Un joven estudiante de medicina se ve envuelto en el misterioso caso de una paciente internada en la unidad psiquiátrica del hospital: el enigmático pabellón 57. Lo que comienza como una simple curiosidad se convierte en una investigación que lo lleva a descubrir secretos oscuros y a verse involucrado en la búsqueda de un joven desaparecido. La novela explora los límites entre la locura y la razón, en un ambiente cargado de tensión e incertidumbre.
Thriller psicológico con rigor médico realista. Una historia absorbente que mezcla crimen, psiquiatría y misterio. Ideal para quienes disfrutan de las novelas de suspenso psicológico contemporáneo.
Siempre es un agrado leer a esta autora. Tiene una pluma que engancha desde la primera página y que se saborea incluso cuando trata temas complejos como los secretos ocultos del alma humana. La recomiendo de todas maneras.
¡Un thriller que no querrás dejarlo hasta terminar! La autora tiene experiencia escribiendo y aquí se nota, con la construcción de personajes, ambientes y con preciso rigor médico, construye un relato atrapante y con ritmo frenético que cuando menos lo esperes te hará una llave de jiujitsu y te dejará pidiendo clemencia. ¡Todo un acierto ese último acto en la novela!
Interesante thriller. Vertiginoso, ágil y con capítulos cortos que lo hacen sumamente adictivo. El conflicto me parece muy llamativo, una serie de asesinatos tipo ritual que no tienen explicación, y que a cada paso se va volviendo más turbio.
Gabriel fue mi personaje favorito, y lo es por muchas razones que prefiero no revelar. El título ya te dice más o menos con lo que te vas a encontrar. Aquí se tocan trastornos psiquiátricos de muy buena forma con un giro al final que disfruté bastante.
El punto negativo es que los detectives son demasiado cliché, sobre todo Gómez. Jamás conecté con estos personajes y es lamentable porque son los protagonistas. A veces me desconectaba de la lectura. Me pasó eso de darme cuenta de que estaba leyendo, y no sumergirme por completo en la narración.
Otra cosa que no me gustó es el lenguaje neutro que maneja. En las novelas nacionales me encanta cuando los personajes hablan en chileno y aquí se prioriza por el neutro. Lo que le da un aire de thriller norteamericano. Esto es sólo una cosa de gustos.
Pero en definitiva es una novela que se lee en uno o dos días y que tiene esa esencia de thriller norteamericano de las listas del New York Times.
Al menos a mí me gustan las novelas con personajes cautivadores, más que una trama llamativa, y los personajes al ser tan cliché, hace que uno no conecte con ellos.
Muy entretenido, un thriller psicológico que hace dudar todo el tiempo si se está entendiendo bien la historia, mantiene al lector atento a lo que sucede todo el tiempo. Muy buen libro!
Pero de lo que sí estoy seguro es que no lo hago por el simple hecho de hacer un acto de bien.
PROS Esta novela de suspenso es ágil y se lee con rapidez. La desaparición de un joven en condiciones parecidas a las de su hermano años atrás, desencadena una búsqueda contrarreloj para evitar un final trágico. Un equipo de policías con la ayuda de un psiquiatra intentarán conseguir información de la madre, que se ha encerrado en un mutismo obstinado. La trama avanza con rapidez hacia su desenlace en capítulos breves y con un lenguaje cuidado. La historia y su cierre son correctas y suficientes. Hay giros de guión ingeniosos, y se siente un estilo más próximo a Sebastián Fitzek o Darcy Coates que a Harlan Coben.
CONTRAS Los personajes se presentan de manera superficial y acaban siendo devorados por la trama. Esto afecta la capacidad del lector para ponerse en su lugar y conmoverse con sus acciones. El lenguaje está a medio camino entre el castellano de Chile neutro y el castellano latino neutro. La autora debiera optar por uno u otro. Considerando el equipo editorial involucrado, es lamentable el descuido en la impresión del libro. En la página 12 dice «Desde hace ya varios días que la chica que está maquinando la idea de renunciar, pero lo quiere hacer a lo grande ...» (sobra un que), y en el cambio de páginas 178-179 hay repetición de texto.
FINAL Es un thriller aceptable pero no memorable. La autora tiene mucho potencial y ojalá que prosiga con nuevas novelas.
Te lo digo de entrada: “Pabellón 57” me dejó clavada. Si te gustan los thrillers psicológicos que pellizcan por dentro y no te sueltan, esta novela funciona como puñetazo y susurro al mismo tiempo.
La trama arranca con Gabriel, estudiante de medicina, que en un hospital psiquiátrico cruza con una paciente cuyo hijo ha desaparecido. A partir de esa inquietud, la novela se construye en capas: por un lado, la investigación policial (esa Unidad de Criminalística que huele a café rancio y a papeles viejos) y, por otro, el pulso íntimo de personajes rotos (madres, viejos, detectives, estudiantes) cuyas heridas laten en cada página.
La voz narrativa te mete dentro de la escena: no es distante, es casi claustrofóbica. En los pasajes policiales sientes la oficina abarrotada, el vidrio unidireccional, la tensión entre el capitán Gómez y Carla; en los pasajes rurales el aire se enfría y huele a barro y putrefacción. La autora trabaja con lo sensorial: olores, texturas, sonidos, y eso aumenta el suspense.
Los personajes están magníficamente dibujados: Carla, fría y herida; Gómez, capitán de pueblo con humor negro; Gabriel, tierno y determinado; y figuras como Facundo o Rosa que aportan humanidad y horror a partes iguales. Hay escenas que no se olvidan, y el horror que muestran no es gratuito: alimenta la ansiedad que una buena novela criminal debe provocar.
Hay equilibrio entre el procedimiento y la emoción: la novela combina la disciplina de la investigación (fotografías, entrevistas, pistas) con el desmoronamiento emocional de los implicados, lo que da profundidad al thriller. Hay momentos de angustia y otros de silenciosa compasión; la narración no promete alivio fácil, sino que remueve cicatrices y plantea preguntas sobre lo que nos hace perder la humanidad.
Si te atraen los thrillers psicológicos con escenas crudas y perturbadoras, personajes dañados y un misterio que va más allá del “¿quién lo hizo?”, “Pabellón 57” te atrapará. Intensa, incómoda a ratos y difícil de soltar.
Recomendado para lectores que disfrutan del thriller psicológico, con atmósferas densas y personajes imperfectos.
Durante la lectura de Pabellón 57 hubo muchos momentos en los que me sentí descolocada, tanto para bien como para mal. La historia me mantuvo intrigada, especialmente por la dinámica entre el capitán Gómez y la teniente Martínez, que resultó muy entretenida y aportó ritmo a la narración. Al principio, el misterio principal del libro me confundió bastante, pero a medida que avancé y llegué al final, todo cobró sentido y logré comprender plenamente la trama. Sin embargo, considero que no era necesario dividir el libro en tantos capítulos, ya que varios continuaban directamente la idea del anterior. En algunos momentos tuve la sensación de estar leyendo una historia con capítulos desordenados. Por ejemplo, el primer capítulo, donde aparece Gabriel, podría haberse ubicado más adelante o antes del desarrollo del misterio sin afectar la comprensión general. Reorganizar ciertos capítulos habría ayudado a que la lectura se sintiera más fluida y coherente desde el inicio. Otro aspecto que me descolocó fue el lenguaje utilizado por los personajes. En varios momentos tuve la sensación de estar leyendo un libro que alternaba entre expresiones propias del español de España, del habla chilena e incluso del inglés norteamericano. Esta mezcla me dificultó identificar claramente si la ambientación era latinoamericana o pertenecía a otro contexto, lo que generó cierta confusión durante la lectura.
Aun así, el final me pareció increíblemente inesperado y maravilloso. En los últimos capítulos comencé a formular algunas teorías sobre ciertos acontecimientos —y varias resultaron acertadas—, pero, a pesar de que la autora fue dejando pistas evidentes, no logré anticipar el giro de trama que tuvo el libro. Esa sorpresa final fue uno de los puntos que más disfruté. Creo que jamás me lo hubiera imaginado.
Por esta razón, le doy a Pabellón 57 una calificación de 3.5 estrellas: una lectura ágil, entretenida y con un amplio margen de mejora por parte de la autora, no puedo esperar a leer lo siguiente que escriba.
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Acabo de terminar Pabellón 57, el más reciente libro de la escritora osornina Alejandra Díaz, y solo puedo decir que fue una experiencia alucinante. Este thriller está lleno de suspenso, acción y personajes tan bien construidos que uno siente que los conoce de verdad. Es dinámico, rápido y con una narrativa que no te suelta desde la primera página.
Hacía muchos años que no lograba terminar un libro, pero Pabellón 57 me lo devoré en apenas tres días. Cada rato libre que tenía, lo usaba para seguir leyendo. Es de esos libros que simplemente no puedes dejar.
La historia te lleva por distintos rincones del mundo, con una mezcla perfecta de crimen, investigación policial, psicología y emoción. Además, tiene algo muy especial: logra conectar con recuerdos personales, con la infancia y con momentos del presente, como si uno también fuera parte del personaje principal.
Este es el cuarto libro de Alejandra Díaz, pero el primero en el género del thriller, y la verdad es que parece escrito para convertirse en una película o serie. Tiene todos los elementos: ritmo, misterio, acción y una profundidad que atrapa.
En Chile, Pabellón 57 ya es número uno en ventas, y no es casualidad. Con poco más de 30 días en librerías, el público lo ha recibido con entusiasmo, y las críticas han sido espectaculares.
Personalmente, puedo decir que es el mejor libro que he leído en muchos, muchos años. Al terminar sus 261 páginas, sentí una satisfacción enorme, esa alegría de volver a disfrutar realmente la lectura.
Recomendado para todos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos. Léelo, cómpralo —en papel o digital—, porque vale completamente la pena.
Alejandra, te felicito. Eres una tremenda escritora y Pabellón 57 es, sin duda, una joya del thriller chileno contemporáneo.
mi IG @alvarotorresriobo aquí también realice algunos videos del libro.
Gabriel ha querido superarse durante toda su vida: dejar atrás el pasado, darle una nueva oportunidad a su madre y comenzar de cero. Pero antes, debe convertirse en un médico capaz de ganarse el respeto de los demás.
Incómodo, distante y lleno de ira, algo dentro de él siempre lo hunde, recordándole cómo el abandono de su padre los cambió para siempre, condenándolos a vivir con apenas migajas, agradecidos por el presente pero temerosos de lo que nunca tuvieron.
En medio de las pruebas para convertirse en médico, Gabriel se verá envuelto en un caso escabroso: Una paciente yace perturbada, ensimismada, cerrada al mundo, pero convertida en el único nexo hacia un desaparecido.
Paralelamente, la policía intentará armar un tablero para establecer conexiones entre las desapariciones, el posible móvil y, sobre todo, buscar la forma para incidir en la mente de la mujer perturbada, no sin antes pagar un precio justo.
Alejandra Díaz propone un thriller ágil, de lectura rápida, donde las descripciones abundan y construyen imágenes tangibles. A lo largo del relato sobresalen detalles médicos tratados con precisión, otorgando credibilidad y peso a la historia.
Asimismo, la autora contrapone las figuras del cuerpo policial, presentando personajes capaces de generar empatía o rechazo, en igual medida.
La claridad con la que Díaz traza su mapa narrativo hace que, en ciertos tramos, la obra se desplace hacia el terreno del noir o la novela policial, más que al del thriller puro.
Gabriel es un personaje complejo y vulnerable -mi favorito por lejos-, pero también imponente, de esos que despiertan curiosidad, especialmente por su cercanía con otros personajes de historias previas.
No cierro sin apuntar al tipo de narrador que se toma libertades, que da la sensación de copiloto en el libro, que llega a un punto de percibirse casi cercano a una cuarta pared
“Pabellón 57” me sorprendió gratamente. Es un thriller psicológico que engancha desde el principio y no te suelta hasta el final. La historia combina muy bien la investigación policial con el trasfondo emocional de los personajes, que son profundos, imperfectos y muy humanos. Me impresionó cómo la autora transmite las atmósferas: el hospital psiquiátrico, la comisaría llena de tensión, los paisajes rurales que parecen respirar inquietud. Todo se siente real y casi físico. Los protagonistas están muy bien construídos, cada uno con sus heridas y contradicciones, lo que hace que la trama sea más intensa y cercana. Además, hay escenas que se quedan grabadas por la fuerza con que están narradas, llena de tensión y misterio. Si disfrutas de los thrillers psicológicos con atmósferas densas y personajes que parecen de carne y hueso, este libro es una apuesta segura. Inquietante, emocionante y difícil de olvidar. Lo recomiendo,
EL FINO HILO DE LA CORDURA Pabellón 57 es el último libro que he leído de la autora Alejandra Díaz, una historia de corazones y almas rotas. Una novela que cuenta con estremecedora precisión la vida de seres angustiados por una estremecedora existencia. Un duro thriller donde la locura y la cordura están separadas por un fino hilo. Una búsqueda de un asesino muy escurridizo, donde las sensaciones están a flor de piel. Los policías deberán encontrarlo cuanto antes, pues el tiempo se acaba para su nueva víctima. He disfrutado y sentido las vivencias de esta cruda historia, bien resuelta por la autora, con un final sorprendente. La recomiendo. Carmen Hinojal
La novela me engancho de forma inmediata, la autora tiene un don con la pluma que la lectura te la hace amena y atractiva, que no puedes parar de leer. La lectura me duró dos días (solo porque me obligue a dormir).
Ahora bien, es una buena historia, te va contando progresivamente pero el final del caso principal era casi esperable, la autora te da pistas constantemente, pero ¿ese final con Miguel? NO LO VI VENIR NUNCA. Solo por ese motivo es que le doy 0.5 puntuación extra ✨
Es una lectura recomendadisima si es que les gusta el suspenso y los casos criminalisticos.
He sido engañada pero de una muy buena manera. Aún no supero el final de este libro. Tiene todo lo que necesitas de un thriller, que te atrape desde las primeras páginas, que sea dinámico, y con un final que nunca viste venir aunque después que lo ves en retrospectiva siempre estuvo ahí.
Pabellón 57 es uno de los mejores libros chilenos que he leído. Es un thriller que logra enganchar de principio a fin, que tiene una descripción de personajes que hace que uno realmente crea que los conoce y unos giros argumentales fascinantes e impredecibles. Una descripción muy cinematográfica. ¡Y el final! No lo supero.
Este libro es totalmente distinto a lo que venía leyendo de la autora, y fue una grata sorpresa. Tiene capítulos cortos, un ritmo rápido y una narración descriptiva que permite conocer las distintas percepciones de los personajes. Todos están bien construidos y cargan con conflictos personales que van más allá de su vida profesional, lo que los hace sentirse reales y con profundidad. A lo largo de la lectura, la autora va dejando pistas y señales que te hacen creer que el final será evidente… pero no podría estar más equivocada. De hecho, siento que es un libro que vale la pena releer para descubrir nuevos detalles. Además de ser un thriller, la novela aborda temas como la salud mental, la soledad y los secretos que cada personaje arrastra, elementos que enriquecen la atmósfera del libro. El final me dejó impactada. Yo iba convencida de que la historia se dirigía hacia un camino, pero en realidad todo apuntaba a otro mucho más sorprendente.
Es un libro bastante entretenido la historia es muy buena y el misterio es muy original, sólo siento que falta más tensión, mas suspenso en el clímax de la historia. Pero en general es muy bueno y original.
no saben lo metida que me dejó este libro, me lo termines hace más de una hora y sigo pensando en ese final! necesito que mi club de lectura lo termine para poder comentarlo!!!!