La gran obra con la que María Zambrano inicia el camino hacia la razón poética. «Hoy, poesía y pensamiento se nos aparecen como dos formas insuficientes; y se nos antojan dos mitades del el filósofo y el poeta. No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía encontramos directamente al hombre concreto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser. La poesía es encuentro, don, hallazgo por la gracia. La filosofía búsqueda, requerimiento guiado por un método.»
Los primeros destellos del pensamiento original de María Zambrano se revelan en esta obra fundamental, escrita al inicio de su largo exilio. En ella explora la escisión primigenia entre dos formas de la palabra, la filosofía y la poesía, que han transitado caminos divergentes en la cultura occidental, y examina esta dualidad como categoría esencial del el logos que busca y la palabra que encuentra, la razón metódica y el hallazgo por la gracia. Razón que anhela certezas y seguridades en su ascenso hacia la verdad y poesía que se entrega a la multiplicidad del mundo, abrazando la dispersión amorosa de lo real. Zambrano transforma esta dicotomía en manantial de un nuevo pensar que, nutriéndose de ambas tradiciones, apunta hacia una razón poética que recupere la integridad perdida del ser humano.
Ensayista y filósofa española. Discípula de J. Ortega y Gasset, Zubiri y Manuel García Morente, fue una de las figuras capitales del pensamiento español del siglo XX.
Profesora en la Universidad Complutense de Madrid, se exilió al término de la Guerra Civil y ejerció su magisterio en universidades de Cuba, México y Puerto Rico. Tras residir en Francia y Suiza, regresó a España en 1984. Fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1981), y el Cervantes (1988).
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
Para ella era preciso establecer tres modos de razonamiento: el cotidiano, el mediador y el poético. Desde este último se aproximó a lo sagrado, el lugar donde se encuentra la explicación de lo trascendente, la lógica del misterio.
En su amplísima producción destacan: Filosofía y poesía (1939), La confesión, género literario y método (1943), El pensamiento vivo de Séneca (1944), La agonía de Europa (1945), Hacia un saber sobre el alma (1950), El hombre y lo divino (1955), España, sueño y verdad (1965), El sueño creador (1965), La tumba de Antígona (1967), El nacimiento. Dos escritos autobiográficos (1981), De la Aurora (1986), Senderos (1986), Delirio y destino (1988), y Los sueños y el tiempo (1992), entre otros.
Me hace ilusión que este libro haya resultado tan especial como el contexto personal que hay detrás de él. Cada dos por tres me paraba en una frase, o bien porque no la entendía o porque me parecía preciosa y quería darme el gusto de releerla. María Zambrano es tiernísima y tiene un cerebro grandísimo.
- El poeta no podía ver con buenos ojos el descubrimiento del ser, porque el poeta sabe que hay descubrimientos que arrastran, que existen cosas a las que no queda más remedio que ser leal hasta la muerte, una vez que las hemos descubierto. Con una prosa delicada, Zambrano consigue analizar el panorama filosófico iniciado en la Antigua Grecia. A través de la consideración de dos conceptos que no tienen por qué ser excluyentes —filosofía y poesía—, la autora diagnostica lo característico de los pensamientos predominantes de la filosofía griega, moderna y existencialista. En cada una de las reflexiones de la obra, donde se atiende a problemáticas resonantes, podemos encontrarnos a nosotros mismos, descubriendo lo intrínseco a la condición humana, a saber, el amor y el lenguaje.
María Zambrano es de esa clase de filósofos(as) que no sé cómo podría clasificar. Su prosa está plagada de poesía, metáfora, alegoría, que si bien logra satisfactoriamente desarrollar su punto de vista, tiende a semejarse al de Kierkegard, lo que significa, para los que ya lo hemos leídos, que hace compleja su lectura, aunq como poeta no se me dificulta tanto. Expone sobre Platón y su Caverna, una idea genial para filosofar acerca de la poesía y la filosofía. Menciona a Rimbaud, Baudelaire, Spinoza, entre otros filósofos y poetas... La poesía también es un medio por el cual hayamos la verdad, porque es, en sí misma, algo que todo lo abarca, lo quiere, lo posee. Dejo estas citas de la autora: "no se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero." "lo más difícil no es ascender, sino descender." "Pero sí veo claro que vale más condescender ante la imposibilidad, que andar errante, perdido, en los infiernos de la luz." "La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método." "La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método." "La filosofía es un éxtasis fracasado por un desgarramiento. ¿Qué fuerza es ésa que la desgarra? ¿Por qué la violencia, la prisa, el ímpetu de desprendimiento?" "Lo que el filósofo perseguía lo tenía ya dentro de sí en cierto modo, el poeta; de cierto modo, sí, de qué diferente manera." "El camino de la filosofía es el más claro, el más seguro; la Filosofía ha vencido en el conocimiento pues que ha conquistado algo firme, algo tan verdadero, compacto e independiente que es absoluto, que en nada se apoya y todo viene a apoyarse en él. La aspereza del camino y la renuncia ascética ha sido largamente compensada." " ¿Es que la verdad era otra? ¿Tocaba ya alguna verdad más allá de la filosofía, una verdad que solamente podía ser revelada por la belleza poética; una verdad que no puede ser demostrada, sino sólo sugerida por ese más que expande el misterio de la belleza sobre las razones? ¿O es que las verdades últimas de la vida, las de la muerte y el amor, son aunque perseguidas halladas al fin, por donación, por hallazgo venturoso, por lo que después se llamara «gracia» y que ya en griego lleva su hermoso nombre, jaries, carites? En todo caso Sócrates con su misterioso «demonio» interior y su clara muerte, y Platón con su filosofía, parecen sugerir que un pensar puro, sin mezcla poética alguna, no había hecho sino empezar. Y lo que pudiera ser una «pura» filosofía no contaba aún con fuerzas suficientes para abordar los temas más decisivos, que a un hombre alerta de su tiempo se le presentaban." " El filósofo quiere lo uno, porque lo quiere todo, hemos dicho. Y el poeta no quiere propiamente todo, porque teme que en este todo no esté en efecto cada una de las cosas y sus matices; el poeta quiere una, cada una de las cosas sin restricción, sin abstracción ni renuncia alguna. Quiere un todo desde el cual se posea cada cosa, mas no entendiendo por cosa esa unidad hecha de sustracciones. La cosa del poeta no es jamás la cosa conceptual del pensamiento, sino la cosa complejísima y real, la cosa fantasmagórica y soñada, la inventada, la que hubo y la que no habrá jamás. Quiere la realidad, pero la realidad poética no es sólo la que hay, la que es; sino la que no es; abarca el ser y el no ser en admirable justicia caritativa, pues todo, todo tiene derecho a ser hasta lo que no ha podido ser jamás. El poeta saca de la humillación del no ser a lo que en él gime, saca de la nada a la nada misma y le da nombre y rostro. El poeta no se afana para que de las cosas que hay, unas sean, y otras no lleguen a este privilegio, sino que trabaja para que todo lo que hay y lo que no hay, llegue a ser. El poeta no teme a la nada." " Así es, sin duda: el poeta alcanza su unidad en el poema más pronto que el filósofo." " Pero, con la poesía, en cambio, no cabe esta cuestión. La poesía humildemente no se planteó a sí misma, no se estableció a sí misma, no comenzó diciendo que todos los hombres naturalmente necesitan de ella. Y es una y es distinta para cada uno. Su unidad es tan elástica, tan coherente que puede plegarse, ensancharse y casi desaparecer; desciende hasta su carne y su sangre, hasta su sueño." " El poeta no quiere salvarse; vive en la condenación y todavía más, la extiende, la ensancha, la ahonda. La poesía es realmente, el infierno." " la poesía es lo único rebelde ante la esperanza de la razón" "La poesía es embriaguez y sólo se embriaga el que está desesperado y no quiere dejar de estarlo." (Me recordó a Li Bai y a Li Qingzhao)
"poesía es vivir en la carne, adentrándose en ella, sabiendo de su angustia y de su muerte." (Literalmente, en una sola frase, resumió, habló y provocó, toda la condición poética.)
No pondré más con el fin de invitarles a leer el libro. Es fascinante como en tan poco habla muchísimo sobre la poesía y la filosofía. Lean a Zambrano!!!!
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Es un libro que a pesar de tener un buen estilo, la autoría hace afirmaciones muchas veces con poco fundamento y con una visión reduccionista de la filosofía.