Primero de todo, quiero dar las gracias a la autora por haber confiado en mí y haberme mandado su libro (y con muchos regalitos que adoré, jejeje).
La historia me ha parecido una maravilla de principio a fin. Suelo estar acostumbrada a romances donde los protagonistas no se hacen pareja hasta casi el final del libro, y cuando vi que, yendo por la mitad, ya lo eran, dije: ups. Tenía miedo de que la trama dejara de parecerme tan llamativa por ello, pero no fue así. La historia no trata solo de un romance, va mucho más allá. Habla de la pérdida, el duelo, las experiencias, la gente del pasado que regresa para atormentar, la amistad... Me ha parecido fantástico.
He adorado a las amigas de Helena y me he quedado con muchas ganas de saber más sobre ellas. También me ha gustado la diversidad que hay entre ellas, y creo que más libros deberían incluir a personas menos típicas.
Blaine... ay, no os imagináis cuánto sufrí por él. Fue un personaje al que amé desde el primer momento en que apareció, y su final me entristeció muchísimo.
La relación entre Helena y Aiden ha sido muy sana, llena de momentazos y con un amor precioso. En todo momento han estado ahí el uno para el otro, sabiendo apoyarse e impulsarse en sus metas. Me han parecido una pareja de diez.
Las experiencias, sin duda, son lo que más me ha gustado de esta historia. Helena es muy viajera, y cuando conoce a Aiden ambos se embarcan en muchos más viajes todavía. He “viajado” con ellos a muchos países y lugares. Hacen mucho turismo y, cuando se van de vacaciones, se narran todos los sitios que visitan y las historias que viven allí. En más de una ocasión tuve que echar un vistazo a Google para ver más, porque me fascinaba. La autora se ha documentado muy bien sobre muchos lugares para plasmarlos a la perfección.
¡Necesito saber más de Jason y Selene, por favor!