Una lectura ágil y variada, acerca de algunos hitos de la cultura popular chilena que marcaron la época que se extiende entre el retorno a la democracia y la actualidad. A pesar de que sus segmentos o ensayos abarcan una gran cantidad de materias, el libro tiene algunos hilos conductores que van relacionando asuntos que en apariencia no tenían mucho que ver entre si. Y, a pesar de un par de interpretaciones medio forzadas del autor, la estrategia funciona.
Aunque es imposible que abarcara todos los hechos que marcaron a la sociedad chilena durante esas décadas, y por lo tanto cada lector identificará algunas ausencias que le habría gustado encontrar en el libro, si me llamó la atención que omitiera dos temas que parecían ineludibles. En el primer capítulo, dedicado a los "ensayos morales" de los años 90, no hay ninguna mención a La Casa de Vidrio, a Baby Vamp o a la visita del fotógrafo Spencer Tunick, tres hechos que definieron esa época (aunque dos de ellos ocurrieron en 2002, se puede argumentar que forman parte de los ensayos morales a los que alude el libro).
Pero la omisión más evidente es el fallecimiento de Felipe Camiroaga, una noticia que no solo marcó a la televisión chilena -definiendo un antes y un después en ella-, sino que a la sociedad chilena en general. Pocas figuras de la cultura popular nacional han alcanzado el nivel de Camiroaga, que ha sido ocupado en toallas y calendarios e incluso su nombre ha sido elegido para bautizar tomas de terreno.
También me hizo un poco de ruido algunas imprecisiones en los datos a los que alude Hermosilla, como señalar que la famosa frase de Nicolás Massú ("Nada es imposible...") la dijo cuando ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos (la frase en realidad la dijo 5 años después, no en Atenas, sino que en Rancagua, para un partido por la Copa Davis). Que el libro gire en torno a la cultura popular no debería implicar una menor prolijidad investigativa que si fuese un tema más "serio".