El jóven Matías es una suerte de mentiroso serial: le miente a Carolina, la chica que le gusta, con intención de impresionarla; le miente a su propia madre, a la que no le sobra la plata, para conseguir que le pague el viaje a Mar del Plata en el que pretende confesar todo lo que no es. Le miente a su incondicional (e impresentable) amigo Peine sobre los verdaderos motivos del viaje. Pero sobre todo, se miente a sí mismo.
Es que la adolescencia puede ser tan confusa como las historias que se inventan para poder enfrentar o evadir los problemas. La contundente prosa de Luis Mey discurre como un viaje de ritmos vertiginosos y personajes inolvidables, que hace revivir los dramas y comedias de ese tumultuoso tiempo de la vida con su habitual despliegue de humor, ironía y desparpajo.
Autor de la trilogía sobre un chico del conurbano conformada por Las garras del niño inútil, En verdad quiero verte, pero llevará mucho tiempo y Los abandonados (Factotum Ediciones). También publicó Tiene que ver con la furia (Emecé), en coautoría con Andrea Stefanoni, y la novela de terror Macumba (Notanpuán). Ganó el Premio Décimo Aniversario de Revista Ñ (2013), galardón entregado por primera vez a un autor nacional, por su novela La pregunta de mi madre (Clarín/Alfaguara).
Por empezar, y por lo que nos cuenta la sinopsis, se puede decir de este libro que narra el viaje iniciático de dos adolescentes hacia Mar del Plata; uno en busca de su amor (no correspondido), el otro para cuidarlo según recomendaciones de la madre del primero. Pero no, o sí, porque la historia por supuesto que nos cuenta sobre ese viaje, pero no es lo único. Matías, el protagonista, nos relata en primera persona su vida de adolescente, con todo lo que eso conlleva. Los deseos, las frustraciones, los sueños, la vergüenza. Vergüenza porque Matías es pobre, y eso le pesa. Y eso lo lleva a fantasear con ser otra persona, y es ahí donde Luis nos introduce en un mundo en el que ya no se sabe que es real o que es fantasía (dentro de la ficción, por supuesto). Si las cosas sucedieron o fueron solo sueños, es algo que en esta novela te mantiene en un ritmo de lectura vertiginoso. Vieron la típica frase: no puedo parar de leer? Bueno, con este libro ocurre eso, literal NO LO PODÉS DEJAR!! Porque es ágil, porque no decae nunca, porque Matías y su historia te hipnotiza, te amarra.
Y hay una madre, una madre que conmueve, que cuando conversé con Luis sobre este libro y sobre ella, tuve que contener las lágrimas y la emoción. Es de esas madres (que por suerte a mí me tocó una) que dejan todo por los hijos, y también lo que conmueve es que quizás, no las valoramos lo suficiente. No había leído a Luis, pero ya con este primer libro puedo afirmar que tiene el talento de saber expresar los sentimientos sin adornos, y que eso logra que lo que escribe y cuenta te atraviese. Y en este caso narra una historia que aparenta ser simple pero que al terminar te deja replanteándote muchas preguntas. Sí, el final es un flash! Me maravilló!!
Empecé 'La pregunta de mi madre' con una vaga idea de qué podría tratarse. Recomiendo leerlo así, sin mucho conocimiento de la trama, dejarse sorprender por el relato de su protagonista, Matías. Los giros me resultaron originales e inesperados. Especialmente el final 👏👏
💠 Me costó entrar a este universo de adolescente en búsqueda, de iniciación en el amor y la sexualidad, de viaje y paso a la vida adulta. De filiación y amistad. De realidad y sueños. Me costó, digo, hasta que encontré la clave: Matías escribe. Así es posible abrirse a sus mundos y andar por sus caminos, deseos, temores, anhelos, emociones y afectos. Y, especialmente, asomarse al entrañable vínculo con su madre. Nada más que decir, sólo dejarse llevar por este escritor, leer sin parar, sentir.y, al terminar, quedarse pensando.
✒️ Corta, intensa, con un toque onírico y emociones para repartir. Una novela al límite de la ficción y la no ficción, muy bien escrita, que crece, atrapa y obliga a leerla de un tirón. ¡Me gustó!
Un libro para leer sin tener mucha idea del mismo. Una lectura que sorprende e invita a quedarse pensando el próximo movimiento de Matías, aunque no sepamos qué tanta verdad nos cuenta el protagonista. Al principio me costó engancharme, pero Luis no decepciona. Su forma de relatar cada situación no tiene palabras de más, ni palabras de menos.
Me gustó mucho cómo está escrita y los giros que tiene. Todo lo demás que se me ocurre destacar dice mucho sobre la trama, y lo más lindo que tiene este libro es la ocasión de ir sorprendiéndose a medida que va avanzando la misma. Recomendable.
¿Qué puedo decir? Una vez que uno lee un libro de Mey, va por todos. Y siente algo gratificante al descubrir que la mayoría de sus protagonistas tienen algo en común: y es que (uno asume) descargan, como si de una catarsis se tratara, partes más oscuras y vulnerables de su persona y vivencias. O, por lo menos, juega con que el lector piense o crea esto con cierto "morbo", como lo declaró él mismo en una entrevista. Sus personajes se desdoblan, se multiplican, habitan multiversos, van cosechando interrogantes, recolectando pistas para resolver acertijos, se autodescubren, se autoanalizan, se rompen para luego volver a construirse, o terminar por desvanecerse. Hablan de la escritura como medio de salvación, de escape. El resto, se va hilando con el correr de cada historia, o no...
A mediados de año me gané en un sorteo "Curabichera", de Luis Mey @meyluis, y me gustó tanto pero tanto, que salí a buscar otros libros de él. Así fue que, a través de un intercambio en el Tinder de Pila de Libros @piladelibros, llegué a "La pregunta de mi madre".
Esta novela, editada por Alfaguara hace diez años, no me llamó tanto la atención por su sinopsis. Igual confié y no me decepcionó. Es que la contratapa se refiere a un protagonista adolescente que emprende una especie de viaje iniciático junto a un gran amigo, siguiendo los pasos de una chica de la que está enamorado. Aunque la verdad ese punto de partida no me interesaba, me ganó la curiosidad de saber cómo iba a retratar mi ciudad natal, Mar del Plata, destino del periplo y donde esperaba que transcurriera parte de la acción. A las pocas páginas eso había pasado a enésimo plano, porque estaba otra vez enganchada con la forma tan particular que Mey tiene de contar una historia. Una historia que si bien cumple con lo esperado respecto a cómo pinta las vivencias de ese protagonista adolescente, tiene muchísimo más para decir, para revelar, para fantasear y sobre todo para sorprender.
Vuelvo a recomendar mucho leer a Mey y no solo a quienes todavía no lo junen, porque este mes surgió la oportunidad de conocerlo en una nueva faceta; acaba de publicar un nuevo libro, su primer libro de cuentos, con Factotum: "Qué beben los que no leen como yo". Acá ya lo estamos leyendo. Proximamente reseña ;)