«Este libro es un elogio a la gratitud» Ciro Gómez Leyva
«No sobreviví por un milagro. Me salvaron el blindaje del auto, la impericia de unos sicarios medianos y las vacilaciones de un presidente intranquilo que no supo o no pudo bajar el pulgar; me salvaron el azar, las circunstancias, la flacidez de los ejecutores y la voluntad que me hizo repetir que la vida sigue y puede ser mejor. Aquí estoy, con la interrogante de si este es el relato de una victoriosa supervivencia o de una ridícula cadena de fracasos. A estas alturas, qué más da».
El 15 de diciembre de 2022, Ciro Gómez Leyva, el periodista más escuchado de México, sorteó su propia muerte y sobrevivió a un atentado en su contra. Estas páginas relatan su poderoso testimonio y la visión del autor sobre la fragilidad de la vida y la cercanía con su fin. Este acontecimiento lo convirtió en el periodista que se salvó, a quien ni el desánimo, ni la tristeza, ni su detentor han podido silenciar.
Que duro ser reportero y comentar noticias en estos tiempos, nada más que respeto y valor me inspiran estos personajes, audiolibro narrado por el mismo Gómez Leyva.
No puedo darle menos estrellas al autor que se atreve a narrar su perspectiva del que muy cerca estuvo de ser el final de su vida. De milagro no lo asesinaron.
Ya había escuchado la entrevista que Saskia le hizo al Bart (esa entrevista, en mi opinión, siendo uno de los mejores trabajos periodísticos que se han hecho recientemente en México), y sigue pareciéndome surreal que esto haya sucedido y que hoy mi lectura sea el producto documental de un asesinato frustrado. Ciro lo relata muy bien con la reconstrucción ministerial donde el diseño del atentado fue de tal precisión que sólo un buen blindaje y un mal estudio de su comportamiento en los diferentes días de la semana es lo que separó ese momento de ser hoy testimonio documental a uno de sus construidos epílogos. La sustancia inédita del libro viene después de la mitad y hacia el final quizá, creo que no pudo colorear de mejor forma el proceso judicial tan complejo del que formaron parte él, los acusados, los equipos legales, y el aparato del Estado. Para alguien que no ha vivido un proceso penal acusatorio en un juzgado, Ciro acerca desde su experiencia el desarrollo de un caso con muy buen detalle. Puedo imaginarme que necesitó mucho estómago para narrar lo que hizo como lo hizo.
Hasta el día de hoy, en enero del 2026, puedo decir que Ciro no es santo de mi devoción, en correspondencia con mis juicios y prejuicios personales, y de la apreciación que de su personaje he formado con los años que he seguido su trabajo. Digo hasta el día de hoy pues dejo la puerta abierta a que mi yo del futuro pueda actualizar esta posición con nueva o más completa información. Dejando de lado mis propias apreciaciones del personaje, la construcción narrativa de este libro no deja de ser fascinante, pues no deja de ser una herramienta poderosa con la que le para el pecho a su adversario el expresidente López Obrador. Llamarle “él” es de mis recursos literarios favoritos. Ciro dijo de forma burlesca que no le gustaba encuadrarse en términos de David vs Goliath, pero esta narrativa hace justo eso, en el mejor sentido posible, confronta y utiliza palabras desafiantes cual boxeador a punto de entrar al ring (me gustó de hecho su énfasis en cuánto aprecia la competencia en el terreno deportivo, algo que compartimos). Al pensar su obra abstrayéndonos en la historia y pensando hacia el futuro, este libro es no sólo recurso documental sino también fina herramienta política, herramienta con la cual Ciro decide ser quien da la última palabra antes de concluir lo que fueran años de intercambios entre AMLO y él. Entendiéndolos como adversarios, cual rivalidad deportiva, me parece que con este cierre Ciro se retira colocándose como quizás el más inteligente de los adversarios que en tantos años llegó a acumular el expresidente López Obrador. Un adversario muy digno, muy inteligente, pero sobre todo muy valiente.
Nota al pie: Vean la entrevista al bart de Saskia. Antes o después de esta lectura, no importa.
Esta reseña la escribí a lo largo de varios días, así que dejaré evidencia de eventos que sucedieron los días que hubo aportaciones a la reseña. El jueves estudié una partida de Capablanca, y los acertijos con los que estoy practicando subieron de dificultad. El viernes comí/cené un burrito percherón en el sur de Tucsón, frente al taco fish. El sábado mis hermanas y yo fuimos a un jaripeo a Phoenix. Finalmente, hoy martes fui al gimnasio a entrenar muy temprano en la mañana, todavía necesito aprender cómo preparar mi mochila para bañarme y cambiarme en sitio y de ahí irme al trabajo.
“Porque en Mexico, matan a periodistas sin que pase nada”
“Por que sin hechos es imposible pretender acercarse a la verdad”
Empiezo esta reseña, con dos frases, no usualmente con solo una, como es costumbre, es muy real, vivimos en un país con una inseguridad, con un nivel de corrupción, un país donde por decir la verdad, por comunicarle a tu propia sociedad un mensaje, te intentan matar un día saliendo de tu noticiero cotidiano por la noche, llegando a tu casa, como le sucedió a Ciro, y lo peor de la situación, nunca supiste quien fue el que dio la orden como tal, hubo suposiciones a lo largo del camino, hubo subidas y bajadas como si de una montaña rusa se tratara, los mismos “sicarios” si así les podemos decir , fueron los que dieron declaraciones contundentes, porque sabían que estaban solos, porque así se maneja la violencia en nuestro país, porque nosotros los mexicanos somos unos CHINGONES en muchas cosas pero siempre vemos por lo nuestro, hasta en estos casos, los “sicarios” no hicieron bien la tarea y los dejaron a la deriva, el “PATRÓN” de igual manera, al final quedaron con condenas, solos, Ciro acabó en Madrid, por su propia seguridad, el que lo calumniaba en muchas de sus mañaneras ya no está en el poder, pero dejó a su sucesora, México sigue igual o peor con asesinatos diarios, desapariciones, corrupcion, pero bueno, regresaré en unos años a ver si actualizo esta reseña para bien, para mal o solo la dejo intacta…
PD: Leer este libro acabando justo mi carrera de comunicación , me abre muchos panoramas a lo que estamos expuestos nosotros como comunicólogos , pero no vamos a dejar nunca a nuestro MÉXICO sin voz, sin voto, sin exigencias, sin un país mejor…
Es definitivamente un muy buen libro con un gran propósito. Se vuelve bastante repetitivo, de ahí mi puntuación, pero infinitamente valioso, sin lugar a dudas. La libertad de expresión existe en México... si no hablas de los temas incorrectos y de la gente incorrecta. Me alegra mucho que Ciro Gómez Leyva no se convirtiese en "un periodista más" al cual ejecutaron por mandato de alguien. Su voz al narrar es espectacular, gocé mucho el audiolibro.
siento que no dice nada y a la ves dice de más, por qué no aborda de lleno el tema (del que ni Ciro sabe bien pero decide escribir un libro) y mete todo tipo de rellenos. Esta bien que tenga un toque de drama: es un suceso fuerte con el que hay que empatizar. Pero las formas en que lo hace se me hacen medio payasas (como no nombrar a amlo y referirse a él como “él”).
Independiente del testimonio y lo terrible de los hechos, como obra literaria se me hizo un libro muy aburrido y flojo. Mucha opinología, conjeturas y poco hecho concreto. Es mas un espacio para sacar todo lo que el autor llevaba dentro y despotricar contra el mundo, más que una crónica periodística propiamente tal. Me aburrió muchísimo.
Se nota el talento periodístico del autor y escucharlo narrado por el propio autor es una delicia, siento que estoy tomando un café con ellos mientras me cuentan su historia, emocionante y atraparte y mas al saber que es de una historia real donde el papel de narrador, víctima y reportero se funden en la misma persona.
Un libro que nos retrata lo que sucede cuando tu voz se vuelve una verdad incómoda para los "poderosos". Con un enfoque que oscila entre la mirada personal y periodística, el autor nos narra el atentando del que fue víctima y todo el proceso que derivó después, el cual desafortunadamente sigue dejando muchas más preguntas que respuestas.
Un libro casi autobiográfico del cambio de vida de uno de los periodistas más serios del país, Ciro Gómez Leyva y su atentado, lo que envuelve en materia de seguridad y política al mismo y las reflexiones finales que siguen quedando en el aire.
El libro retrata el pan de cada día en el país, es muy crudo leerlo. El autor es una víctima más de un sistema que, lejos de proteger, se convierte en cómplice (quien no combate el mal, termina siendo parte de él). El delincuente falló solo porque el blindaje de la camioneta impidió que la bala ingresara al vehículo y alcanzara a su objetivo. Al ser detenido, durante su protagonismo y entrevistas, admitió haber cometido más delitos… aun así, solo le dieron catorce años.