La historia en sí es interesante. Parte de una vieja leyenda de brujas en Salem y juega con esa duda de si es algo real o solo superstición. Cuando empiezan las desapariciones, la tensión va subiendo y mantiene la atención.
Me ha gustado mucho que la historia se sitúe en Salem, porque en noviembre voy a estar allí y leer este libro mientras espero el viaje ha sido una experiencia muy chula. Me hizo sentir como si ya estuviera paseando por sus calles llenas de misterio. La ambientación está bien lograda y la narración consigue atraparte, aunque sin ser demasiado recargada.
Los personajes me han parecido cercanos y creíbles. Jared es el protagonista principal, pero sus amigos también tienen un papel importante y eso me gustó, porque cada uno aporta algo a la trama y hace que todo fluya de manera más natural.
En general me recordó un poco a la sensación de ver Stranger Things por primera vez: un grupo de amigos enfrentándose a algo que no entienden del todo, con momentos de misterio y otros más emocionales. No todo es perfecto, pero sí que ha sido una lectura entretenida, con algunos giros que me sorprendieron y que disfruté bastante.