Alfredo Molano Bravo (n. Bogotá; 1944) es un periodista y escritor colombiano.
Ha dedicado su vida a los estudios culturales, preocupándose esencialmente por el desentrañamiento de los orígenes y desarrollos de ciertos fenómenos sociales colombianos, en especial de aquellos que tienen su origen en ciertas minorías sociales. La obra de Molano describe sucesos que tienen su escenario en la segunda mitad del siglo XX en el territorio colombiano, haciendo hincapié en cuestiones como la educación y la violencia, así como en la patente diversidad manifiesta en la construcción simbólica que signa la historia del país.
Molano cursó estudios de sociología en la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo una licenciatura en 1971, y fue alumno de la École pratique des hautes études de París entre 1975 y 1977. Ha sido profesor de varias universidades; colaborador de revistas como Eco, Cromos, Alternativa, Semana y Economía colombiana, y autor de numerosos trabajos de investigación aparecidos en diferentes medios. Ha sido director de varias series para televisión y ha obtenido el Premio de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional del Libro de Colcultura y el Premio a la Excelencia Nacional en Ciencias Humanas, de la Academia de Ciencias Geográficas, por una vida dedicada a la investigación y a la difusión de aspectos esenciales de la realidad colombiana. Entre 2001 y 2002 vivió exiliado en Barcelona y en Stanford, donde fue profesor visitante.
Actualmente es columnista del diario El Espectador de Bogotá.
Alfredo Molano, a través del periodismo y la sociología, siempre trató de hallar respuestas a tantas incertidumbres que rodean la realidad de Colombia, de esas personas víctimas de la desigualdad que han caído en la delincuencia, a veces como la única salida en un país donde las oportunidades son más que limitadas. La lectura de este texto me ha llevado a reflexionar sobre nuestra cultura y en lo qué somos como sociedad, pero sobre todo a lamentar que cada una de estas historias que aquí se relatan están más cerca de lo que uno cree.
Qué descanse en paz Don Alfredo, gracias por mostrar esas realidades de los suburbios y del campesinado, que la oligarquía ha querido ocultar o maquillar de generación en generación.
Alfredo Molano tiene esa forma linda de contar en primera persona las historias que le han pasado a otros.
Estás historias son muy conmovedoras, especialmente me encantó la de la monja, y la del muñeco que terminó bien aunque empezó mal, no la historia sino el , su forma de ganarse la vida.
De algún modo se explica la ambición por la plata sin justificarse en la pobreza ni la dificultad.
Alfredo Molano, profesor, periodista, escritor, investigador, sociólogo y sobre todo un apasionado por la sociedad colombiana narra a través de testimonios las historias del narcotráfico colombiano. Con un lenguaje bastante coloquial sus capítulos cuentan historias que nacen de la necesidad, de la ignorancia, de la inocencia y se tejen con el tráfico de drogas para dar un final siempre esperado, la ambición, la avaricia y ese punto de no retorno en que los personajes lo pierden todo, sus familias, su libertad.
Mis partes favoritas:
• Pero por donde entra un dedo entra la mano y adentro. • En Bolivia la droga la ha movido gente de sociedad; en cambio, en Colombia la hemos movido gente sin apellido, hasta que los de buen apellido nos comenzaron a pedir canoa y nosotros poco a poco se la fuimos dando, y entonces los asociamos a la causa. • Ellos saben escuchar la palabra de Dios a través de los murmullos de la selva y la corriente de los ríos. • Pero al instante rechacé mi desconfianza como una mala inclinación hacia un semejante sobre el que no tenía derecho a sospechar nada malo, porque nada malo me había hecho. • Una vive llena de voces, voces que gritan y voces que mandan; voces que alaban y voces que amenazan; voces que son nuestras y a la vez no lo son. • Si el silencio no se gana afuera, nunca llega adentro. • La voluntad es el verdadero oro. • Hablábamos de lo que para ambos es la entrega a la causa, llámese Dios, llámese prójimo, llámese revolución. • La única manera de saber ayudar al rebaño es siendo ovejas, y no sólo ovejas blancas y rizadas, sino cabras negras, chivas y hasta lobos.
Así es como disfruto las lecturas, sin palabras rimbombantes, como si fuera "un chisme ilegal bien contado", realidades que no son ajenas, desafortunadamente, a las noticias diarias del medio día en Colombia. Pa entretenerse e imaginarse, algunas descabelladas situaciones a las que la misma naturaleza humana, la codicia o el "yo resuelvo" llevan a la gente a aceptar salidas que hacen gran mal, eso sí, vistas desde la perspectiva propia del personaje (ya que el autor las narra en primera persona, cómo si verdaderamente, fuese en carne y hueso su experiencia).
Son relatos bastante detallados de, más que todo, mulas que fueron descubiertas con su cargamento. El último relato es, en mi opinión, el mejor de todos. Definitivamente atrapa en la lectura y tiene un final no tan trágico como los demás.
Nuevamente Alfredo Molano contando las historias de esos protagonistas anónimos, sus ambiciones, sus deseos de "ser alguien", de poseer algo, luchando a su manera y no siempre por los caminos legales
Es un libro que muestra una realidad de la población colombiana que es comúnmente ignorada por todo el resto de la sociedad. Me gusta esa forma de escritura del autor. Todas las historias tienen un fin por sí solas, manteniendo el interés del lector durante el libro-