Jack Doyle había regresado a Highfield Manor convertido en millonario... y como nuevo propietario de la mansión que había pertenecido a la familia de Esme durante siglos... Vivir junto al hombre al que una vez había amado con todo su corazón iba a ser muy duro para Esme. Pero lo que más la preocupaba era que Jack descubriera el secreto que ella llevaba años ocultá él era el padre de su pequeño.
Me atrapó desde las primeras líneas y me mantuvo en vilo hasta el final. Se siente la química entre Esmes y Jack, pero me desagradó el conflicto entre las hermanas, que ellos no llegaran a hacer el amor sino hasta la última página de la novela, prácticamente, y que se enterara de que era el padre de su hijo, igualmente, al final. Muy injusto. Y lo que más me disgustó es que no hubo momentos felices.