Solo digo que me he pasado la última media hora llorando.
Como siempre es un placer volver a este mundo y seguir a Guyime, pero con este libro ya sabía que iba a pasarlo mal y, efectivamente, ha cumplido. La primera parte de la novela, aunque me ha parecido que se desarrollaba con demasiada rapidez, me ha parecido un muy buen reflejo de todas las novelas anteriores y me ha gustado ver qué trampa les había preparado Kalthraxis a cada uno, a pesar de que, en ocasiones, me parecía que caían demasiado fácilmente. En especial, me ha parecido muy interesante el hecho de ver a Orsena convertida en mortal y la derrota de Anselm frente al Necromancer. Lo que más me ha decepcionado, sin embargo, ha sido Ekiri, que no ha pintado absolutamente nada jajajaj
Peor no quiero centrarme en lo que no me ha gustado, sino en lo que sí, que ha sido, de lejos, la segunda parte de la novela. El enfrentamiento entre Guyime y Kalthraxis me ha dejado muy buen sabor de boca a pesar de lo breve que ha sido. El demonio tampoco me ha parecido nada del otro mundo, pero las reflexiones de Guyime me han emocionado y el trozo final, cuando se sacrifica para cerrar la puerta del Infernus me ha dejado absolutamente satisfecha. Ah, y el reencuentro con Lakorath, mi niños, cómo me ha hecho llorar.
Para acabar, el epílogo de Orsena también me ha gustado mucho y poder ver cómo acaban los personajes ha sido un final agridulce que le pegaba mucho a la historia.
En resumen: ¿es el mejor libro de la saga? No. Ahora, ¿me parece un buen final? Sí.