Han escrito y hablado sobre los conflictos y sus consecuencias. Defienden con pasión el periodismo y los derechos humanos. Jon Lee Anderson y Patricia Simón son los autores del número 10 de la colección Voces 5W: Guerra, paz y periodismo. En este diálogo de larga distancia, Simón y Anderson reflexionan sobre los rostros del poder, la ola reaccionaria que sacude al mundo y las propuestas para construir sociedades más democráticas. El adjetivo "mítico", tan manoseado, debe ser reservado para las personas que lo merecen, que no son tantas. Jon Lee Anderson (California, 1957) es exactamente eso: un mito de la profesión. Tras cincuenta años dedicados a recorrer el mundo y dejarlo por escrito, en esta conversación vuelca sus reflexiones sobre este mundo en permanente ebullición.
Autor de libros como Che Guevara, una vida revolucionaria o La caída de Bagdad, Anderson es inspiración y referente para todo el equipo de 5W.
Jon Lee Anderson has been a staff writer for The New Yorker since 1998. He has covered numerous conflicts in the Middle East and Africa, reported frequently from Latin America and the Caribbean, and written profiles of Augusto Pinochet, Fidel Castro, Hugo Chávez, and Gabriel García Márquez. He is the author of several books, including The Lion’s Grave: Dispatches from Afghanistan, Che Guevara: A Revolutionary Life, Guerillas: Journeys in the Insurgent World, and The Fall of Baghdad.
3.5. No es más porque ha habido momentos en que he perdido la sensación de diálogo en favor del monólogo. Aún así, siempre enriquecedor leer a 5w. “Hay que ejercitar el “no”, y entiendo que la precariedad es un condicionante.”
Un potente diálogo que nos recuerda lo necesario de un periodismo con voz propia y mirada crítica, sensato, calmado, que se implica con su tiempo. Simón y Anderson consiguen poner en palabras sensaciones que hoy engullen a la sociedad (como el desencanto generalizado o el odio incendiario) y rastrean sus causas, tocando diferentes frentes. Su repaso a algunos de los conflictos actuales más importantes ayuda a entenderlos más allá de lo superficial.
Me ha parecido especialmente interesante su debate sobre el Estado Islámico y su nacimiento, ya no tanto por el contenido, sino por la forma: un debate respetuoso, que da espacio al otro para desarrollar sus ideas y que no busca imponer, sino entender.
Creo que el libro se podría resumir con esta reflexión de Patricia Simón: - La internacional del odio y la industria de la desinformación son tan potentes que están consiguiendo lavar el cerebro a millones de personas para que se enorgullezcan públicamente de defender que lo único importante eres tú, que todo lo que hagas tiene que ser en tu beneficio, que lo destacable en una vida es despertarte para hacer abdominales, intentar hacerte rico comprando bitcoins, votar a fascistas y dejar morirse a las personas pobres, ancianas y migrantes porque no es asunto tuyo. El periodismo tiene que contribuir a reconstruir una ética pública basada en la sensibilidad, en el respeto, en el humanismo.
También me quedo con algunas otras ideas: - No podemos comprender una realidad sin conocer las motivaciones o los argumentos que emplean para justificar sus acciones. Eso incluye entender las razones y las ideas que mueven a los victimarios, a los que no entendemos, a los que no nos gustan. - En el momento más complejo de la historia de la humanidad, cuando nunca ha habido tantos factores, dinámicas y procesos que confluyen e inciden en cada hecho, es cuando tenemos menos tiempo y espacio para entenderlo, investigarlo y contarlo. - Los tiempos para informarse y el porcentaje de la población que está interesada en hacerlo son menores. Esa paradoja favorece a quienes nos quieren ignorantes, pasivos y silenciados. - Los periodistas estamos al servicio de los hechos, incluso cuando van en contra de una causa justa.
Dos reflexiones que van de la mano y deben entenderse en su conjunto: - Nuestras crónicas tienen que destilar una certeza: que la guerra es el mayor fracaso de la humanidad, que es el horror absoluto, que es el infierno en la tierra. - No se puede estar filosóficamente de acuerdo con la guerra pero, en la práctica, a veces la guerra es necesaria.
- La diferencia con los años 60 es que el enemigo era muy identificable [...]. Ahora los grandes enemigos son difusos. - Hay parte de la gente joven que está en un momento de desorientación, de apatía, de nihilismo en muchos casos, que conecta más con la indignación que alienta la ultraderecha que con poner coto a los poderosos o a la crisis climática. - La pérdida de confianza en la democracia está aupando esa tendencia autocrática. - La gran conquista de la humanidad en el último siglo es el consenso sobre la universalidad de los derechos humanos, y aunque estos surjan de un enfoque colonial, ahora son una herramienta anticolonial. - El periodismo se ha dejado arrastrar por la polarización, se ha ideologizado en términos partidistas y simplifica la realidad para encajar en sus preconcepciones. - Lo interesante es cuando logramos evidenciar que las cosas son incoherentes entre sí, porque la realidad es incoherente y es contradictoria. - Ahora el trabajo del periodismo también es ejercitar el hábito de querer comprender desde la complejidad, desde los matices, desde el desapasionamiento.
- Pese a todo, nunca hemos tenido tantos derechos reconocidos en muchísimos sitios