Pues 5 estrellas muy merecidas, lo he pasado genial.
No había leído a Manuel Chaves y llevaba un tiempo rondándolo. Es una maravilla este libro, lo calificaría como una novela de aventuras para adultos. Esa es la apariencia sencilla y la versión breve. Sin embargo, hay mucho más debajo de todas esas trapisondas que le ocurren al protagonista de nuestra historia, un artista español del baile y cante flamenco, cruzando la Europa de guerras y revoluciones de comienzo de siglo pasado, para terminar nada menos que en la revolución bolchevique de 1917. Lo que subyace digo, es una magnífica radiografía histórica de esa Europa convulsa, de Rusia más concretamente, pre y post revolucionaria, dispar, desigual, violenta, miserable, injusta y hambrienta.
"(...) aunque faltaba el pan, quienes tenían dinero lo tenían todo, porque la verdad es que no faltaba de nada, sino que había sido escondido para especular. Yo creo que si no hubiera ocurrido esto no habría habido revolución".
Como digo, lo que más me ha interesado de la propuesta de Chaves Nogales, es el alejamiento que hace el autor de la situación, y es eso lo que la hace una novela fantástica: le quita la carga política con que se suele escribir al respecto y hace que desaparezca el toque de idealización que siempre ha llevado la revolución del 17. Chaves, busca un testigo de cargo que no puede estar más alejado de la ideología o de un posicionamiento. Le dota de un aspecto si se quiere un tanto frívolo, pero para el fin que busca resulta un testigo perfecto. Por un sistema tan simple como el valerse del bueno de J. Martínez, un flamenquito y su Sole, ambos desposeídos de todo interés que no fuera: 1) sobrevivir en ese entorno impredecible y peligroso, y 2) ganarse la vida haciendo sus bolos por teatros y cabarets, y como digo con ese sencillo sistema el autor desposee a la revolución bolchevique de todo romanticismo y lo convierte en una guerra civil sangrienta y absurda. Para el que tenga dudas sobre la ideología sobre el autor, no se puede cuestionar la condición republicana de Manuel Chaves.
"Yo, que no he podido nunca sufrir con paciencia esto de que un hombre pegue a otro impunemente, porque por algo soy español, y que lo que más odiaba de la Rusia zarista era la facilidad con que los de arriba pegaban a los de abajo, no me explicaba como después de haber hecho una revolución para acabar con el látigo de los oficiales y los aristócratas, aque J., hijo de mala madre, cruzaba la cara con su fusta a los pobres del mercado de Kiev en nombre del comunismo. Pero, como ya he dicho, yo las cosas de la política no las entiendo."
“Entonces había en Constantinopla grandes disputas entre ellos. Se habían dividido en “Viejos turcos” y “Jóvenes turcos”, pero éstas eran ya cuestiones políticas, y yo nunca me he querido meter en política.”
Como apunta Andrés Trapiello en su magnífico prólogo, esta objetividad y desapasionamiento que muestra el autor en su narración a pesar de su ideología y compromiso republicano, yo lo agradezco sobremanera ya que siempre huyo de cualquier texto con carga política del signo que sea, y de una manera sencilla en apariencia, tras una introducción del autor presentando a su protagonista en tercera persona, al cabo de 3-4 páginas, sigue un tránsito suave que nos lleva a la primera persona en que el narrador pasa a ser el protagonista el maestro Juan Martínez. Genial el recurso, para meternos en esas aventuras de que hablaba al comienzo, y de forma absolutamente simple, contarnos el devenir de una persona corriente dentro de una carnicería.
Se mezcla también de forma indistinguible lo que hay de histórico en la narración que Juan Martínez le contó a Chaves Nogales ya en París, cuando se encontraron en los años 30 para contar su historia, junto con lo que pudiera haber de fabulado por parte de Chaves Nogales para darle lustre a su historia y dotarla de diálogos y hacer una gran obra literaria en definitiva. Sea como quiera, me ha parecido muy bueno, creíble, veraz. Dentro de mi limitado entender, me cabe poco margen para suponer una supuesta invención por parte del autor, y lo veo más como el relato de una sucesión inacabable de peripecias, casualidades, viveza hispana y sobre todo buena fortuna, ligadas por la supervivencia en un entorno tan hostil. La Sole, por cierto es una mujer mucho más viva y sagaz que el amigo Juan, es de hecho el cerebro de la pareja.
Me ha gustado mucho el personaje en cuestión, este Juan Martínez, y el cariño con que lo trata y define Chaves, ese toque humano, con ese continuo uso de diminutivos que lo humanizan, por contraste con algunos arranques tan propios de nuestro pueblo de mal genio o en que se le nublan los sentidos con independencia de las consecuencias y le dan una veracidad total:
"La patrulla pasaba de largo,afortunadamente, pero mientras se oía el rumor de sus pasos, yo me estaba muy quietecito, agazapado, con el hierro en ristre y el silbato en los labios, procurando imaginar merced a qué estrategia y a que prodigios de valor me sería posible contener con mi navajilla de pata de cabra a diez o doce bolcheviques armados con fusiles y bayonetas".