Antes de que una bomba acabara con su vida en el verano de 1980, Walter Rodney había creado un poderoso legado. Su obra fundamental, Cómo Europa subdesarrolló a África, aportó una nueva perspectiva marxista sobre el subdesarrollo del sur global que iba mucho más allá del enfoque aceptado hasta entonces. Un excelente estudio para comprender la dinámica de las relaciones contemporáneas de África con Occidente y una ambiciosa obra maestra de análisis político, económico e histórico, en la que se detallan las repercusiones de la esclavitud y el colonialismo en la historia del capitalismo internacional. Rodney defiende sin ambages que el subdesarrollo africano no es una característica natural de la geografía, sino un producto directo de la extracción imperial del continente, una práctica que continúa hasta el presente. Meticulosamente investigado, Cómo Europa subdesarrolló a África ha sido considerado uno de los libros del siglo XX más aclamados sobre el desarrollo africano y la teoría poscolonial y sigue siendo en la actualidad un estudio de inquebrantable relevancia sobre la llamada «gran divergencia» entre África y Europa, así como un recurso clarividente para comprender la multiplicación de la desigualdad global en la actualidad. Esta edición incluye un sorprendente prólogo de Angela Davis, que plantea duraderas contribuciones a una práctica revolucionaria y feminista del antiimperialismo.
In his short life, the Guyanese intellectual Walter Rodney emerged as one of the leading thinkers and activists of the anticolonial revolution, leading movements in North America, the African continent, and the Caribbean. In each locale, Rodney found himself a lightning rod for working class Black Power. His deportation catalyzed twentieth-century Jamaica’s most significant rebellion, the 1968 Rodney riots, and his scholarship trained a generation how to think politics at an international scale. In 1980, shortly after founding of the Working People’s Alliance in Guyana, the 38-year-old Rodney was assassinated.
Libro seminal de Walter Rodney donde analiza los intercambios desiguales entre Europa y África desde una perspectiva marxista. Destaca el papel del esclavismo en la acumulación primaria de capital que favoreció o determinó el tránsito del feudalismo al capitalismo, en el siglo XVI, un aspecto que, incluso historiadores marxistas, como Maurice Dobb, no supieron calibrar convenientemente. Si hasta entonces los regímenes sociales, las instituciones políticas y las estructuras económicas fueron equiparables, que no iguales ni similares, es a partir del esclavismo cuando se sustenta y amplía la brecha entre unos países y otros. El triángulo África-América-Europa, la división internacional del trabajo, supuso una extracción y derivación de recursos y beneficios en favor de Europa (y por extensión Occidente). Mano de obra africana, extraía los recursos primarios en América que eran manufacturados en Europa y vendidos aquí y en los mercados afroamericanos. Un sistema que se prolongó durante cuatro siglos. A partir del siglo XIX se sustituye el sistema esclavista por el colonialismo, la ocupación política del territorio africano, la extracción sistemática de materias primas, a través del monocultivo y la minería, la obstaculización de cualquier atisbo de industrialización, la ruptura de los intercambios regionales, el desarrollo de infraestructuras orientadas al mercado colonial -puertos, ferrocarriles- la promoción del tribalismo con ánimo de desactivar cualquier intento de reacción contra el status quo, la modelación de actitudes y el control de las mentalidades mediante la aculturación cuyos instrumentos fueron la educación y la evangelización. El libro desactiva la opinión interesada de que el subdesarrollo afircano es imputable a los propios africanos. El fin del colonialismo y la independencia política supuso un nuevo estadio de dominación, conocido como neocolonialismo, donde las inversiones extranjeras que, como cualquier inversión capitalista, buscan la obtención de beneficios que van a parar a sus sedes radicadas en Occidente. Del mismo modo, los préstamos para el desarrollo supusieron la creación de una deuda inasumible que impide cualquier posibilidad de desarrollo autónomo.