Oponiéndose a los engaños que buscan afirmar que es mejor la vida solitaria frente a la vida en comunidad, en este tercer y último libro de la serie Caminando con Dios, Alessandro Vilas Boas, de forma sencilla y alentadora, señala la necesidad de tener hoy iglesias que se asemejen a una familia.
"¡Dios es una comunidad en sí mismo! Esto significa que las acciones del Señor proceden de este lugar de plenitud en sí mismo, de una comunión eterna. Esto quiere decir que nosotros, hombres y mujeres creados a su imagen y semejanza, necesitamos adecuarnos no sólo a la danza divina, sino al vivir, junto con nuestros hermanos y hermanas, un reflejo de la realidad de una familia, Dios consigo mismo."
Desde la realidad familiar que impregna la Trinidad, hasta las prácticas y el estilo de vida comunitario de la Iglesia del primer siglo, este libro expone ante nuestros ojos el eterno deseo de habitar con un pueblo que vive en comunidad.