En 1936, H. P. Lovecraft escribió por primera vez sobre la existencia del Necronomicón, conocido como el Libro de los Muertos, o el Libro de los Nombres Muertos. Desde entonces, muchos creen haberlo encontrado.
Sara está convencida de que el libro de brujería es real, y Alex tiene la sospecha de que está en manos de Leandro de Montfort, un viejo conocido al que muchos calificarían como “desequilibrado mental”. Freya y Kirk, en cambio, creen que se trata de un libro ficticio. Cuando los cinco se reúnen en la casa de Sara con el pretexto de un agradable almuerzo, sucede lo Leandro de Montfort roba un manuscrito de Sara que le permitiría descifrar el Necronomicón, y huye sin dejar rastro.
A partir de ese momento, Alex y Kirk inician una búsqueda que los llevará desde Palau Solità i Plegamans (en la provincia de Barcelona), a San Ciprián (Lugo) y finalmente a Toledo, la ciudad que albergó la mayor cantidad de conocimiento sobre brujería del mundo.
El Necronomicón deja un rastro de maldad y muerte a su paso, pero en Toledo la aguarda un destino más terrible aú un santuario muy especial, situado en una ubicación única, capaz de potenciar la energía mágica para maximizar los conjuros del terrible grimorio.