“A Galileo no le genera angustia no poder comunicarse, lo que lo angustia es no ser comprendido” nos cuenta su madre en las notas que conforman Diario de Galileo. El texto, accesible y dinámico, cuenta pequeñas anécdotas de la vida de una madre con Galileo, su hijo autista no verbal, que disparan reflexiones sobre la diferencia, el lenguaje, la maternidad, y los cuidados.
El diario no busca ni respeta una cronología sucesiva. Las anécdotas se tejen junto con las reflexiones de la autora y madre quien es además filósofa política, profesora de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET. A partir de esa intersección, Diario de Galileo inventa un lugar entre el ensayo filosófico, el diario de vivencias propias, y el descargo contra un mundo que no da tregua. Es que, como admite la propia autora, la palabra es para ella una granada: un fruto dulce y un arma a ser blandida contra aquello que se considera injusto
no es un diario más de maternidad (que me encantan); acá tenemos un documento cargado de complejidades, que problematiza, que derriba mitos y abre líneas de pensamiento en torno al autismo, al capacitismo, al ordenamiento de la sociedad capitalista y a tantos temas más, y todo en menos de cien páginas. Al mismo tiempo, no abandona la poesía ni la belleza del mundo infantil. me encantó y me hizo reflexionar mucho.