En los últimos años, una gran cantidad de mujeres ha ganado en votación popular puestos de poder tradicionalmente ocupados por líderes masculinos. Tenemos una presidenta en La Moneda, y hay mujeres encabezando el Senado, la FECH, la CUT y Televisión Nacional. En este libro ellas cuentan su experiencia y los costos personales de ser lideresas.
Me gustaron las entrevistas de Evelyn Matthei y Lily Pérez, mucho más que las demás, porque son un viaje a cómo las mujeres de derecha también reconocen el machismo en los partidos. De las demás (Camila Vallejo, Melissa Sepúlveda, Michelle Bachelet), me gustó que cuentan la forma en que los varones toman decisiones, en general, en espacios no formales de la política. Porque probablemente son amigos y deciden las campañas y los cargos tomándose una chela en algún bar. Las mujeres, en cambio, dicen en el libro, son respetuosas de las instancias oficiales y es allí donde debaten y deciden. Es algo que nunca había pensado. También me gustó la diferencia que hacen de los liderazgos masculinos y femeninos, que los primeros son ambiciosos, verticales y dominantes; los femeninos son distribuidos, influyentes y colaboradores. Quizá porque a una no le enseñan a estar en espacios de toma de decisión y siempre siente esos lugares como impropios. Como que el poder es algo que se usa para generar cambios, no para inflarse una misma.
Perlas del libro. Evelyn Matthei:
—"Yo estudié economía, me fue muy bien, pero a mí en la prensa me invitaban a hablar del aborto y del divorcio, hasta que dije: no voy nunca más. Empecé a decir que no. Y ahí me empezaron a llamar por temas económicos. Esa fue la primera vez que sentí que me había instalado en un tema que no era propio de las mujeres". —"En los partidos hay un machismo muy fuerte, las decisiones tú no sabes cuándo, ni cómo ni quién las toma. De repente llegas y la decisión está tomada. No sabes en qué minuto (los hombres) se juntan". —"Yo recibí una educación, en la casa y en el colegio, de que hombres y mujeres eran totalmente iguales, por eso que para mí fue un shock cuando salí de la universidad y recién ahí pude ver, en la parte laboral, cómo funcionan las diferencias". —"Cuando empecé a trabajar me di cuenta por primera vez de lo difícil que era la vida para las mujeres". —"¿Cuándo vamos a tener una rectora de la Universidad de Chile o de la Católica?".
De Lily Pérez: —"Mi discusión eterna con la ley de cuotas, a la que siempre fui contraria, hasta que me di cuenta de que no era suficiente con ser tan estudiosa o ser lo más inteligente posible o tan preparada, sino que era muy cuesta arriba. Ahí cambié de opinión". —"Las mujeres con poder ahuyentan mucho a los hombres, sobre todo en política. Cada mujer exitosa o cada mujer poderosa es un hombre poderoso menos". —"Cuando me empezó a medir la encuesta CEP yo empecé a salir la mejor evaluada de mi sector político y ningún hombre tomaba el teléfono para felicitarme. Los que me felicitaban eran mis pares, o sea, los que no estaban en competencia directa conmigo". —"Soy la única senadora mujer que ha tenido RN y probablemente voy a ser la única". —"(En RN) hay una homofobia irritante". —"Decían: en esta región ha habido puros hombres en 20 años, cómo va a ir una mujer. No tiene posibilidad". —"El liderazgo de una mujer que no tiene conciencia de género no es liderazgo". —"Hay mucha más conciencia de género en la Concertación que en nuestro sector". —"Hay que tener mucho carácter, mucha personalidad, una familia que te apoye, una red emocional formidable para que esto funcione. Y no quiero que todas las mujeres tengan que pasar por eso para llegar donde estoy yo". —"Siempre he trabajado con mujeres para que sean exitosas y les vaya bien". —"Entré a RN porque lo veía más liberal, yo sentía que la UDI estaba mucho más a la derecha, con los años me fui decepcionando". —"Aunque digan lo contrario, los partidos ponen a una mujer en la foto para adornar". —"Para mí es una cuestión de género. Puedo tener diferencias con ellas y pelear en el nivel de las ideas, pero no porque somos mujeres una le tiene que contestar o golpear a otra mujer, lo encuentro el colmo". —"Los chiquillos de Amplitud nunca los he escuchado hablar mal de Bachelet, en ninguna reunión privada, cosa que sí escuchaba en todas las reuniones de Renovación Nacional, que se referían a su aspecto físico o cosas así". —"Los electores están preparados para las mujeres, los que no están preparados son los partidos".
Me cagó la lucidez de Lily Pérez. Por su entrevista vale la pena todo el libro.
Me gustó harto, pero creo que mi mamá concertacionista lo habría disfrutado más que yo. Creo sumamente importante darle un espacio a las voces femeninas chilenas y, en general, me gustó a quienes eligió, pero no puedo quedarme tranquila leyendo a Evelyn Matthei como si no apoyara a la dictadura. Quise vomitar cada vez que mencionaba a Alberto Espina. Varias de las entrevistadas son parte de los dos sectores políticos que han ocupado la mayoría de los cargos desde la vuelta a la democracia y comprendo que sean parte de la historia, pero me hubiese gustado ver a otras mujeres poderosas que están fuera de las grandes plataformas políticas. Es interesante ver cómo han vivido el machismo dentro de esos ambientes poderosos, pero sigo preguntándome qué tanto han hecho para eliminar otras formas de discriminación. No porque sean mujeres y deban cumplir con eso, sino porque los espacios de poder deben utilizarse con responsabilidad. Los políticOs tambien deberían trabajar en ello.
Dentro de la cultura chilena, es necesario un libro como este. Sin embargo, como feminista y cociendo la trayectoria de Beatriz Sánchez, me hubiese encantado ver su rol más crítico en esta obra. Quizás es suficiente para mis conocidos concertacionistas.
*Mi favorita fue Melissa Sepúlveda y también me gustó harto Lily Pérez. Ojalá las entrevistadas hubieran contestado con mayor profundidad, sentí que la mayoría se auto-censuró. A lo largo del libro hay varias faltas de ortografía, estaría bueno corregirlas para la próxima edición.
Siento amor y odio por este libro. Poderosas es el primero de la periodista Beatriz Sánchez, y consta de 8 entrevistas que realizó a mujeres con poder.
El "odio" que le tengo tiene que ver con la elección de las entrevistadas. Al leer queda demostrado que todas son poderosas porque tuvieron las oportunidades para desarrollar el pensamiento y conocimiento necesario. Hubiese sido más interesante el contraste entre mujeres que tuvieron todo y otras nada, y que aún así todas fuesen poderosas en la actualidad.
Otro aspecto que no me gustó y me sorprendió para mal, fueron los errores de redacción, reiterados, y eso me descolocaba a medida que leía, sobre todo si consideramos que es un libro periodístico.
También tuvo puntos a favor. Si no me equivoco todas las entrevistadas tienen alta autoestima, y son mujeres fuertes, inteligentes, capaces y eso demuestra como Chile está creciendo en materia de inclusión de género.
Destaco además la temática; que se haga un libro sobre el poder de las mujeres en política y en la sociedad es un avance, y me parece muy bien.
Aún así, creo que la mayoría de las entrevistadas son predecibles.
En mi opinión, las peores: Bachelet, Matthei y Pérez
Las mejores: Destacaría solo a Melissa Sepúlveda, aún cuando no me simpatiza mucho, me gustaron sus respuestas.
Con este libro me pasa que pude rescatar varias experiencias comunes de las entrevistadas independiente de sus orientaciones políticas o de los espacios de poder en los que participan.
También se refleja los discursos con enfoques de género en algunas y en otras no.
El libro en un comienzo tiene problemas de redacción y por eso baja su calificación. Pero en general me parecen lecturas entretenidas y rápidas las de cada entrevista.