas laborales, la especulación, da gusto leer un libro tan bien detallado. Hay varias tramas de misterio que se van sucediendo y dando vitalidad a la lectura, los personajes me han encantado, tan fuertes y valientes, orgullosos y testarudos, cada vez que se encuentran saltan chispas, sus comentarios mordaces y dañinos el uno con el otro hasta el final. Sarah va descubriendo poco a poco la realidad en la que vive lejos de la cuna de plata en la que se ha criado, hay también malentendidos que complican todo entre Jhon y Sarah. Jhon me parece el hombre ideal, altruista, justo y bondadoso, pero con un carácter endemoniado. Los secundarios perfectos, todos aportan su trama personal que hace que sea entretenida y amena. Es una gran historia, al estilo de los clásicos, nombra a muchos autores imprescindibles y obras de esos años, mi única pega es el final, me habría gustado algo más de ellos, un epilogo o algo más, aunque entiendo que en este estilo se da mucho. Muy recomendado!
Me gustó la perspectiva histórica en que se desarrolla la historia y como las protagonistas deben lidear con eso, y el toque de romanticismo minimo que no cansa