En Informe sobre Moscú, novela autobiográfica, nos encontramos con el mismo José profundo, terrible hasta la médula, atrapado por un fuego que no calmó nunca. «El texto más sorprendente y bello, desde mi punto de vista, es Informe sobre Moscú. Pero debo confesar que su escritura me desconcierta. Me parece ingenua, obvia, enunciativa.» ENRIQUE SYMNS
Fue maestro normal, periodista, escritor y guionista de la televisión. Publicó varios libros infantiles y juveniles. Después llegaron sus obras más oscuras: Obsesión de vivir, Marc, la sucia rata y Plástico cruel. Falleció el 23 de agosto de 1996, tras padecer HIV.
Fue un escritor oscuro y nunca masivo. Dejó obras extrañas, entre ellas una novela, Plástico cruel.
En esta ocasión se trata de una historia autobiográfica pues Sbarra viajó a Moscú para terminar el guión de una película basada en Marc, la rata sucia (libro que terminé hace poco también). Lo entrevistaron, realizó conferencias, ruedas de prensa, fue a estrenos... y nos cuenta muchas cosas sobre este momento concreto, algunas referidas al traductor que le acompañaba a todos lados, otras sobre el lenguaje, la música, la ciudad... pero también sobre las drogas: el opio, los hongos, la marihuana... pero en Buenos Aires deja a su amante, este no le quiere acompañar y el autor sospecha que es para verse con otros y que a su vuelta no le verá, de hecho buena parte del recorrido lo hace pensando en él y en como será su encuentro si es que este se produce.
Un libro que se lee rapidísimo y con pena, con pena de que termine pues a pesar de la diferencia que supone con las otras dos novelas que he leído suyas, es un placer su lectura, como expresa sus deseos y sentimientos, como nos traduce a poesía lo que ve.
Después de lo que he leído de él puedo decir que es un autor marginal pero que supo aprovechar la marginalidad para mostrarnos a todos su entorno e Informe sobre Moscú es una parte más de su vida. Está escrito en fragmentos, ordenados cronológicamente según lo que hacía en el viaje: drogas, sexo, desamor... corto pero profundo, preciso pero poético y como todo lo que leo de él, desgarrador, con esos párrafos que te llegan dentro y los sientes como tuyos, como algo que ya has vivido o que vivirán o desearías vivir a pesar de ser doloroso.
Recomiendo Informe sobre Moscú como puedo recomendar todo lo de este autor, porque es un placer leerlo. No soy de leer poesía pero lo más parecido puede ser un libro de Sbarra, eso sí, poesía cruda y cruel, llena de desamor, errores y sentencias.
Me gustan los libros escritos en segunda persona. Te atrapan. Te envuelven. Desgarran. Este es el primero que leo de Sbarra y me ha explotado la cabeza. Es visceral, entrañable, sincero, ultra-pop, creíble, apasionado. Pero también es demasiado corto. Cada capítulo tiene (contadas al ojo) doscientas palabras. Una prosa bastante sintética que se condensa en imágenes poéticas de Rusia y nostalgias amorosas argentinas. Dos imágenes por capítulo. Veinticuatro capítulos, solamente. Me quiero morir.
Increíble Sbarra, en libros anteriores el amor era una convención meramente social. En cambio en este libro, donde se despoja de sus personajes profundos y nos habla en primera persona, conocemos a un Sbarra mucho más sensible y humano, el "sufrimiento" que transmite en tan cortas páginas ciertamente me recuerda a Oscar Wilde y su De-profundis, sólo que Sbarra es menos pomposo y rimbombante a la hora de expresar sus sentimientos. Llegados a esta altura del campeonato, lo único reprochable a este autor es la excesiva brevedad de sus escritos. Aún así es un autor muy, muy interesante.
_______________________________ Récord de días sin sexo y sin amor. Sé que soy cruel con los que amo. Sobre todo cuando siento que me dejaron de amar. _______________________________ Y me acuerdo de vos. No me he acostado con nadie. Pero no sé si es por fidelidad o porque no tengo mucho tiempo libre. Te amo. _______________________________
"Todos son amables conmigo, pero yo cambio este viaje por estar a tu lado en San Telmo y que me sigas queriendo" (cap. 12). No ficción y poesía...es que no sé cómo describirlo. Sólo querría quedarme a vivir en este libro, como en tantos otros, solo. Es un libro autobiográfico en el que Sbarra nos desgrana su viaje a Moscú para escribir el guion de una película basada en uno de sus libros. Al mismo tiempo que vive en el desenfreno más puro, tiene la melancolía de un sistema que desaparece y él mismo no lo sabe. Fue a la URSS en 1990, y volvió en el 91 a Argentina. Sí, sin darse cuenta, presenció el colapso de la Unión Soviética y la aparición de Rusia, junto con la muerte de la esperanza de un sistema solidario, o de una alternativa a EEUU. (que, sin embargo, no estaba presente. Véase el árbol de Navidad moscovita en el que aparece la palabra мир y debajo, PEACE. Le dicen muy orgullosos que en Nueva York hay cinco árboles iguales. Al final, todos iguales). Este libro, a pesar de la suciedad que parece rodear todo. Del alcohol. Los hongos alucinógenos. De la heroína. De los hongos alucinógenos (de nuevo). Todo, todo, está rodeado de una candidez que desarma, de una vulnerabilidad que nunca te esperas de alguien como Sbarra, que juega con su imagen de ser el Joaquín Sabina del underground gay argentino. Me recuerda a Pita Amor, que se quitaba los ligueros tras volver de fiesta y componía poemas hablando de Dios. En este caso, no habla de Dios José Sbarra, sino del Amante con mayúscula, que se nos escapa y no podemos retener por mucho que lo intentemos. Simplemente sublime. Debería tener quinientas páginas "Sé que soy cruel con los que amo. Sobre todo cuando siento que me dejan de amar".
Cortito y al pie, podríamos sintetizar. Una historia de amor concluido, o el reconocimiento del final de una historia de amor que fue poderosa.
El protagonista está en Moscú, trabajando en la publicación de sus libros y de la adaptación y traducción de uno de ellos para cine, y si bien viaja por trabajo, viaja para olvidar. Pero no puede, y el paisaje no lo ayuda. Tampoco las drogas.
Para leer en un ratito, en un viaje en subte, o en tren, o tomándose un café mirando la gente pasar.
El libro que menos me ha gustado de José, más porque esperaba la misma ficcionalidad puerca de los otros libros. Pero, en realidad, son cartas sosas que le hace Jose a su marido mientras está en Moscú grabando la película de Marc la sucia Rata. Aunque me gustó conocerle en otro tipo de ámbito, se nota ese apego ansioso, lo que me hace sentir cercane.
El final es muy significativo, el fin de su amor y el fin de la Urss. Trinfo el capitalismo, dice.
A finales de 1990 Sbarra viaja a Moscú para colaborar con el guión de la adaptación de un libro suyo. Lleva un escueto diario dirigido a su amor que quedó en Buenos Aires. ¿O son cartas? Al informe lo sigo "Los Pterodáctilos" que funciona como un espejo del primer texto. Palabra clave que los une: fiel.
"No te conozco. Hoy, por la mañana, estuve casi diez minutos preguntándome qué marca de cigarrillos fumabas, para comprarte un cartón cuando pasé por el Free-Shop del aeropuerto. Me recriminaba por haberlo olvidado. Después me recriminé haberme olvidado que nunca fumaste." Yo beberé tus lagrimas, Jose Sbarra. Te quiero mucho pelado sadomasoquista Taxiboy.
Me encantó cada centimetro de esta pequeñísima autobiografía, cada punto, cada coma. Cuántas emociones genera aun con su mínima extensión y qué tristeza cuando llega el final. Un placer leer a Sbarra.
Un Sbarra en primerísima persona, sin ya personajes, profundo, poniendo palabras a eso que quizás ni las tenga (angustia, llanto, soledad). Exquisitamente desgarrador.