Año 1028. Ramiro dirige una reducida incursión desde el pequeño condado de Aragón. El objetivo es cruzar la frontera musulmana y alcanzar a una partida de saqueadores que transporta un valioso botín. La misión es peligrosa y Ramiro aunque hijo primogénito del rey, se trata de un bastardo. Alguien que jamás reinará, ni gobernará grandes señoríos ni pasará a la historia.
Pero el destino depara a Ramiro algo más que algaras fronterizas. Alfonso V, rey de León, acaba de morir alcanzado por una flecha sarracena en el condado de Portugal. Su sucesor es un niño acosado por rebeliones y deslealtades. Sancho III el Mayor, padre de Ramiro, lo reclama para intervenir en favor de ese niño y defender los intereses del reino pamplonés en León.
Esta es una historia que se mezcla con la leyenda. Un relato de injusticias e infidelidades, viejas rencillas familiares y ambiciones políticas, que narra cómo el asesinato y la calumnia pueden desatar reacciones imprevisibles. Pueden incluso convertir condados en reinos y cambiar el futuro.
El esperado regreso de Sebastián Roa con una novela repleta de épica, intensidad narrativa y precisión histórica. Una joya más en la trayectoria de uno de los maestros actuales de la novela histórica.
Sebastian Roa Mesado (Teruel, 1968) es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y licenciado en Ciencias Policiales por la Universidad de Salamanca. Trabaja en el Cuerpo Nacional de Policía.
Sus novelas se engloban dentro del género histórico bélico, con incursiones en la novela policial.
Nos encontramos en el año 1028, en la Edad Media y en la misma península ibérica, un periodo que está marcado políticamente debdo a las tensiones que hay entre cristianos y musulmanes. Nuestro gran protagonista, Ramiro, es el hijo bastardo de Sancho III el Mayor, rey de Pamplona. Todo empieza con una incursión desde Aragón para recuperar un territorio musulmán, lo que iniciara una cadena de acontecimientos que mezclarán intrigas políticas, traiciones familiares, ambiciones por el poder… La muerte del rey Alfonso V de León desatará una crisis de sucesión que involucra a Ramiro, un Ramiro que pasará de ser un bastardo a una figura clave para la transformación de los reinos. Una novela en la que vas a encontrar de todo, batallas, leyendas, mucho rigor histórico, con una narrativa precisa el autor recrea la Edad Media con mucho detalle y con una gran verosimilitud. Gran cantidad de personajes, bien estructurados, cada uno con su historia y su gran importancia, girando todos sobre el personaje de Ramiro. La historia tiene un ritmo frenético, combinando batallas con diálogos cargados de tensión para que la intriga sea constante. Un libro que me ha encantado, tanto por lo bien que está escrito haciendo que nada se haga pesado, que todos los personajes te interesen ya sean por buenos o por villanos, y que todas las tramas tengan su peso y su interés en el lector. He de añadir que tanto el epilogo como la nota final del autor son tan magníficos como el libro en si, una nota super necesaria para aclarar alguna duda sobre los hechos reales o ficticios. Primera vez que leo al autor y estoy segura que no será la ultima.
¿Qué decir del libro de Sebastián Roa que más he disfrutado?
Poco, la verdad, pero quizá haya algo que sea importante subrayar: sin miedo a equivocarme, Roa es el autor patrio que mejor conjuga la ficción y el entretenimiento literario con los hechos historiográficos. Rigor, honestidad y trabajo documental, por supuesto, pero ante todo emoción y buen hacer narrativo.
¿Quieres conocer a personajes apasionantes a caballo entre la leyenda y la realidad? ¿Buscas sumergirte en una época portentosa, de consolidación paulatina de los principales reinos cristianos, durante el belicoso y desconocido siglo XI? ¿Te interesa asistir a la desintegración del poderoso Califato Omeya en los populares reinos de taifas y a las luchas fratricidas entre cristianos guiados por su codicia y ambición?
Esto y mucho más es “La Estirpe del Águila: una historia magistralmente pensada y ejecutada, repleta de acción, juego político, amores imposibles, delación, traición y sangre.
Como siempre digo con los libros del autor, esta obra es ideal para los aficionados al género; o, simple y llanamente, para aquellos que deseen leer una historia bien contada, de esas que cada día es más difícil encontrar.
Leer “La Estirpe del Àguila” es hacerse un regalo a uno mismo. Garantía de lector.
Nota: 4,5 estrellas leales y justas para este novelón.
En ficción histórica hay novelas que te hacen viajar al pasado y otras que te hacen sentir que has vivido allí. La estirpe del Águila pertenece a esta segunda categoría.
Roa no solo recrea una época: la resucita, ficcionando con rigor lo que los documentos no alcanzan a contar.
Nos trasladamos al corazón del siglo XI, tras la muerte de Alfonso V de León, con Sancho III el Mayor extendiendo su dominio sobre buena parte de la península y tomando una decisión que cambiará todo: repartir sus territorios entre sus hijos, rompiendo la unidad alcanzada y marcando el destino de los reinos durante siglos.
Entre esos hijos está Ramiro, el bastardo, del que conocemos sus grandes hitos, pero muy poco de su vida interior. Roa aprovecha esos silencios de la historia para darle voz, conciencia y convertirlo en el eje de la novela. Nos presenta a un Ramiro joven y enamorado, consciente de su condición de bastardo y del lugar que le ha sido asignado. Lo retrata como un hombre cuya lealtad nace del deber hacia su padre y lo convierte en uno personaje verdadero y conmovedor.
Uno de los mayores logros de esta obra es su intensidad narrativa. No da respiro: en cada capítulo sucede algo que cambia el rumbo, que pone en duda lo que creíamos seguro. El lector nunca puede relajarse, porque la historia avanza con la misma incertidumbre que la vida en los límites del reino. Nada está garantizado, nadie está a salvo. Y, aun así, cada giro es verosímil, cada decisión tiene peso histórico y humano. Roa consigue mantener la emoción sin caer en el exceso, sosteniendo un equilibrio admirable entre acción, sentimiento y rigor. Esa combinación es lo que convierte esta novela en una lectura tan absorbente como inolvidable.
Y no me quiero extender, pero hay tantos personajes que me gustaría nombrar... Mayor, como personaje femenino, me llegó muchísimo. También Arnau Mir de Tost y Arsenda, que aportan un toque mitológico tan inesperado como acertado. Y como villano, Matalobos, con un final totalmente a la altura de del personaje: feroz y poetico a la vez.
“Matar bien es un negocio que se prepara sin prisa y se ejecuta con rapidez.” Así comienza La estirpe del águila, y esa primera frase podría abrir una novela medieval, una historia ambientada en cualquier otra época o incluso una novela negra. Ahí está la promesa del libro: una aspiración literaria clara, donde importa tanto —o más— cómo se narra que el marco histórico en el que se sitúa.
Nos encontramos en el año 1028. Tras la muerte de Alfonso V de León, la península vive un momento de profunda inestabilidad. El Reino de León se consume en la decadencia, aprisionado entre la mudanza del condado de Castilla y el empuje del Reino de Navarra, mientras Sancho III el Mayor extiende su poder y toma una decisión que lo cambiará todo: repartir sus dominios entre sus hijos. En ese tablero político complejo, donde los reinos cristianos se relacionan entre sí y también con los musulmanes —a través de alianzas, conflictos y pactos— surge la figura de Ramiro, hijo bastardo del rey, destinado a pasar de la sombra al centro de la historia.
De Ramiro conocemos su papel fundacional en el reino de Aragón, pero no su vida interior. Ahí es donde Sebastián Roa hace literatura: da voz a los silencios de la historia y construye un personaje joven, enamorado, consciente de su condición y movido por un sentido del deber que lo convierte en el eje moral y emocional de la novela.
Justicia y lealtad son las dos palabras que más resuenan a lo largo del relato, siempre atravesadas por la venganza, enredadas en relaciones familiares complejas y en luchas de poder donde cada decisión tiene un precio. Nada es sencillo, nada es limpio, y ese conflicto constante es el que da profundidad a la historia.
Por supuesto que los hechos históricos están muy presentes, no hay más que ver la nota final del autor, pero nunca asfixian el relato. Hay una galería de personajes amplísima, casi todos reales, a los que el autor dota de personalidad mediante elecciones narrativas firmes y coherentes con la época. No son nombres al servicio del contexto: son individuos con carácter, contradicciones y peso propio.
Destaca también la extraordinaria capacidad para narrar la acción. Desde una pelea hasta una escaramuza o una batalla, las escenas bélicas están contadas con claridad, ritmo y una intensidad física que se siente.
Y no hay gran novela sin su malvado. Diego Matalobos es, además, un personaje real, y su tratamiento es un magnífico ejemplo de las elecciones de Sebastián Roa: perfilar su origen, comprender la raíz de su rabia y convertirlo en una figura feroz, casi de gesta, con un final duro y poético a la altura del personaje.
La estirpe del águila no solo reconstruye una época: la hace latir. Y culmina en un final vibrante, intenso, capaz de conmover a cualquiera. Una novela ambiciosa, absorbente y profundamente narrativa, donde la historia sostiene el relato, pero es la literatura la que lo eleva.
Llevaba tres años esperando este momento y debo decir que cada instante de espera ha valido la pena.
Sebastián Roa nos tiene acostumbrados a las obras maestras, y esta no es una excepción. Un novelón con mayúsculas que lo tiene todo: conjuras palaciegas, personajes formidables, una historia de amor que me ha causado una zozobra increíble, batallas sangrientas y una época fascinante donde la historia y la leyenda se dan la mano. Decir que es maravilloso se queda corto. Me han faltado las horas para leer.
Voy a terminar diciendo que podría hablar maravillas de todos y cada uno de los personajes, pero solo voy a mencionar a dos. El primero, Arsenda de Fluviá, un personaje fascinante dotado de un aire sobrenatural que da una atmósfera magnífica a la novela. Y finalmente, porque no hay nada que me guste más que un buen villano, el malvado Matalobos, un personaje tan cruel como nihilista al que me habría gustado ver más en acción (sorry) y que tiene el final que se merece. 10/10
Con este libro me estreno con el autor, y ha sido por todo lo alto. Menuda historia que se ha marcado Sebastián!! Con ella viajamos a la Edad Media, siglo XI en la Península Ibérica. Momento histórico marcado por las tensiones entre cristianos y musulmanes. Una novela épica donde seguimos a Ramiro, el hijo bastardo de Sancho III el Mayor, rey de Pamplona. Ramiro se verá involucrado en una crisis de sucesión, y se verá siendo, sin esperarlo, en una pieza clave de ese momento histórico. Aquí encontrarás batallas, intrigas políticas, guerra y ambición. Deslealtades, traición y mucha intriga, narrado de una forma muy precisa y con gran veracidad histórica.
A destacar todos sus personajes, todos ellos muy bien dibujados y perfilados. Pero los personajes que más me gustaría destacar son los femeninos por su fuerza y valor en la historia (sobretodo Arsenda y su mirall, por su toque mitológico). Y un villano, Matalobos, de los que a mí me gustan, de esos que difícilmente te puedes olvidar.
Bajo mi punto de vista, el autor ha recuperado los orígenes del reino de Aragón de la que yo era completamente desconocedora. Y lo hace mezclando historia, mito, leyenda y ficción. Una novela que no puedo hacer más que recomendárosla e invitaros a leerla.