Una nueva traducción de uno de los clásicos más importantes de la literatura rusa del siglo XX.
«Una de las grandes novelas del siglo. Un texto libérrimo, que escapa por todas sus costuras, una rebelión de la imaginación frente al corsé estalinista, un desafío».
Marcos Ordóñez, Babelia
Moscú, 1930. Sobre la ciudad desciende Satán bajo la forma de un profesor de ciencias ocultas. A partir de entonces, se suceden fenómenos prodigiosos que trastornan la vida de los moscovitas. Entre los afectados está Margarita, a la que Satán ofrece, a cambio de su compañía en una fiesta, la liberación de su amante, el Maestro, que se encuentra en un psiquiátrico después de la mala acogida de su obra sobre Poncio Pilato (que esconde a la figura de Stalin) y Yehosua. Por su gran aliento poético e intención crítica es sin duda una de las obras maestras de la literatura del siglo XX.
Este libro es algo más que una obra de realismo mágico. Es un cuento largo en el que se cuenta la esencia humana. Con varios frentes abiertos, el libro cuenta el mismo problema.
En primer lugar, el arrepentimiento y la vida de Poncio pilato. El procurador de judea se presenta siempre como desdichado (a pesar de su situación privilegiada) y muestra como tiene que cargar con unas responsabilidades que le anulan. Tanto así, que llegado el momento (y por presión) manda ejecutar a cristo a pesar de sus opiniones y su moral (la de Pilato), más que acorde con Jesús. El no poder cumplir con lo que su conciencia le pide es lo que le amarga resumidamente.
Por otro lado, satán o, mejor dicho, Woland, es un personaje gris, y muy carismático. Al principio, baja a Moscú y se enfrenta al humano moderno, un ser prepotente que cree poder encontrar la respuesta (y el control) a todo y, lo que no sabe, se lo inventa. Por todo eso, Iván es un personaje tremendo, pues es un jóven poeta al que el ego aún no ha consumido y, el encontronazo con Satán y todo lo que conlleva, logra transmitir su lección: no todo lo puede mi persona y no todo lo entiende el humano. Y esque, nada más lejos de la realidad, pues ¿quien sabe lo que espera tras la muerte? ¿De que sirve un honor ganado solo para tenerlo y no de forma genuina? Iván se arrepiente y aprende a tiempo, lo primero que se le caen son sus obras, que han dejado de ser sagradas para él. El siguiente paso, aunque no escrito, sería el de que el mismo viera que sus poemas son sus emociones y su propia esencia. Para acabar con este personaje, destaca su final como profesor, pues Bulgakov, de cierta forma, hace que este personaje, recuperado y humilde, tenga lo necesario para, ahora sí, enseñar. Ahora que no impone sino que comparte su opinión.
Por último, los personajes del Maestro y Margarita son geniales (en especial Margarita). Ambos, muestran lo que pasa con las personas genuinas en una sociedad tan rígida y con unos roles fijos que se cumplen a raja tabla. Por un lado, el maestro muestra una rendición, en la que las críticas a su obra (que son reflejo del elitismo y de una caza de brujas o lo diferente) le hunden y pierde toda esperanza. Margarita, sin embargo, muestra resilencia y aguanta.
Además, el hecho de que Satán y su séquito sean unos personajes "buenos" refuerza el punto de la obra; lo vusto como malo por todos, no tiene porque serlo. De hecho, durante toda la obra pensé que el diablo pondría algun problema a Margarita. Esto, de nuevo, demuestra lo cargado de prejuicios que estamos los humanos.
La mejor secuencia del libro es, sin duda, cuando Margarita se convierte en bruja y vive esos momentos previos al baile.
En definitiva, es una obra excelente y prifunda que cala en quién conecta con ella. Además todo escrito en un estilo muy fluido y cómico en el que el autor rompe más reglas y juega con el espectador.
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