En el San Salvador de los años ochenta, la guerra civil no es el único un asesino en serie acecha en las sombras. En medio de la guerra civil salvadoreña de los años ochenta, mientras las calles de San Salvador arden entre balas y consignas, un asesino en serie acecha en silencio. La Sigua mezcla la crudeza de la historia con el suspenso más intenso, revelando un país fracturado donde el miedo no solo viene de la guerra, sino de un depredador oculto que nadie logra detener. Basada en hechos que pudieron ser reales y narrada con una fuerza que evoca la nostalgia de quienes dejaron su tierra, esta novela atrapa a los lectores desde la primera página. Para los salvadoreños en el exterior, es un viaje a la memoria, a la identidad y a los fantasmas que marcaron a toda una generación.
El autor nos presenta una ciudad donde todo está conectado y nada es coincidencia; un lugar donde los monstruos que llegan a nuestras vidas aparecen porque nosotros mismos los llamamos.
Este libro se siente como que si te sentas en una banca en un parque y a lado tuyo te encontras a alguien que te empieza a contar una anécdota de hace muchos años y las horas se te pasan volando de lo intrigante e intensa que es su historia.
Es un libro basado en El Salvador, por lo que puede ser difícil acostumbrarse al lenguaje extremadamente coloquial (y un poco vulgar 😅) que el autor usa. Sin embargo, el libro me atrapó y damn, me dieron ganas de preguntarle a mis papás varias cosas del la historia porque realmente sentí que pudo haber llegado a pasar, aunque sea ficción (y por suerte 😌).