Cuando la búsqueda de identidad se cruza con los secretos más oscuros de la historia
Una mujer que acaba de ser madre descubre que es adoptada. Eso que parecía estable y sólido –una familia, un empleo, la vida misma– comienza a desmoronarse. Si bien la compra de una casa con pileta le brinda a Patri cierto sosiego, enseguida se entera de que al lado de su nuevo hogar funcionó uno de los centros clandestinos de detención más oscuros de la última dictadura el Pozo de Quilmes. ¿Será hija de desaparecidos? ¿Es hija de algún militar? ¿De algún represor? El movimiento de piezas la lleva a conocer gente e historias de todo una compañera de secundaria militante de izquierda, un abogado exmontonero, vecinas caprichosas y negadoras, una familia inglesa en constante decadencia, en un barrio atrapado por ciertos enigmas. Además, en medio del torbellino, a Patri la ingresan en una institución de salud mental que promete dotarla de aquello que ha perdido y siempre ha su identidad. En Casa con pileta, su primera novela, Patricia Salinas se ve obligada a escribir porque le han legado algo de las palabras. Y no tiene nada más que eso, palabras. Debe escribir además en torno a la identidad porque, si no, estalla, y ha puesto en marcha, para eso, la procesadora que las palabras encarnan.
Muy pesado de leer, me pareció difícil de seguir en un intento de la autora por hacer su escritura elevada. No terminé de entender la historia. En contraste con esto, el final habla del mar y está hermosamente escrito.
me desorientó completamente. la forma flashera de escribir, tipo “prosa poética” enroscada y con palabras sin sentido. me obligue a terminarlo y me arrepiento porque pensé que iba a encontrar respuestas y fue todo lo contrario