Dos ciudades que a la luz de la literatura resultan semejantes en su complejidad, en sus inquietudes, en la forma como sus habitantes enfrentan el día a día una cotidianidad que no reconoce fronteras y le es común a todo conglomerado social. Una selección 10 cuentos para narrar a estas dos ciudades.
Me parece que es una buena selección de cuentos. Todos me parecieron interesantes. Algunos mejor escritos que otros.
Ordenarlos no tiene sentido, ni habla mejor de ningún cuento, pero a medida que los fui leyendo, los enlisté del que más me gustó, al que me pasó un poco más desapercibido:
- Nena y nada más - Vida pico - Padre - El componedor - El gallo de Senovia - Los amigos míos se viven muriendo - Las preocupaciones - Cacería - No es un metro, pero es algo - La calle más dolorosa de Bogotá
Diez cuentos que trazan puentes ficticios para unir dos ciudades, pero unidas por la literatura, y por esa necesidad intrínseca de reimaginarse. Hay cuentos mejores que otros, pero mis favoritos fueron: "El componedor" de David Betancourt, una fuerza narrativa y ritmo narrativo que atrapan, que generan preguntas contundentes por la identidad, por el espacio habitado y por las costumbres impuestas. "Los amigos míos se viven muriendo" de Luis Miguel Rivas un cuento que entrelaza la tragedia con el humor; "Cacería" de Josefina Aguilar, un relato que deja ese frío propio del desconsuelo que surge de una lectura terminada; ese miedo al saber que esa ficción cruel no está tan leajana a la realidad.