Está claro que las novelas negras nórdicas están a otro nivel. Bien por una trama dura, retorcida y grotesca, bien por la ambientación o bien por cómo logran tejer unos tiempos con otras para crear un todo. . Conocí al autor en su faceta histórica y ahora me he metido de lleno en su faceta negra. Cualquiera de las dos supondrá un acierto seguro. . Agradecer a la editorial el envío del ejemplar. 😉 . En esta novela nos encontraremos con un inspector de policía retirado qué dejó su “gran caso” sin resolver. A falta de pruebas y sin un cuerpo, el único sospechoso, el cual reitera su inocencia a cada declaración que hacía, queda en libertad. Con el paso del tiempo nuevos hallazgos harán que Konrad, a pesar de estar jubilado, no logre quitarse el caso de la cabeza e inicie sus averiguaciones de modo extraoficial. . Un caso que dará vueltas y vueltas, a cada descubrimiento parecerá más enredado aún, pero que culmina con un relato lógico y coherente qué deja toda la trama cerrada. Es una novela pausada con una ambientación espectacular, nada menos que en plenos glaciares islandeses. . Sin género de duda, seguiré leyendo la serie de este inspector ya que este libro es el primero.
No sé si es que he echado de menos a Erlendur, si es que me fastidia que el poli esté ya jubilado porque eso hará que la serie no sea larga o qué, pero no he acabado de cogerle el punto a la historia, que me ha parecido un tanto enrevesada y llena de casualidades. Demasiada gente de por medio. Sí, la historia está bien resuelta y es entretenida, pero quizás con menos personajes habría sido mejor.
Por otra parte, que los traductores hagan decir a personajes con más de sesenta años, varias veces además, que el tiempo es "de locos", o que usen "andara" en vez de "anduviera", me ha sacado de mis casillas.
Arnaldur Indridason, el autor, nos presenta el primer caso del inspector Konrad, donde veremos cómo se enquistan las situaciones no resueltas si las vamos dejando pasar a lo largo de los años y no las hablamos. La novela cuenta la investigación de un asesinato que acaeció hace 30 años y que vuelve a la palestra al aparecer el cuerpo del muerto con el deshielo de un glaciar. En primer lugar, nos presenta a un policía jubilado, el protagonista, Konrad, el cual tiene clavada la espina de un caso no resuelto y que ahora tiene la oportunidad de conseguirlo. A través de él vamos conociendo algunas cosas de la historia reciente de Islandia. Además de conocer los sentimientos de frustración de las personas cuando no conseguimos lograr un objetivo marcado, al igual que el desamparo, la pena y la soledad ante un mundo hostil. De la misma forma que también se observa cuan necesario son las amistades en el trabajo para tener alguien con quien poder desahogarse con los problemas relativos al mismo. Al otro lado, también nos hace reflexionar sobre lo nefasto que es tomarse el trabajo, o cualquier otra cosa, como algo personal. Es decir, debemos saber gestionar y diferenciar los tiempos para no sufrir mentalmente problema alguno. En otro orden de cosas, podemos leer bellas descripciones de los paisajes islandeses, que son parte importante de la trama. Y con ellas nos previene de los efectos que el calentamiento global está ocasionando en los glaciares islandeses en este caso. Así como nos deja reflexiones sobre la psicología de las personas para que terminen cometiendo actos poco morales, y entre ellas destaca que el dinero aumenta la ambición y la personalidad uraña de las personas. Personalmente me ha parecido una novela bastante entretenida y sencilla de leer. Con capítulos cortos y un lenguaje ágil. Por eso considero que es una novela muy recomendable.
Después del pequeño paréntesis en el que Arnaldur Indridason nos trajo una novela histórica, este escritor islandés vuelve por sus fueros y empieza una nueva serie de novela negra en la que aparece Konrád, un policía ya jubilado, como actor principal. En este caso, el pasado vuelve al presente y aquel le cambia por completo cuando se encuentra el cuerpo sin vida de Sigruvin, un empresario que desapareció hace 30 años, en unos de los glaciares islandeses. Un caso que, en su momento, Konrád no pudo resolver y decide investigarlo de manera extra oficial de nuevo.
Para mí, es de los mejores libros que he leído del autor. La trama comienza con mucha fuerza desde el comienzo y su ritmo no disminuye en ningún momento. Metiendo Durante su desarrollo, unos giros de guión bastante acertado que conseguían engancharme aun más a la historia
El escritor se mueve en dos tiempos: hace unos 30 años, para presentarnos de manera soberbia cuál era el escenario de entonces y así poder entender la investigación actual; y el presente donde Konrád vuelve a la carga para poder resolver un caso que marcó parte de su vida.
Uno de los muchos puntos fuertes de la trama es cómo ha conectado a todos los personajes secundarios que intervienen y en donde todos ellos parecen tener relación con la desaparición o al menos fueron investigados por ello. Y esto lo hace sin dejar ningún cabo suelto, por mínimo que parezca. Yo no pude sospechar lo más mínimo de quien podía ser el responsable.
Y en cuanto al final, nos lleva a uno de sus finales típicos. De ritmo vertiginoso, casi a contrarreloj y con situaciones de acción y tensión que pone la guinda perfecta a un libro excepcional.
Islandia siempre es una buena opción. Me encanta como ambientación. Y, en este caso, la ambientación es genial. Sentí hasta frío.
Tenemos el cadáver de una persona desaparecida hace como treinta años que, de repente, aparece en el hielo (el cambio climático y el derretimiento de los polos, ya sabéis…). El policía que lo investigó en su día, ya está jubilado, pero es el típico caso que es como una espinita que te quedó ahí y, obviamente, el hombre necesita resolverlo para quedarse tranquilo.
Me gustó el desarrollo de la historia porque es como muy lineal, como muy orgánico. Una pista va llevando a la siguiente y vas viendo la línea de pensamiento del investigador y cómo llega a la resolución. Lo que menos me gustó fueron los diálogos. Entiendo que es una manera de escribir diferente y que, incluso, los islandeses tendrán diálogos distintos a los míos, pero alguno me resultó un poco absurdo.
Me llamó mucho la atención un dato que no conocía (¡qué genial es aprender cosas nuevas con la lectura!). ¿Sabíais que la cerveza con más del 2.25% de alcohol estuvo prohibida en Islandia hasta 1989? ¿Y que beber cerveza era considerado antipatriótico porque Islandia se independizó de Dinamarca y la cerveza se relacionaba con el estilo de vida danés? Curiosidades random que a mí me dejan loca.
En conclusión, si os gusta el thriller islandés, es una opción que garantiza el enganche, seguro.
Interesante historia policiaca. En esos ambientes de temperaturas árticas y abundantes sombras se desarrolla la historia. Mucho misterio, dificultades y mucho alcohol.