La memoria nos contiene, nos conforta; es capaz de ocultar sucesos y también recrearlos; atesora nuestros secretos, lo que somos, lo que amamos y lo que silenciamos. Es de esta manera que, en la presente entrega, la evocación, el recuerdo, la memoria (sin dejar de lado el olvido), son figuras consistentes y muy bien logradas escrituralmente; estas atraviesan los quince cuentos y nos acercan íntimamente a cada personaje. Son varias las temáticas que acompañan estas páginas, algunas un poco densas, la mayoría con un atisbo sombrío, que quizá deje pensando al lector. Ahora bien, lo sombrío no cubre todo el panorama ni el ambiente; pues, además, encontramos luminosidades, como un haz de luz o la presencia de una luciérnaga. Memorabilia, de Isabel Antelo, cuenta con un ritmo hábil en cada una de las narraciones y demuestra una magistral construcción de voces femeninas, narradoras en primera persona, descripciones, personajes, vocabulario e imágenes vivas, que atraparán al lector renglón tras renglón. Daniela Saraí Murillo B.
4.5 ⭐ Porque en alguno que otro texto me pareció que la historia había terminado párrafos anteriores.
Isabel tiene una manera de narrar muy limpia. Su escritura es madura. Su estilo es de oraciones largas. Buen ritmo. Noté la influencia de Patricio Pron en uno de los primeros textos, pero es solo eso, influencia. Lo interesante es ver cómo evolucionó de un cuento a otro. Eso sí, hay algo en su estilo que es único y que está presente en todos los cuentos: un no sé qué que te hace saber que un texto es de una persona sin que aparezca su nombre. Me gusta el título Memorabilia: las cosas que son dignas de ser recordadas. En cualquier caso, hubiera funcionado bien, de hecho me gusta mucho más el significado como título que el propio concepto. Los cuentos viajan de un tema a otro, alguno muy simbólico, otro de ciencia ficción, otro realismo puro, otro epistolar. Espero sacar el tiempo para profundizar en los textos.
Quince cuentos que tienen a la memoria como hilo conductor. Ya sea una cicatriz reciente o un refugio cálido, una carta que nunca será leída o los restos de la humanidad en otro planeta, es el peso de la memoria lo que determina el accionar de sus protagonistas, lo que justifica los momentos de sus vidas que se relatan.
Como primer libro, no está mal: algunas de sus ideas son bastante buenas, y su manejo de ciertos recursos técnicos es interesante y, sin duda, es el fuerte de estos cuentos. Esto se nota en especial en “Estructura de una azucena”, que ya había leído en Bolivia sub-35. Narrativas emergentes. Antología de cuento boliviano contemporáneo y que es el que más me gustó de este libro.
Los cuentos son impresionantes, mantienen una descripción detallada de los personajes. Aunque sus temas sean realistas, la autora mantiene la creatividad e imaginación para que la narración sea original.