Debo admitir que cuando leí por primera vez a la autora la detesté, era adolescente y era parte de la literatura obligatoria, pero ahora que la vuelvo a leer con 25 años siento que me vuelvo a descubrir, la pasión con la que narra y el erotismo presente no se siente como algo sucio o pornográfico (hablo de ti, literatura actual), se siente poético.
Definitivamente una autora que se queda en mi corazón, sobre todo porque es de mi querido Chile.