Agua es uno de esos libros que deberían ser lectura obligatoria. No solo porque nos obliga a tomar conciencia de las consecuencias que tienen cada producto que consumimos, cada moda que seguimos e incluso cada minuto que pasamos generando actividad digital. Todo, absolutamente todo, tiene un coste, y uno de los más invisibles (y vitales) es el del agua.
El libro arranca con la investigación del secuestro de Homero Gómez, trabajador del Santuario de la Mariposa Monarca El Rosario. A partir de este hecho, Szymon Opryszek va tirando del hilo hasta llegar a las plantaciones de aguacate y al descomunal consumo de agua que exigen, impulsado por una demanda global que no deja de crecer.
La investigación es impecable; la traducción al español, delicada y precisa; y la edición, cuidadísima.
Este párrafo ♥️:
“Cuando dices que quieres salvar a la madre tierra, vuelves a pensar desde el «yo». La pregunta es: ¿la madre tierra nos necesita a nosotros o nosotros la necesitamos a ella? Debemos comprender esta distinción fundamental: no protegemos a la madre tierra. Somos la madre tierra procegiéndose a sí misma.”