En esta primera entrega, la autora nos sumerge en un mundo tan fascinante como cruel, en el que Arsinoe, Katharine y Mirabella —trillizas separadas al nacer— deben enfrentarse entre sí, en una batalla a vida o muerte, para decidir quién se alzará con la corona y el poder de gobernar la Isla de Fennbirn. Criadas lejos unas de otras por familias y costumbres de los más dispares y con poderes desiguales, nuestras trillizas protagonistas encarnan la tragedia de una corona que exige sangre y que no ha tenido en cuenta su opinión.
Arsinoe: pertenece a los naturalistas pero tienes escasas habilidades y pese ser una de las trillizas que podría llegar a reinar es quizá una reina “a pie de calle”, cercana y que siente la presión de un pueblo que la cree débil y no preparada para el enfrentamiento que debe librar. A su lado encontraremos personajes secundarios muy fieles a ella a los que les une fuertes lazos de amista o de familia adoptiva.
Katharine: pertenece al clan de los envenenadores y ha sido criada en un ambiente de lo más cruel y hostil. Es también una trilliza débil pese a llevar toda la vida entrenando su don con escaso éxito, lo que supone una deshonra para los suyos. Es fácil empatizar con ella: su sufrimiento, su vulnerabilidad y el ambiente tóxico que la rodea la convierten en un personaje al que uno no puede evitar querer proteger. Además, los secundarios que la acompañan —con alguna excepción— destacan por ser de los personajes más detestables de la historia.
Mirabella: pertenece a los elementales y aquella en que mejor se ven representado los atributos que de una reina se esperan: es poderosa, controla de manera más que correcta su don (los elementos), es bonita, empática y con unos ideales puros y honestos que en más de una ocasión la harán enfrentarse a los suyos por proteger aquello en lo que cree.
Resulta especialmente interesante y atractivo el hecho de que apenas existan lazos fraternales entre ellas al haber sido separadas desde bien pequeñas y criadas de maneras tan diferentes, pero con un objetivo común: la de terminar con la vida de sus hermanas y alzarse con la corona y el poder. Sin embargo, en todas subyace ese sentimiento interior que las hace reconocer en aquellas extrañas a sus hermanas de sangre viéndose arrastradas a un mar de dudas y de sentimientos contradictorios.
En esta primera entrega quedan perfectamente asentadas las bases de esta tetralogía. Su autora ha sabido situarnos muy bien en la historia haciéndonos testigos directos de las vidas de cada una de ellas permitiéndonos conocerlas en profundidad: quiénes son, cómo se han criado, cuál es su entorno, cuáles son sus inquietudes y deseos, cómo las ven sus allegados y pueblos, cómo gestionan y sienten el conflicto en el que se ven irremediablemente envueltas, cual es el poder que ostenta y en qué grado lo han desarrollado…
Sin embargo, no por ello se recurre a un ritmo narrativo lento o tedioso, ni complicado de seguir sino que lo combina muy acertadamente con romance, amistad, secretos, traiciones, el desarrollo de varias pruebas a las que las tres protagonistas deberán enfrentarse… lo que hace de ésta una historia de lo más apetecible y disfrutona.
Y lo mejor es el as que se ha guardado la autora para el final… porque menudo final!! Simplemente ha sacudido y zarandeado a base de bien todo aquello que nuestras cabecitas habían concebido y ojo porque algo me dice que volverán a repartirse nuevamente las cartas de esta baraja en la segunda entrega que estoy deseando tener entre manos ya!