Figura fundamental del arte contemporáneo y las vanguardias del siglo XX, genio de la forma y el color, Roberto Matta fue un artista que desbordó vitalidad y ruptura tanto en su obra como en su vida. Este libro, además de reconstruir una etapa esencial de su carrera, es una meditación sobre la desmesura, lo fisurado y la herencia. También es el retrato de un padre ausente, del extranjero encantador o del visionario de las pulsiones que no solo pintó lo que veía, sino lo que lo poseía. El vértigo de Eros revela los agitados años neoyorquinos de Matta (1939-1948), su vínculo intenso con André Breton y los surrealistas, su cercanía con Marcel Duchamp, sus amores, su exilio interno, el nacimiento de sus hijos gemelos y, principalmente, la relación con uno de ellos, Gordon Matta-Clark, genio trágico que lo desafiaría desde el arte, la arquitectura y la muerte. Escrita por Rafael Gumucio —autor de Mi abuela, Marta Rivas González y Nicanor Parra, rey y mendigo, y una de las voces más singulares de la literatura chilena—, es la primera biografía dedicada a uno de los íconos más esquivos e incómodos de nuestra escena cultural. Política y profundamente íntima, plantea una reflexión sobre los cuerpos, las relaciones familiares, el deseo y el poder de destruir lo que se ama.
Rafael Gumucio es escritor y periodista. Estudió Pedagogía en Castellano y un magíster en Literatura en la Universidad de Chile. Debutó como autor con Invierno en la torre (1995), pero su carrera despegó con Memorias prematuras (1999). Ha colaborado con medios como La Nación, El Mercurio, The Clinic (del que fue fundador) y El País. También ha trabajado en televisión con programas como Plan Z. Actualmente, dirige el Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales, es panelista radial y asesor comunicacional.
Debo decir que me gustó bastante, en realidad conocía bien poco de Matta y quedé genuinamente asombrada. Ese libro es una puerta de entrada no solo a su vida, sino a la de muchos artistas contemporáneos a el, infidelidades, amistades, matrimonios, muertes. Además permite entender la configuración de Nueva York y su relación con el arte. Mi única crítica, yo le hubiese puesto más Matta a este libro y menos Gumucio, no solo porque me cae más o menos, sino porque hay un par de experiencias del autor que sinceramente, mijito mejor quédese callado.
Los 3/4 del inicio se me pasaron volando, interesante, amigable y rápido de leer. La última parte me pareció un poco latera, me hizo perder el interés. Aún así es un libro que recomendaría.
2025 ha sido un año de empezar libros y dejarlos a medias. Disperso en general. Comentario que a nadie le interesa. Jajaja. Encuentro que a Gumucio la crónica se le da mucho mejor que la novela.
En La Tercera apareció una nota en la que varios literatos recomendaban este libro, y durante una buena parte de su lectura estuve de acuerdo.
Sin embargo, siento que pierde ritmo a medida que avanza. La forma en que se narran los hechos y los cuadros se vuelve repetitiva. Tengo la sensación de que ambas cosas se cuentan del mismo modo. Esto no quita que se trate de una buena investigación.
Matta me cayó mal. Al menos en ese período de su vida: mala pareja, mal padre y mal amigo. Cuico, pero sin plata. Y todavía sin fama. Matao.
Una época es muy intensa por la que Matta pasa como al parecer pasó por su vida: con una distancia de planeta con órbita propia. Quizá en esa desconexión del entorno está su genio pero también la ruina de quienes lo quisieron o dependían de él. Hay que aceptar la prosa de Gumucio que no siempre es fluida. El paralelo de Matta y el autor en Nueva York me pareció un poco forzado.
habría sido bueno que hubieran fotos de las obras a las que se hace referencia. Más allá de eso conocer la vida de uno de los artistas más importantes de Chile fue por lo menos revelador