En principio era un libro para mí, escrito por una chica de mi misma ciudad y sobre la salud mental. Pero el libro me ha desconectado en varios momentos debido a la forma en que está escrito. Las faltas de ortografía y puntuación, así como algunas frases mal construidas, dificultan la lectura. También he encontrado ciertas incoherencias —por ejemplo, en lo relacionado con las tarjetas y los animales— que rompen el hilo narrativo.
Aun así, como profesional de la salud mental y familiarizada con las intervenciones que describe, me ha resultado interesante conocer la experiencia desde otra perspectiva. Me quedo con la frase "aprendí que no había perdido un curso, sino que había vivido uno diferente".