La madre de Tue ha obtenido una cuantiosa indemnización por un accidente laboral. El dinero paga las deudas de la granja y permite comprar nuevos muebles de jardín. Pero ni el barniz fresco ni la sonrisa en el rostro de su madre logran tapar las grietas familiares: su padre sigue siendo violento e imprevisible, ella está enamorada de otro hombre, y Tue, con apenas diecisiete años, debe cargar con el secreto mientras busca su propio lugar en el mundo.
Entre el silencio asfixiante de la granja y la excitante libertad de la ciudad, donde vive su amiga Iben, Tue empieza a desplegar las alas. Allí descubre la amistad, las primeras fiestas, la música que hace vibrar el cuerpo, la promesa de un futuro distinto y la certeza de que nadie puede imponerle un nombre a lo que siente: su identidad será suya y de nadie más.
La ciudad encarna ese instante luminoso en que la vida se abre paso y confirma el talento de Korsgaard como la voz de una generación que se rebela contra el silencio heredado. Con ternura, humor y una mirada profundamente humana, el prodigio de la literatura danesa vuelve a conmovernos en la segunda entrega de su aclamada trilogía.
Premisa: Seguimos de cerca los pasos de Tue a través de su tránsito hacia la juventud. Continuamos teniendo muy presente a su familia y el ambiente opresivo que vive con ellos, pero, además, comprobaremos cómo explora nuevas vivencias y circunstancias en un ambiente diferente y estimulante, lo que genera sentimientos irrevocables.
Opinión: Tenía una cita obligada con esta novela tras haber caído en las garras del encanto de Tue, su protagonista, al leer la primera parte de esta saga: El patio. Su estilo directo, sórdido y, a la vez tierno, consiguió fascinarme y dejarme impaciente por descubrir si el destino sería justo con nuestro joven imprudente y le permitiría disfrutar un poco de todo lo que merece.
En este tomo conviviremos con un Tue más adulto, aunque aún sobrepasado por su entorno. A su alrededor, una familia que gestiona las adversidades mediante patrones nocivos y tóxicos y que, en lugar de aportar equilibrio y seguridad, desestabiliza y coarta los deseos y aspiraciones de cualquiera que no reme a favor de sus intereses personales. A pesar de esta constante camisa de fuerza, atosigante y sumamente rígida, Tue encuentra la oportunidad de descubrir nuevas experiencias a través de las vivencias junto a su mejor amiga.
El contacto con un entorno diferente y este constante devenir de novedades revela la lucha constante entre lo que Tue ha sido hasta ahora -y que, por momentos, quiere dejar atrás- y aquello en lo que debería estar convirtiéndose. A pesar de que el nuevo entorno aporta posibilidades, no he podido dejar de sentir una constante sensación de fracaso y agonía: un intento continuo de ser, pertenecer y vincularse, pero siempre con resultados frustrantes, marcados por una inevitabilidad e injustificación aparentes.
A medida que la trama avanza, el conflicto se hace más presente y provoca que el ritmo se sienta cada vez más angustioso y acuciante, a pesar de que la narración se construye a partir de una sucesión de escenas cotidianas. Las circunstancias a las que Tue debe enfrentarse aportan una carga emocional suficiente como para sentir el corazón encogido, sin el espacio suficiente para latir en condiciones.
Ahora solo queda esperar a la publicación del último volumen de la saga para descubrir si Tue encuentra finalmente su sitio. Y, aunque no llegue a lograrlo, la frescura de sus intentos frente a un contexto tan caótico hace que la experiencia merezca sobradamente la pena.
con buen rito y buen paso, Tue nos sigue contando su paso por la adolescencia, el trauma de una familia bestial en el entorno rural y la salida del armario.
Korsgaard conoce el mundo en el que vivimos, la rapidez con la que queremos leer, la poca atención y paciencia que tenemos, por eso nos reparte un libro de 268 páginas en 68 capítulos cortos, un acierto!
“Cuando tenía tu edad, íbamos en bici a todas partes sin tanto lloriquear. Lo que pasa es que sois unos consentidos. Se os da siempre todo en bandeja de plata a nada que abrís la boca. ¿No crees que va siendo hora de mostrar un poquito de gratitud? Móvil nuevo, pantalones nuevos, esto de aquí, aquello de más allá. Yo no sé qué coño hemos hecho mal” ~ La ciudad de Thomas Korsgaard.
Traducción: Blanca Ortiz Ostale.
Segunda entrega de la trilogía de Tue, un adolescente danés que vive en una granja con su familia desestructurada y que comienza con “El patio”. En esta ocasión, nuestro joven amigo ya tiene 17 años y mantiene oculto un secreto mientras se enfrenta al carácter violento e imprevisto de su padre, y a la recuperación de su madre de una depresión. Ahora, su madre parece haberse enamorado de otro hombre al que conoció por internet y la sombra del divorcio sobrevuela a la familia.
Al igual que el libro anterior, la historia de Tue me parece entretenida y correcta pero no sé qué me pasa con estos personajes que los siento lejanos, distantes y sigo sus vivencias como una mera espectadora a la que le da igual si van o si vienen.
Son historias que se leen muy bien, con capítulos cortos que cuentan su vida cotidiana pero me sigue faltando algo. Creo que a esta familia o la odias o la adoras y yo estoy en el medio, indiferente.
Esta trilogía me atrapó mucho, de todas formas creo que la segunda parte es más dura que la primera. Odio a todos los personajes en la misma proporción de que me dan lástima. Tengo muchas ganas de la tercera parte, me encanta la ironía y la sin vergüenzura de Tue.
La primera mitad me tuvo esperanzado pero solo estaba jugando conmigo porque la segunda mitad me devastó, me pasó por encima como una apisonadora y no creo que pueda levantarme pronto. Necesito que Tue se aleje de ahí pronto.