La voz en la maleza es un realto sobre la violacion a menores dentro del ambito familiar.
La novela sigue a su protagonista, Teresita, en un pequeño pueblo costero lidiando con la soledad y un secreto familiar que le da miedo revelar por todas las consecuencias que puede traer.
Un relato intimista y social que explora la infancia, a culpa y los secretos familiares a traves de los ojos de Teresita, su madre trabaja limpiando casas y el padre es pescador, pero la vida familiar da un vuelco con el padre se marcha y aparece el tio Germán (solo dire que era seminarista y con un pasado oculto), un tío por el que Teresita se fascina y se esfuerza por complacerle.
Teresita observa el mundo desde una perspectiva limitada y cargando con un secreto que no puede revelar, una prosa que gana intensidad segun avanzas la trama, una historia con la intención de romper muchos silencios sobre los abusos sexuales infantiles.
Novela cruda que se lee en dos tardes, muy interesante y quiza no para todo el mundo.
Premisa: Teresita suele cuidar de sus hermanos pequeños, sobre todo cuando su madre está desbordada de trabajo. La llegada del tío Germán, que acaba de salir del seminario, generará un cambio en su rutina. Ahora juegan más a menudo, se siente cuidada y consentida y, además, está aprendiendo a cantar mejor gracias a la atención que le dedica. Ojalá pudiesen compartir el tiempo para siempre.
Opinión: La cubierta avisa: no es una lectura sencilla ni esperanzadora. Destila angustia, inocencia desarraigada y soledad: elementos que pueden constituir una gran trama si se saben equilibrar con la fórmula adecuada. Viniendo de la mano de Alba, no me cabía la menor duda de que así sería, por lo que solo quedaba comprobar si mis impresiones habían sido acertadas.
Mercè Romero nos introduce en la rutina de una familia en un pueblo costero. Con varios hermanos pequeños, nuestra protagonista está acostumbrada a lidiar con las consecuencias emocionales de tener figuras paternas presentes pero distantes. Por ese motivo, la llegada de su tío supone un punto de inflexión inevitable: a través de la complicidad, de los secretos que él le cuenta, de lo especial que es su vínculo.
Sí, es lo que parece. Se me erizó el vello desde el momento en que percibí las connotaciones sexuales en su mirada, la lascivia escondida en ese juego infantil simulado. Algo que Teresita era incapaz de comprender, porque la maldad disfrazada resulta demasiado esquiva para los ojos infantiles. Sobre todo si se asocia al amor familiar, supuesto refugio y lugar de consuelo. La autora juega con el lector proporcionando la información suficiente para que percibamos el daño, pero conservando la interpretación luminosa que solo puede darnos la mirada de una niña.
No quiero ni imaginar la cantidad de vivencias similares que han permanecido silenciadas por la vergüenza y la culpa, un sentimiento que se adueña de las acciones, hipnotizándolas, y que encuentra terreno fértil en la actitud del contexto cercano. La autora lo refleja en la novela a través de la actitud del resto de los miembros de la familia: una cadena de silencios sostenida por el miedo.
El desenlace me rompió el corazón, y mira que esperaba desgarro y desesperanza. Tendréis que leerlo para comprenderme, y no tengo ninguna duda de que si lo hacéis, estaremos en el mismo punto. Una novela necesaria que denuncia la cruel realidad que han vivido y viven infinidad de niños: víctimas por definición en una situación de abuso, con el riesgo de perpetuar la cadena de violencia y dolor.